Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Enviar por email
Investigador vitivinícola

Manuel Ruiz Hernández

Autor: Juan Manuel Ruiz Casado y Saúl Cepeda
Miércoles, 1 de enero de 2014
Noticia clasificada en: Cultura del vino Vinos españoles

"Determinados tratamientos vitícolas han dado lugar a que la viña responda con grado, no con polifenoles, lo que significa que estamos produciendo viñas cada vez más estúpidas”.

Las personas sabias a menudo son también las más ingenuas. Lo comprobó en su propia persona Manuel Ruiz Hernández hacia 1960, cuando llegó a la Estación Enológica de Haro con la firme intención de dedicarse a la investigación vitivinícola como quien sale a correr por las mañanas. “Era una idea ingenua la mía”, afirma el maestro, “porque rápidamente me di cuenta de que el clima de esos años no resultaba propicio. No solo había trabas económicas sino también actitudes que no favorecían el ambiente de libertad que exige la investigación”.

 

Pero Ruiz Hernández no se rindió. “Como un guerrillero solitario”, convirtió sus horas libres en fructíferas jornadas de investigación cuyos resultados pronto empezaron a ser decisivos para el sector vitivinícola. Lo interesante de este pensador práctico es que sus hallazgos se vincularon estrechamente con el desarrollo industrial que por entonces gobernaba los vinos riojanos. La mentalidad combativa de don Manuel, como lo llaman con inmenso respeto muchos de sus seguidores, lo alejaba de conformarse con simples conquistas teóricas.

 

Según él, publicar el resultado de un estudio “por el solo hecho de publicarlo es obsoleto, cuando lo que hay que hacer es cambiar el entorno”. No es extraño, entonces, que algún político de la época le echara en cara a Ruiz Hernández su excesiva involucración con el sector y pretendiera condenarlo a la cárcel del laboratorio y el cientifismo.

 

Tal como recoge la Wikipedia, la labor investigadora de este hombre de hablar templado y profundo ha transitado diversos caminos que han tenido en las especies de levaduras y su desarrollo un nexo común. Fundamental ha sido también su estudio sobre el cambio climático, llevado a cabo mucho tiempo antes de que el asunto se convirtiera en materia de telediario. Ruiz Hernández defiende que “lo que ha cambiado mucho en estos años es el cultivo de la vid. Los vinos de 15 grados no se deben tanto al cambio climático como a una nueva viticultura. Determinados tratamientos vitícolas han dado lugar a que la viña responda con grado, no con polifenoles, lo que significa que estamos produciendo viñas cada vez más estúpidas”. Conclusión a la que podemos llegar por nosotros mismos, viene a afirmar el sabio, sin necesidad de esperar a que Al Gore se presente y nos ilumine.

 

Riscal, Remelluri, Díez Caballero, Sobreño y Bodegas Terán, entre otras bodegas, no han dudado en requerir sus servicios, lo que le ha llevado a desempeñar trabajos a pie de campo y a poner en práctica su estrategia de reducción de rendimientos por hectárea como una medida para evitar la pérdida de polifenoles. “Hay que pisar el freno y echar marcha atrás. Es la solución. Detener el avance hacia la codicia”.

 

El don de la palabra
En su columna del diario La Rioja, titulada El Análisis, Manuel Ruiz Hernández viene abordando temas de fundamental trascendencia para la práctica vitícola. Se trata de una cita que el pensador tiene periódicamente no solo con bodegueros y técnicos que, como es lógico, no se pierden el menor pestañeo del científico, sino con lectores interesados en la situación de los riojas y en los cambios acaecidos en la actividad vitivinícola durante los últimos cincuenta años.  

Compartir en:
Sobremesa: revista de gastronomía y vinos
Revista Sobremesa • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress