Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Enviar por email
Los vinos del Hierro

Ferratus

Autor: Luisa Denis
Miércoles, 1 de mayo de 2013

Una voluntad de hierro, la de María Luisa Cuevas, es la que da nombre y alma a esta bodega del Duero donde no solo se cría el vino, también la pasión.

Ferratus es una bodega, pero, ante todo, es una pasión. La pasión de Mª Luisa Cuevas, abogada con amplia preparación, que abandonó su vida corporativa en Madrid para responder a la llamada de su familia en Aranda de Duero y, ya allí, emprendió, con su ayuda, un vibrante proyecto bodeguero con proyección internacional, presente en países como China, Brasil o Estados Unidos. El edificio es una estructura monolítica enclavada en un paraje privilegiado de Gumiel de Izán, en paralelo a la autopista A-1, rodeada de las fértiles tierras de los Cuevas Jiménez. La fachada de la bodega revela los orígenes de la saga familiar, profundamente ligados a los metales, y que muestra la efe inversa que es imagen corporativa de sus vinos y fue concebida por el hermano de Mª Luisa, Enrique. Los viñedos, en localizaciones bien orientadas, presentan cepas antiguas (algunas con más de 50 años) de tinta del país, perfectamente aclimatadas a las vicisitudes ambientales de la región. Las instalaciones, altamente funcionales, reciben la uva de noche en vendimia, en una doble mesa de selección, sin emplear tolva, llegando el grano a los depósitos de acero inoxidable por gravedad.

 

 Fue condición del padre de Mª Luisa, Pedro Cuevas, que en la obra se respetase toda la flora natural de las tierras y, de tal forma, los alrededores se encuentran repletos de lavandas y pinares endémicos, también presentes en torno a los viñedos, a fin de proteger los frutos de la mordedura de vientos y heladas. La trasera del edificio ofrece unas dramáticas vistas panorámicas y, en un futuro, existirá allí un mirador para los enoturistas. El agua de la bodega procede de un pozo horadado a más de 150 metros de profundidad.

 

Cuando preguntamos a Mª Luisa qué valor añadido tiene su bodega en una tierra con tal tradición vinícola, responde sin pensar: “Yo. Yo soy el valor añadido de esta bodega: por mis venas corre Ferratus y la pasión que dedico a este proyecto cada hora del día se percibe en los vinos (...) Cuando Benigno (Benigno Garrido, enólogo de Ferratus) y yo muestreamos 3.500 uvas en un día y llegamos a la bodega a tomarnos un respiro, agotados, ahí encuentro la satisfacción”. También nos explica cómo, aprovechando el espacio de su nave de depósitos, aplican su ingenio para concebir un invernadero efímero para llevar a cabo la fermentación maloláctica.

 

La familia de productos de la bodega tiene los tintos Ferratus, A0 y Sensaciones, así como el rosado Elanio. El precio de la visita a la bodega se descuenta si el visitante adquiere algún vino.

Compartir en:
Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Sobremesa: revista de gastronomía y vinos
Revista Sobremesa • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress