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EL INDIGESTO “WOW…”

Autor: Sir Camara
Domingo, 5 de marzo de 2017

Me contaba un amigo guionista y crítico de cine que cuando se encontraba de cara y sin posibilidad de escape con el director de la película al salir de su estreno, siempre respondía lo mismo a la pregunta “¿qué te ha parecido…?”
-No te digo nada, tío… ¡¡Pfff…!!

 

Efectivamente, nunca decía nada. Nada más que eso: no te digo nada. De esa manera evitaba dar explicaciones ante un bodrio injustificable y más lento que el Solaris de Tarkovsy.  Y le funcionaba muy bien. Otra cosa era al día siguiente la crónica, la reseña publicada en el periódico que compartíamos.

 

Luego, en el mundo de las cada día más estridentes bobadas gastronómico/televisivas, descubro que se ha acuñado algo similar y muy útil para decir algo sin decir nada haciendo creer que lo que tiene en la boca quien hace el reportaje es para caerse de culo de rico. Es la onomatopeya “Wow” que sirve para mostrar admiración valorativa ante unos torreznos sorianos cocinados en azuki, una variante de soja que parecen caparrones riojanos,  o para unas empanadillas de pulpo de Cangas de Morrazo.

 

“Wow”, el clásico “Guau”  de nuestro pijerío, nunca viaja sólo. Nunca. Y acaba convirtiéndose en algo indigesto y molestísimo que pide bicarbonato o algo similar para hacer la digestión del programa de viajes culinarios, muy interesantes  si no fuera por esta innecesaria torpeza. Pues sí, el “Wow”, el cláscio “Guau”, se acompaña de una guarnición inalterable de “…está crujiente por fuera y jugoso por dentro”. O al contrario: “…está jugoso por dentro, otras veces suave –para suave el terciopelo y para serios los bueyes- y crujiente por fuera. E incluso, ¡Mmmm... Qué tierno, se deshace en la boca¡”.

 

Y así con un bocado de food truck entre los mofletes, con una delicia vietnamita  con caldo de pescado, como casi todo por allí, o con unas gachas tomelloseras de mi prima, que las borda, “Wow…”

 

Y como lo interesante son los escenarios, los viajes,  el declarado propósito de comerse el mundo sin más guarnición que el ya descrito “Wow”, en casa se pide silencio cuando empieza  para contabilizar cuántas veces dice en un programa una cosa y las otras… ¡Una, dooos, treees… “Wow”… “crujiente por fuera y jugoso por dentrooo…” ¡Jua, jua, jua… que me parto sin cuchillo cerámico, oye! Y así se acaba haciendo algo divertido y criticón mientras cazamos detalles de las cocinas del mundo más dispares, porque el exotismo ya lo tenemos aquí con esas maneras de narrar, con poco guión,  las sensaciones derivadas de la valoración de los sabores y las texturas.

 

Y así, te levantas un lunes tempranito con una sensación de malestar general… Como si hubiésemos cenado un Triceratops al ajillo. Y no fue así; cenamos una ensalada y poco más…

 

-Te habrá sentado mal el “Wow…” Es muy indigesto…

 

-Pues va a ser eso…

 

Pues eso. “Wow”.

 

 

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