Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Enviar por email
Enólogo

José Hidalgo

Autor: Juan Manuel Ruiz Casado y Saúl Cepeda
Miércoles, 1 de enero de 2014

"El paraguas de la denominación ha traído importantes beneficios para Rioja, pero hay que exigirle más. Tendría que haberse encontrado la manera de delimitar el mapa vitícola riojano según parámetros de calidad".

Asegura que a quien correspondía continuar los pasos de su padre, el reconocido enólogo y maestro de enólogos Luis Hidalgo, era a su hermano Luis. Sin embargo este quiso ser médico, dejando así el camino libre para que José se atreviera a vivir profesionalmente bajo el alargado y prestigioso manto del padre. Tal vez el mayor mérito de Pepe Hidalgo –así se le conoce en el sector– resida en haber sabido desarrollar su propia carrera, ejerciéndola con una infrecuente solvencia, y dando como resultado una pieza sin la que sería difícil concebir los logros del sector en estos últimos años.

 

Esta trayectoria profesional lleva a gala haberse desarrollado tanto en la teoría (Pepe es autor del imprescindible, y difícil para los no profesionales, Tratado de Enología, y lleva años escribiendo de sistemas de elaboración en la revista que dirige Andrés Proensa, Planeta Vino), como en la práctica a través del amplio número de bodegas a las que presta sus conocimientos y acaudalada experiencia. Es esta ingente labor de asesoría, que lo ha llevado a feudos vinícolas de naturaleza tan diferente como las Rías Baixas o Utiel-Requena sin olvidar Rioja o La Mancha, la que capacita a Pepe Hidalgo como una de las voces más autorizadas del sector vitivinícola en su reciente viaje hacia la modernidad, un viaje en cuyo balance encontramos conquistas, errores y oportunidades perdidas.

 

Especial consideración merece la crítica constructiva (es verdad que lo es: podría ser más duro y prefiere entibiar sus palabras) que Hidalgo lanza sobre Rioja. “Es evidente”, afirma, “que el paraguas de la denominación ha traído importantes beneficios para la región. Pero a Rioja hay que exigirle más. Tendría que haberse encontrado la manera de delimitar el mapa vitícola riojano según parámetros de calidad. Claro está que es tarea complicada porque no es fácil llegar un día y decirle a un viticultor que su viña es de tercera calidad. Esto podría hacerse con la viña nueva que se está plantando y tampoco se está haciendo. En el fondo consistiría en algo tan sencillo como reconocer que Alfaro y San Vicente son distintos”.

 

Buena parte de los logros enológicos de Pepe Hidalgo se concentran en Galicia, donde ha contribuido de manera decisiva a la mejora cualitativa de los vinos blancos. Solo en este capítulo, Hidalgo ha sido pionero en el uso de la fermentación en barrica, en el trabajo con las hoy tan famosas lías del vino (recordemos aquel primer Guitián “sobre lías”) y no deja de innovar y de buscar estilos diferentes como demuestran las últimas añadas de Pazo Baion. De él cabe esperar todavía mucho en el futuro.

Compartir en:
Sobremesa: revista de gastronomía y vinos
Revista Sobremesa • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress