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Segunda edición

El Barrio de la Estación se llena de viajeros del vino

Autor: Raquel Pardo
Lunes, 19 de septiembre de 2016

La segunda edición de la Cata del Barrio de la Estación consolida este encuentro entre bodegas centenarias y modernas y público profesional y amateur como una de las mejores actividades enoturísticas del mundo.

No es fácil encontrar una concentración de bodegas con tanta historia y encanto a la vez en un espacio tan reducido como el Barrio de la Estación de Haro (La Rioja), donde conviven bodegas que superan el siglo de trayectoria con otras nacidas a finales del siglo XX  pero con un recorrido brillante en cuanto al rioja se refiere. Por eso tenía que nacer un encuentro como La Cata del Barrio de la Estación el año pasado y repetirse de nuevo en esta segunda edición, donde las dos jornadas, profesional y particular, celebradas el viernes 16 y sábado 17 de septiembre, han contado con más de 4.500 asistentes, según datos de la organización.  Y por eso la iniciativa de 2015 obtuvo el premio al mejor proyecto enoturístico que concede la red internacional de grandes ciudades del vino Great Wine Capitals.

 

A este barrio, si a uno le gusta el vino español en general, y el rioja en particular, hay que venir al menos una vez en la vida, para entender y empaparse de la génesis del vino riojano de la modernidad.

 

Diversión ante todo

 

[Img #11066]La Cata del Barrio de la Estación se compone de dos jornadas, una para profesionales del vino y otra, la estrella del encuentro, para particulares, gente aficionada que compra su ticket, desembolsa los 50 € de la entrada y disfruta de algunos de los vinos top de las siete bodegas que forman parte de la iniciativa: Bodegas Bilbaínas, CVNE, La Rioja Alta, Gómez Cruzado, López de Heredia- Viña Tondonia, Muga y Roda. Junto a los vinos blancos y tintos, tapas, este año disponibles en cada bodega, y diversión, mucha diversión, con actividades paralelas en cada una de las bodegas.

 

R. López de Heredia- Viña Tondonia repasó en fotos la historia de la bodega; CVNE abrió las puertas de su exposición “Caro at CVNE”, muestra de esculturas del artista británico Anthony Caro; en Gómez Cruzado se mostraba el oficio artesano de fabricar botas y pellejos para transportar el vino; en La Rioja Alta se practicó ante todos los visitantes que quisieron una trasiega a la luz de las velas, procedimiento para eliminar sedimentos en el vino. En Bilbaínas, una de las dos bodegas del Barrio que elabora cava, se hicieron demostraciones de degüelle manual; en Muga, una bodega que cuenta con su propia tonelería, se mostró cómo se hace una barrica artesanalmente: y Roda abrió las puertas de uno de sus mayores tesoros no líquidos, su encantador calado a los pies del río Ebro.

 

La Cata en clave pro

 

La jornada previa, el viernes, estuvo dedicada a los profesionales del vino, sumilleres venidos de todas partes de España y alguna presencia internacional, como Andreas Larsson, elegido mejor sumiller del mundo en 2007, o la Master of Wine Sarah Jane Evans, periodista y gran conocedora del vino español, además de presidenta del Instituto Masters of Wine. Junto a ellos, grandes sumilleres españoles, como Josep Roca (Celler de Can Roca, Girona), Andrés Conde Laya (La Cigaleña, Santander) o Guillermo Cruz (Mugaritz, Rentería, Guipúzcoa), periodistas y algún que otro bloguero, como Santi Rivas, alias “Colectivo Decantado”.

 

La principal actividad del día fue una cata singular dirigida por el MW español Pedro Ballesteros y donde participaron los enólogos de las siete bodegas. Centrada en los secretos del ensamblaje, cada uno de ellos iba dando protagonismo a un aspecto de la mezcla de vinos o coupage: María José López de Heredia (Tondonia) dio protagonismo a mezclar vinos de diferentes añadas, centrándose en el concepto “6º año” que se sigue utilizando en la elaboración de tintos de la bodega.

 

Agustín Santolaya, enólogo de Roda, se centró en la pureza de la añada, en el respeto a la expresión de una cosecha a partir de la mezcla de uvas de distintas fincas, base de sus dos vinos principales, Roda y Roda I. El riojano se preguntaba “¿Por qué ha de ser mejor el vino de un único viñedo que el de 17 viñedos únicos?”, en referencia a las 17 parcelas que componen, según el carácter de fruta más negra o más roja de las fincas, los vinos que son el esqueleto de la bodega.

 

Alejandro López también destacó la importancia de las viñas para Viña Pomal, vino que procede de uvas de terrenos en propiedad de Bilbaínas, y de la mezcla de variedades, como la graciano, para lograr un vino completo.

