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Restaurante y Hotel singular entre viñas

Call Llop

Autor: Teresa Álvarez
Lunes, 3 de junio de 2013

Viajar al Priorato puede resultar una aventura apasionante para empaparse de vinos, aceite y gastronomía tradicional, además de paisajes incomparables. Cuando llega la hora del descanso, Cal Llop es la opción perfecta.

El resurgir vinícola de la zona del Priorato ha marcado un antes y un después en una de las comarcas más deprimidas de Cataluña. Sus agrestes laderas, sus pueblos medievales y sus complicadas carreteras que antes les llevaban a la incomunicación se han convertido hoy en un aliciente espléndido para un turismo de calidad, que busca entornos rurales únicos donde la gastronomía, el aceite y, por supuesto, el vino, forman parte de sus encantos.

 

En uno de los bellísimos pueblos de esta importante zona vinícola, Gratallops, se encuentra el Hotel Cal Llop. Gratallops es una localidad de apenas 250 habitantes, con calles empedradas y casas solariegas, situada muy cerca de bodegas como Álvaro Palacios o Clos Mogador. Allí encontraron la paz que buscaban el matrimonio madrileño de Waldo Bartolomé Gascón y Cristina Jiménez. Profesionales del mundo de la publicidad y de la comunicación hace doce años decidieron huir de la capital y hacer realidad un sueño, vivir en plena naturaleza. Para ello adquirieron un conjunto de casas adosadas en pleno centro del pueblo. La más antigua podría datar del siglo XIII y la más moderna de finales del XVIII. En estado ruinoso, los nuevos propietarios iniciaron un largo y costoso proyecto de rehabilitación que hoy es un hotel de diez habitaciones donde conviven con naturalidad la tradición de la zona y los conceptos rompedores y vanguardistas aportados por el matrimonio. Piedra centenaria y vigas de madera originales se mezclan con diseño, confort y tecnología para ir configurando espacios únicos y diferentes, que respetan la forma original de los edificios. Ninguna de sus habitaciones se parece a otra. La riqueza que aportaba la irregularidad de sus paredes se ha respetado en cada rincón, manteniendo todo aquello de valor que encontraron al adquirir las propiedades. Incluso parte de la muralla medieval de la ciudad se halla al fondo de su restaurante.

 

Pero el valor del enclave tenía que complementarse con una oferta gastronómica diferente y con una lista de vinos digna del visitante. La oferta culinaria de La boca del Llop, su restaurante, se basa en unrecetario sencillo y en las materias primas que ofrece la zona, sin olvidar que el cliente de su hotel precisa platos clásicos de pasta o de carne y su carta de vinos recoge lo mejor del Priorato.

 

Entre las múltiples iniciativas que ofrece este alojamiento se encuentran visitas a bodegas, menús degustación maridados o el descubrimiento del aceite de la comarca, con la D.O.P. Siurana como principal punto de atención y seis molinos visitables para descubrir.

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