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La ciudad más coqueta del adriático

Dubrovnik

Autor: Francesca Prince
Lunes, 3 de diciembre de 2012
Noticia clasificada en: Escapadas gastronómicas

Esta antigua ciudad que se asoma con coquetería al mar recibe al año dos millones de turistas, de los cuales la mitad desembarcan de los enormes cruceros atracados durante un día o unas pocas horas en el puerto.

Felizmente, al llegar noviembre, la época de turismo masivo declina y los viajeros consiguen recorrer con tranquilidad el casco histórico de la antigua Ragusa, una población amurallada declarada en 1979 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Tamaño premio no impidió que fuera atacada con dureza por el ejército de Serbia y Montenegro en 1991. Sin embargo, en pocos años las casas fueron reconstruidas en su totalidad. Ahora, los lugareños y foráneos disfrutan de un refresco en alguna de las numerosas y soleadas terrazas que jalonan su plaza catedralicia. Más allá de sus poderosos muros, la urbe se extiende por las laderas de unas colinas que van a morir al mar y las casas, hoteles y otros edificios van creciendo con mesura entre una naturaleza abundante. Al compararlo con los destrozos llevados a cabo sañudamente en el litoral español, uno no puede sentir más que envidia.

 

 Al margen de la diferencia en política ambiental otros elementos unen a estos dos países: lavegetación mediterránea formada por pinos, cipreses, olivos, higueras o adelfas, que crecen con profusión. Además, si a la flora unimos la fauna marina en forma de doradas, meros, mejillones, gambas o cigalas, conseguiremos un auténtico banquete del Mare Nostrum.

 

 “La cocina es sencilla”, afirma el chef Ivica Udženija, del restaurante Posat, un bistrot situado a escasos metros de la muralla. El hilo conductor de este joven jefe de cocina es la tradición, que “hay que mostrar de manera moderna para hacerla más atractiva”. Los pescados y mariscos de la zona y, sobre todo, “su frescura” constituyen el aspecto más destacable de la propuesta autóctona. En este punto coincide con Thierry Caruel, un cocinero francés cuyo currículo se extiende como un largo menú (por ejemplo, ha sido el encargado de catering en los archifamosos almacenes Harrod’s de Londres). Caruel llegó hace un año a Dubrovnik para llevar el timón de la cocina del restaurante Victoria desde donde resulta posible apreciar el esplendor de la ciudad amurallada. “De este lugar me gusta la gastronomía del sol”, declara, “y los productos recién salidos del mar”.

 

 Sin embargo, es muy complicado ir más allá. Las cartas de los restaurantes presentan una similitud sorprendente; la mayoría (por no decir la totalidad) incluye un despliegue de pescados y mariscos a la parrilla, algún guiso como el escueto pero sabroso popara, a base de mero, patata, tomate, un chorro de aceite, algo de vino, al fuego y... ¡listo! Los amantes de la gastronomía, o los amantes a secas, no se perderán las ostras de Ston, localidad conocida por el cultivo de estos moluscos, de gran notoriedad gracias a su sabor delicado e intenso.

 

 Por otro lado, la larga influencia italiana, que se remonta a los tiempos medievales, se hace sentir en las ollas. De ahí que los risottos y los espaguetis con condimentos marineros no abandonen su lugar en la mesa. Ante esta oferta, ciertamente rica, pero somera, no es de extrañar que Thierry Caruel quiera aportar una nota diferente. “He querido hacer una cocina francesa, con influencias locales,” asegura, “en la que el producto es un referente esencial”.

 

 En este sentido, ¿es de veras importante la elaboración de la cocina cuando la materia prima tiene tanto peso por sí misma? Esta es una cuestión que con bastante probabilidad resulta del todo ajena a los numerosos excursionistas cuya única preocupación es dejarse acariciar por el cálido aire mediterráneo de una ciudad que lo único que ha querido desde siempre es defender su belleza.

 

 Para no perderse

 

Gruta en el hotel More
Ubicada en un hotel y abierto a todos. Para tomarse una copa en una auténtica gruta.

 

Terraza de Buza
Podríamos estar en Ibiza, pero no, estamos al borde del Adriático, en esta terraza mirando al sur. 
Vistas desde el teleférico a las frondosas laderas, al mar y a la ciudad desde las cimas pedregosas y yermas donde llega el funicular.

 

AGENDA
Para comer bien

 

Restaurante Posat
Uz Posat, 1
Tel.: +385 (0)20 421 194
Ivica Udženija, chef y copropietario del local, brinda una cocina esencialmente autóctona, a partir de productos del mar. No hay más pretensión que la de resaltar la materia prima, óptima, aderezándola con una agradable presentación. Entre los buenos platos destacan el surtido con salmón ahumado sobre un lecho de rúcula, los chopitos marinados o los boquerones en vinagre. P.M.: 30€.

 

Restaurante Proto 
Široka, 1 
Tel.: +385 (0) 20 32 32 34
Ambiente elegante en la terraza de este restaurante situado en una bocacalle de la avenida principal (Stradun). Especialidad en pescado, sobre todo a la parrilla. Muy buenas las gambas a la dálmata (gambas peladas, fumet de tomate, acompañado de polenta). En este caso, el compañero ideal es un pošip, vino blanco de la isla de Korula, fresco y frutal. P.M.: 44€.

 

Restaurante Victoria 
Frana Supila, 14 
Tel.: +385 (0)20 430 830 
Cocina franco-mediterránea con acento dálmata en un entorno elegante, de corte moderno. Recomendamos la sopa de tomate fresco con toque de aceite de albahaca o el crotin de queso de cabra sobre carpaccio de remolacha. Vistas al mar y a la ciudad amurallada. La cocina corre a cargo de Thierry Caruel, un chef francés afincado en Dubrovnik. P.M.: 35€. 

Restaurant-café Dubravka
Brsalje, 1 
Tel.: +385 (0)20 426 319 
Junto a la puerta oeste de la ciudad antigua, al borde del agua. El lugar presenta un menú lleno de platos conocidos y no por ello menos solicitados (pizza, pasta, ensalada, risotto, pescado o carpaccio). Las vistas son inmejorables. P.M.: 34€. 

 

Tomar una copa

 

Detrás de la catedral se encuentra Poco Loco (Baniceva Poljana, 5), junto a otros bares en una de las encantadoras plazas de la ciudad. Gente joven y no tan joven, pero con ganas de pasarlo bien tomando una copa de whisky (Johnny Walker a 4€ aproximadamente), cerveza Pan (local) o lo que se tercie.

 

Hotel Grand Villa Argentina

Frana Supila, 14 
Tel.: +385 (0)20 430 830 
La entrada se encuentra en el piso seis, a partir del cual, se baja a las habitaciones y se llega al mar en el nivel cero. Un hotel estiloso, sin estridencias, en un emplazamiento único: a diez minutos del centro y en un entorno verde y tranquilo entre el agua y el monte. Todo tipo de comodidades que incluyen piscina exterior, con agua de mar, e interior también; gimnasio, peluquería, sauna, jacuzzi. Las habitaciones son amplias y luminosas, y el servicio atento y cordial. P.M.: 100€. 

 

Información turísticaOficina de Turismo de Croacia en España (Claudio Coello, 22, esc. B, 1˚C. 28001 Madrid. Tel.: 91 781 55 14)

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