 

[Img #11067]

 

Julio Sáenz, enólogo de La Rioja Alta, llamó la atención sobre la singularidad de los viñedos situados en el ámbito de protección de la Denominación, que permite escoger uvas como la de La Pedriza, unas garnachas singulares y tremendamente expresivas que forman parte desde la añada 2008 de su vino de bandera, Viña Ardanza.

 

Manuel Muga, director de Muga, y su enólogo, Vicente Almodóvar, se remontaron al nacimiento de su vino Torre Muga y a la composición de su Selección Especial, llamando la atención sobre la mezcla de variedades típicas riojanas: tempranillo como esqueleto, garnacha, mazuelo y graciano.

 

La enóloga de CVNE, María Larrea, propuso la mezcla desde la crianza en distintos tipos de robles de diferentes tamaños, para conseguir vinos completos y equilibrados.

 

David González puso la nota de color analizando la complejidad en el coupage de los vinos blancos riojanos, invitando a la audiencia a “reconstruir” su Montes Obarenes, un blanco que es mezcla de vinos de distintas variedades autóctonas y elaborados de forma diferente, un alarde de complejidad y encanto.

 

A la audiencia se le invitó a participar mediante la cata interactiva, pues cada catador tenía en su mesa varias copas donde se servían distintos vinos y una jarra medidora, donde cada uno, según iba escuchando de los representantes de las bodegas, tenía que reconstruir un vino de cada bodega: Viña Cubillo (Tondonia), Roda y Roda I (Roda), Viña Pomal (Bilbaínas), Viña Ardanza (La Rioja Alta), Imperial Gran Reserva (CVNE), Selección Especial (Muga) y Montes Obarenes (Gómez Cruzado).

 

Las novedades

 

Durante las dos jornadas, las bodegas pusieron a disposición del público una amplia gama de vinos, algunos de ellos, novedades a punto de salir al mercado. Uno de los más singulares fue, sin duda, el “renacido” Monopole Clásico 2014 de CVNE, un vino que se dejó de elaborar en los 80, y que contenía (y contiene en esta versión también) una proporción de manzanilla de Sanlúcar de Barrameda de las bodegas Hidalgo, una extraña mezcla de “sherrioja” que contaba con la autorización del Consejo Regulador de la DOC Rioja y en la que ha participado su antiguo enólogo, Ezequiel García.

 

Además, CVNE presentó nuevas añadas de sus vinos, como el excepcional Contino Blanco o su Imperial Gran Reserva de 2009, un vino lleno de complejidad, intenso y elegantísimo.

 

Muga presentó uno de los mejores vinos de la jornada, Prado Enea 2009, un tinto eléctrico y mineral, fresco y distinguido, al que acompañaron tintos de excelencia como Selección Especial 2011 y Torre Muga 2014, además de su blanco fermentado en barrica y sus cavas Conde De Haro.

 

La Rioja Alta aprovechó para presentar las nuevas añadas de sus vinos, especialmente Viña Ardanza 2008 y su Gran Reserva 904 de 2007, a punto de salir al mercado. Sin olvidar el magnífico crianza Viña Alberdi 2010, un tinto que cada vez está mejor, más rico, más grande.

 

Otra de las sorpresas agradables se encontraba en la bodega más pequeña del Barrio, Gómez Cruzado, que está llevando una interesantísima trayectoria en lo que se refiere, sobre todo, a sus vinos de finca. Epecialísimo su Pancrudo, 2014, elaborado con garnacha y lleno de notas florales y silvestres, y serio el blanco de finca, Montes Obarenes 2013, complejo, denso y seductor.

 

Bilbaínas, que contaba hasta ahora con Diego Pinilla como enólogo y desde ya tiene a Alejandro López (mano derecha de Pinilla) debido a que el aragonés pasa a ser director de enología de todo el grupo, presentó nuevas añadas de su Tempranillo Blanco Reserva (2015, de próxima salida al mercado), Maturana (2014), Mazuelo (2015, también inédito de momento), Graciano (2012), Garnacha (2012) y el recién salido Alto de la Caseta 2012, uno de sus tintos de finca.

Viña Tondonia presentó sus blancos y tintos, cada uno con su singularidad y el "toque Tondonia" que les caracteriza, servidos en una copa original diseñada por Pedro López de Heredia en 1962.

 

La jornada, algo lluviosa el viernes, nubosa el sábado, fue uno de los encuentros enoturísticos del año, una actividad que, pese a ser España uno de los principales países productores y atesorar bodegas con larga historia, se echaba de menos hasta que surgió en la mente de este grupo de bodegueros (y se asegura que en la de Tim Atkin, MW experto en vino riojano).

 

 

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