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Vocación de permanencia

Cantina La Estación

Autor: J.M.R.C.
Domingo, 1 de diciembre de 2013

Inspirado en una estación, este restaurante ubetense ofrece un auténtico viaje gastronómico donde el mejor engranaje es la exhaustiva selección de aceites de oliva virgen extra.

Cuesta de la Rodadera, s/n.
Tel.: 687 777 230

 

Una cesta con algunos de los mejores aceites del mercado recibe al comensal en este moderno restaurante que va camino de cumplir una década (abrió en diciembre de 2005). Todo un logro en una ciudad como Úbeda, donde los experimentos suelen mirarse con sospecha y la cocina pública no se ha permitido devaneos que se salgan de lo conocido.

 

Dos escenarios bien distintos conforman la inteligente puesta en escena de Cantina La Estación: a la entrada, un bar de tapas para público de pelaje diverso que gusta de un picoteo distinto a precio ajustado; al fondo, a la derecha, como escondido, un salón comedor que imita el vagón de un tren calculadamente demodé, con confortables asientos y una atmósfera que refuerza la idea de viaje, en este caso gastronómico. Antonio Cristo, alma máter de la empresa, atiende a la clientela. La carta evidencia que el aceite es el principal fetiche de la casa, y la mayoría de los platos se enuncian explicitando la marca con que se elaboran junto a la variedad de aceituna. Lo difícil en Cantina La Estación es elegir: roza la perfección el pulpo frito con aceite de oliva virgen extra picual y tostones crujientes, seducen las bien condimentadas mollejas de ternera sobre tallarines de sepia aromatizadas con oliva virgen extra picual (marca Puerta de Las Villas) y salsa de ostras, resulta tal vez algo falto de originalidad el lingote de foie y manzana verde con queso de cabra, satisface el bacalao confitado en oliva virgen extra picual (marca Castillo de Canena) y no puede ser más sabroso el tartar de atún con huevas de aceite de oliva. Entre las carnes, la presa ibérica con salsa a la mostaza antigua o el infaltable cordero lechal preparan para una sesión de postres vistosos que guiñan el ojo a la modernidad (gin-tonic de manzana verde) o a la infancia (leche con galletas).

 

> Ofrece uno de los menús más competitivos del momento (35€).

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