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Una estrella en la Ribera

Bodegas Portia

Autor: Álvaro López del Moral
Jueves, 1 de marzo de 2012

Portia, la última aventura empresarial del Grupo Faustino en la Ribera del Duero, es una magna edificación en forma de estrella firmada por el equipo de Norman Foster, que parece haber sido concebida con vocación cabalística.

Además de conformar la séptima bodega de esta sociedad vinícola, cuyo imperio se extiende por La Rioja, La Mancha y Navarra, Portia –“ofrenda”, en latín– es también la séptima luna de Urano, planeta que, a su vez, ocupa una idéntica posición numérica en nuestra órbita solar. Todos estos factores han sido determinantes a la hora de diseñar un inmueble para cuya inauguración han resultado precisos cuatro años de obras intensivas y una inversión cercana a los treinta millones de euros.

 

No se ha reparado en gastos. Pasando por encima de la crisis, los responsables del grupo decidieron echar el resto y, a partir de madera, hormigón, acero y vidrio, pusieron en pie una estructura de doce mil metros cuadrados que es un auténtico lujo, dondefuncionalidad y estética corren parejas y los detalles tienen tanto protagonismo como el conjunto.

 

Galardonada con el premio británico a la excelencia arquitectónica RIBA 2011, Portia viene a reafirmar el compromiso de sus creadores, el gabinete Foster + Partners, con la integración en el entorno y la optimización de recursos naturales pero sin olvidar su gusto por el estilo industrial y los acabados impecables. Dotada de tres brazos y un número similar de plantas, la bodega cuenta con una zona central donde se encuentran la tolva y otras instalaciones, como la tienda –con una escalera cuyo dibujo ha despertado el entusiasmo de los amantes de la geometría–, el auditorio, sala de catas, sala de reuniones y un agradable wine bar desde el que puede apreciarse la iluminación púrpura de su parque de barricas, en el cual tienen cabida hasta seis mil toneles de roble americano y francés.

 

Mención aparte merecen su ecléctico restaurante, donde puede disfrutarse de una cocina tradicional castellana revisitada a partir de 45 euros (para las cenas es preciso hacer una petición previa), y un monumental botellero que acoge esos productos gracias a los cuales esta firma se ha hecho acreedora de los más prestigiosos premios internacionales: Portia, Portia Prima, Ebeia y Triennia. Un calendario de actividades enoturísticas, que incluye cursos de cata o recorridos en globo sobre sus 160 has de viñedo, y su política de incorporación a la zona mediante fiestas temáticas y exposiciones de artistas locales convierten la visita a Portia Bodegas en una experiencia altamente recomendable.

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