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Calidad y disfrute

Plaza

Autor: Pepe Barrena
Sábado, 1 de septiembre de 2012

En todas las clasificaciones de tipos de restaurantes suele olvidarse el establecimiento “de personaje”, donde, además de la comida y bebida, la atención y discurso del anfitrión convierten la comida en un acto de disfrute total.

Comandante Villar, 7
Tel.: 942 611 942

 

Alfonso López, dueño de este interesantísimo local de la villa marinera y vacacional de Laredo, es uno de estos individuos insustituibles para la causa de la felicidad sobre la mesa por su maravillosa forma de entender la vida sin agobios, por su locuacidad y también por esa bendita condición de poder y saber oficiar tanto de chef como de camarero ilustrado, de maestro de ceremonias como de confidente; es, en definitiva, un hombre albardado de un entusiasmo que contagia. Y como buen purista del género que vende, siempre una materia prima extraordinaria lo trata con los alardes justos de modernidad para mantener su naturalidad. Estas son suficientes razones para posicionar el Plaza, con su sobria pero confortable y acogedora decoración, entre lo mejorcito del oriente de Cantabria, área que está consolidando un suculento mapa de restaurantes gastronómicos, imprescindibles para dar un toque de distinción a lugar de tanto potencial turístico (junto al consagrado El Cenador de Amós de Villaverde de Pontones, tomen nota del nuevo estrella Michelin Solana, junto al santuario de la Bien Aparecida, o el pujante Sambal de Noja).                             

 

Menú corto y ancho
Siguiendo los cabales postulados que piden a gritos menús degustación cortos y anchos en vez de los insufribles largos y estrechos de los cocineros de vanguardia, en el Plaza lo suyo es dejarse aconsejar por el propietario, quien gusta de no estirar el festín en aras a disfrutar de lo lindo de cada bocado. La finura de sus propuestas se aprecia en una sencilla aunque memorable crema de puerros, en la delicada ensalada de anchoas en salazón con queso en tres texturas o en los pétalos de bacalao marinado con pimientos rojos asados. El fabuloso jibión encebollado o el inteligente arroz cremoso cubierto de salsa pilpil coronado con vieira y almeja vuelven a demostrar que aquí los sabores francos son la marca de la casa. Un sitio a la medida de gente racional y con buen gusto.

 

> Cierra domingos noche y un buen menú degustación no sobrepasa los 40-50€.

> El dueño es un experto en los productos de la zona y como gran conversador hay que atender a sus explicaciones.

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