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El mito hecho vino

Rioja celebra los 50 años de la histórica añada del 64

Autor: Raquel Pardo
Martes, 2 de diciembre de 2014

El Master of Wine español Pedro Ballesteros y el sumiller de Venta Moncalvillo, Carlos Echapresto, dirigen una cata de la mítica añada del 64 con motivo de su medio siglo de vida para demostrar la longevidad del rioja.

El pasado lunes la expectación era máxima para conocer los once vinos de la cosecha de 1964, mítica en Rioja, que se abrirían para celebrar los 50 años de esta añada. Sumilleres, restauradores y periodistas esperaban frente a una hoja sobre la que había once copas pero ningún nombre. En el estrado, el presidente del Consejo Regulador, Luis Alberto Lecea, que actuaba como anfitrión y junto a él, el Master of Wine Pedro Ballesteros, auténtico maestro de ceremonia que hablaba con entusiasmo de una añada que queda ya casi medio siglo atrás desde que las uvas estuvieron en sus cepas: “Fue un año excelente en todos los aspectos”, comentó Ballesteros, quien destacó también que en esos años no era habitual el uso de pesticidas y herbicidas químicos más allá del caldo bordelés y que los rendimientos del viñedo eran muy bajos: “No hay regiones en el mundo que puedan competir en vinos viejos de tanta calidad como Rioja” afirma contundente Pedro Ballesteros.

 

Y es que la añada del 64 se considera mítica, un año seco en el que la vendimia fue tranquila y propició una cosecha abundante (para entonces, 135 millones de litros era una barbaridad, aunque nada comparado con los 434 millones de kilos de uva que se han recogido este año, y que arrojarán una producción notablemente superior a la del 64). Entonces, menos de treinta bodegas elaboraron grandes reservas, y de ellas, once vinos se presentaron a la cata del lunes.

 

Ausencias

 

[Img #5852]Se cataron los tintos Campo Viejo Reserva (Bodegas Campo Viejo), Royal Reserva (Franco Españolas), Monte Real Gran Reserva (Bodegas Riojanas), Faustino Gran Reserva (Bodegas Faustino), Marqués de Legarda Reserva (Bodegas de la Real Divisa), Reserva Especial (Bodegas Martínez Lacuesta), Honorable Gran Reserva (Bodegas y Viñedos Gómez Cruzado), Viña Turzaballa Gran Reserva (Bodegas Ramón Bilbao), Reserva Especial (CVNE), Cosecha 1964 (Bodegas de los Herederos de Marqués de Riscal) y Conde de los Andes Cosecha 1964 (Federico Paternina). En total, comentó Lecea, estuvieron presentes la mitad de los vinos que se elaboraron ese año. Durante la cata, tanto Echapresto como Ballesteros recomendaron acercarse a estos vinos con un “enfoque historicista” más que técnico, puesto que algunos de los vinos no se mostraban especialmente vivos, mientras que otros, caso de Riscal, CVNE o Conde de los Andes (probablemente el mejor de la cata) sí demostraban que un buen recorchado a tiempo puede prolongar la vida de estas joyas enológicas. También sobrevoló la duda sobre si alguno de los vinos podría estar “refrescado” (con una adición de vino de cosechas posteriores para mantenerlo en mejor estado) pero no llegó a la mesa de los ponentes al no levantar nadie la mano para confirmarlo, con lo que la duda permaneció entre los asistentes. Estos vinos son, en ocasiones, mucho más difíciles de juzgar que vinos recientes, y su estado no solo depende de parámetros como la acidez o los taninos. Juega también el elemento de romanticismo y de cierta visión heroica por la mera supervivencia de un vino en condiciones “bebibles” durante medio siglo.

 

[Img #5861]Pese a lo excepcional de la cata y el privilegio que para los catadores era probar tantos vinos diferentes de esa mítica añada (sin contar el esfuerzo de las bodegas por desprenderse de alguno de sus tesoros más preciados), se echó en falta entre los asistentes a algunos elaboradores emblemáticos que habrían encajado en la degustación: hubo quien preguntó por qué no estaba Marqués de Murrieta con algún Ygay, o quien echó de menos un tinto de Bodegas Bilbaínas, de Rioja Alta y, claro, de López de Heredia- Viña Tondonia, bodega que irremediablemente se asocia con vinos viejos y que tiene la longevidad de sus riojas como bandera. El director de compras de Vinoselección, Jaime Bermúdez, presente en la cata, comenta que “nos faltaban elementos de juicio” para poder afirmar rotundamente la bondad de esa añada excepcional, y entre esos elementos se encuentran esos vinos, de bodegas que, sin embargo, sí muestran sus tintos viejos en catas individuales. El presidente del consejo comentó a este respecto que los vinos se habían solicitado a todas las bodegas elaboradoras de entonces para participar, pero que algunos declinaron la invitación para participar en la cata. Preguntadas algunas de las bodegas ausentes, Rioja Alta comenta que no disponían de botellas en su bodega para enviar a la celebración de la cosecha, la misma respuesta que dio el enólogo de Bodegas Bilbaínas, Diego Pinilla. Ni Marqués de Murrieta ni López de Heredia han respondido a esta pregunta hasta el momento de publicación de este artículo.

 

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1 Comentario
lorenzo cardona segui
Fecha: Martes, 2 de diciembre de 2014 a las 21:13
Para cuando una comparación de vinos viejos de Rioja con los de Burdeos o borgoña, de añadas igualmente míticas .(ej. 64 -70 )

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