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Vajillas y cuberterías para celebraciones navideñas

Banquetes de Navidad, el lujo en la mesa

Autor: Ander Caparrós
Viernes, 22 de noviembre de 2013

Una mesa vestida con lujo y distinción puede hacer que las cenas y comidas de Navidad se conviertan en todo un éxito.

Dispuestos a demostrar que Navidad y minimalismo son términos absolutamente incompatibles, los responsables del Hotel Ritz de Madrid han aprovechado la proximidad de las fiestas para sacar a relucir su artillería pesada y poner en evidencia cómo muchas veces el éxito de una celebración gastronómica reside tanto en el contenido como en las formas con que este es presentado. Así, pensando en quienes llevan el placer de lo epicúreo hasta sus últimas consecuencias, la Dirección de Banquetes de este egregio establecimiento nos sugiere degustar nuestros convites de pascua en la misma vajilla de oro que fue regalada al centro por el rey Alfonso XIII con motivo de su inauguración, y que recientemente se expuso con gran pompa y oropel durante los actos de su primer centenario. Cuenta con numerosos servicios, soperas y bajoplatos realizados en oro macizo –un material idóneo para estos fines por sus cualidades inodoras–, que se hacen acompañar por copas de cristal de Bohemia ribeteadas en idéntico metal noble. Todo ello presentado sobre una mantelería de lino orgánico blanco, aunque también disponen de servilletas –siempre personalizadas– en color negro, por si el cliente eventual pudiera vestir de tonalidades oscuras. Naturalmente, semejante despliegue de medios requiere un servicio a la altura. En este caso, los camareros del hotel, ataviados con el pertinente frac y pertrechados contra cualquier salpicadura mediante guantes ad hoc, realizan un alarde coreográfico casi castrense para presentar al unísono las comandas, que son ocultadas a la vista de los comensales bajo unas regias campanas de plata. A la vista de tamaño operativo uno podría imaginar que la invitación iba a dejarle entrampado de por vida, máxime si tenemos en cuenta que se trata de un local de cinco estrellas con un peso histórico realmente relevante. Pero no. Al margen de lo que cueste el menú seleccionado, comer estas navidades en la vajilla de oro del Ritz representa un plus que varía, en función del servicio escogido, entre 60 y 90 Euros. 

 

Igualmente significativa, aunque menos rebuscada, es la decoración que lucen estos días las mesas del hotel sevillano Alfonso XIII, concebido en su momento para ser el más grandioso de Europa. De estilo regionalista andaluz, ha sido remodelado en distintas ocasiones (la última en 2011), pero siempre manteniendo sus señas de identidad. Cenar en él equivale a empaparse del espíritu que disfrutaron huéspedes como Cameron Díaz, Sofía Loren, Audrey Hepburn o Grace Kelly, con el aliciente de que, por cada menú navideño, el hotel contribuye con un Euro a la lucha contra el cáncer infantil.

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