Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Enviar por email
Más que una promesa

Vinos de Dalmacia

Autor: Francesca Prince
Lunes, 10 de junio de 2013

Si le pedimos a cualquier aficionado al vino que cite algunas regiones vinícolas del Viejo Continente, seguro que su lista no incluirá a Dalmacia. Sin embargo, en la costa adriática hay ecos de uvas locales emparentadas con las que crecen en nuestro suelo mediterráneo. Proximidad y diferencia, así se podría definir el sur de Croacia.

La tradición vinícola de esta zona se remonta a muchos siglos atrás. El vino llegó hasta aquí de la mano de los griegos y romanos, que plantaban una viña donde ponían el pie. En la actualidad el país cuenta con 34.000 hectáreas de viñedos (a título de ejemplo, en España el viñedo ocupa un área de 1.032 millones de hectáreas). En Croacia se distinguen dos zonas consagradas a Baco. Por un lado, la parte continental incluye la región de Eslavonia y la llanura del Danubio. De ella proceden vinos espumosos y, sobre todo, vinos blancos, muchos de los cuales emplean un tipo de riesling, llamada graševina.

 

La segunda zona vinícola lleva el perfil de la costa adriática, de más de 500 Km, y comprende cuatro zonas: Istria, Dalmacia septentrional, Dalmacia continental y Dalmacia meridional, junto con sus pequeñas islas. El clima mediterráneo y la fuerte insolación dan lugar a vinos tintos tánicos y con fuerte graduación (alcanzan con facilidad los 15º). En este grupo, se incluyen los de Dinga?y Postup, procedentes de la península de Pelješac, donde nos encontramos de visita.

 

Dinga y Postup, lo más auténtico
En la bodega de Korta Katarina, activa desde 2006 y fruto de la inversión del empresario americano Lee Anderson, Ivo Cibili? se encarga de recibir a los visitantes. El lagar produce blancos, rosados y tintos. El blanco, en este caso, Pošip 2010, deriva de la uva homónima que se planta en la isla Kor?ula, a unos 70 Km de Dubrovnik. El 40% del vino termina la fermentación en barrica, tras lo cual, se trasiega al depósito durante 1-2 meses, para homogeneizarlo con el 60% restante.

 

Los demás vinos presentados en la bodega tienen su origen en las seis hectáreas de viñedo de plavac mali, la uva estrella local; trabajan también con una pequeña cantidad de zinfandel. Esta variedad proviene de California, pero Ivo resalta que en realidad, “es de origen croata. En Italia tomó el nombre de ‘primitivo’ antes de cruzar el Atlántico”, dato que fue confirmado por un estudio de la Universidad de California-Davis. Con la unión de estas variedades primas, zinfandel y plavac mali, nace el vino rosado de Korta Katarina. Quien lo pruebe notará que la uva americana confiere un toque afrutado, mientras que la especie local aporta cuerpo.

 

Suelo pobre, vinos potentes
Más allá de la cata, para profundizar nuestro conocimiento acerca de este vino hay que pisar el suelo. Aquí las mejores ubicaciones son las de Postup y Dinga. Ambos terrenos se sitúan en la misma cordillera, pero si una ladera mira al interior, la otra da la cara al mar y al sol. En la vertiente “buena” (Dinga), el viñedo dispuesto en terrazas se agarra a unos 200-300 m de altura, nutriéndose de un suelo pedregoso, poco profundo, pero que aporta mejores frutos.

 

La diferencia de la uva entre un terreno y otro es perceptible en nariz y boca. Bien lo saben los responsables de la bodega Matuško, una de las mayores de la zona. Los vinos hechos con frutos de la parte continental tienen menor graduación (12,4º en el caso del Tinto Plavac 2010). Se trata de un vino “para todos los días”, como asegura la encargada de las visitas. El Diga 2007, en cambio, posee un par de grados más de alcohol y desprende aromas lácteos y de cacao a causa de su paso por barrica. Subiendo de categoría, Matuško presenta otras etiquetas de mayor rango, como la Reserva o la Royal.

 

Croacia posee un sistema de clasificación definido por un organismo central a partir de un doble análisis, químico y organoléptico. Existen tres categorías para todos los vinos. La primera la ocupan los Vinos de calidad superior (11% de la producción). En el segundo escalafón encontramos los Vinos de calidad controlada o alta calidad (46% del total). El tercer grupo incluye los Vinos de mesa (43% de los vinos producidos).

 

Vuelve la malvasía
El tinto de Ivo pertenece a la categoría Vinos de calidad superior, al igual que el Malvasija de Dubrovnik que produce Niko Karaman en las bodegas que llevan su apellido. La variedad local empleada en este bello aunque modesto establecimiento emparienta con la de Grecia y la de Istria, región croata conocida por su malvasía, pero la que usa Niko “es especial”. A la vez que sirve el néctar, el bodeguero cuenta que para su vino emplea uvas pasificadas al sol (no mosto cocido, como hacen algunos).

 

El resultado es un vino de color ámbar rosado, con toques de frutas pasas, cacao y un delicado grado de acidez, características que le han valido el Premio de las Malvasías del Mundo en Vinistra, un salón organizado en Istria. La producción es solo de 1.500 botellas, vendidas en los restaurantes de la zona.

 

Las visitantes descubren este producto local en un idílico entorno que, a nosotros, nos recuerda a los olores y sabores del mar que bañan también las costas españolas. La gente es sonriente y amable, nada que ver, nos dicen, con el frío interior de la capital. Aquí, degustar una copa de malvasía autóctono, tiene el encanto de descubrir un viejo pariente que habíamos perdido de vista. 

Compartir en:
Sobremesa: revista de gastronomía y vinos
Revista Sobremesa • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress