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Comer, beber, amar

Sabemos

Autor: Mayte Lapresta
Viernes, 6 de enero de 2017

Sabemos muchas cosas. Quizás demasiadas. Sabemos que si comemos verdura cocida viviremos 100 años, quizás 1.000, y con un tipazo digno y estilizado.

Afirman que hay que huir de grasas, fritos y embutidos como si fuesen la peste. Nos convencen con cifras y consecuencias, con analíticas llenas de colesterol y transaminasas. Sabemos que el alcohol engorda y envenena el espíritu, libra al carácter más reservado de prejuicios y hace soltar tacos, libera los demonios de la risa, los pensamientos obscenos y los amores fáciles. Por el contrario, el agua es la panacea, bebida a litros si es posible. Nos cuentan los secretos de nuestros mayores, esos que llegan a la vejez sin un mal constipado, que si bebían un vaso de agua tibia cada mañana, que si caminaban largos paseos con regularidad, que si tomaban zumo de naranja milagroso…

 

Y llegamos pues a los propósitos del año nuevo en el peor momento. Con el peso gigantesco del remordimiento y de los kilos ganados a base de turrón de almendra y miel, con el cochinillo jugando travieso en nuestra circulación sanguínea y con el contenedor de vidrio a rebosar. Despedimos el año con la lágrima de saber que entramos en enero. Que la vida desenfrenada de comilonas imperiales llega a su fin. Queda el roscón, menos mal, que nos permite escoger el trozo más grande en busca del premio, excusa perfecta para bañarnos en chocolate caliente antes del adiós definitivo. Ahora, todo un año para volver a las buenas costumbres, al gimnasio, al presupuesto anual, al ahorro, a la dieta, al orden y al aburrimiento. Un enero y un febrero diseñados para la austeridad tras el desenfreno. Y digo yo que a pesar de que sabemos todo esto y obraremos en consecuencia, habrá que dejar un hueco o dos a la semana, una ventana abierta, a la excepción, a la gula, al “hoy me lo merezco y me lo como”, al “esta noche vienen los amigos y abro esa botella”. Porque entre los buenos propósitos de 2017 debe estar, en el primer puesto de la lista, la felicidad. Y todos sabemos lo que nos hace felices.

 

 

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