Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Enviar por email

CATANDO VOY, CATANDO VENGO…

Autor: Sir Camara
Viernes, 24 de marzo de 2017

Sin manifestarlo así, planteaba en este blog hace unos días aprovechar el tiempo cuando nos reunimos los amiguetes para charlar y picar algo. Obviamente, y como somos unos clásicos, no concebimos el picoteo sin platicar sobre comidas y bebidas. Hechos los ejercicios pertinentes para no hablar con la boca llena -el ímpetu expresivo en ocasiones causa estragos-, pusimos en la mesa unos productos nuevos de Soria recomendados por una amiga que tuvo la oportunidad de conocerlos en el último Madrid-Fusión.

Alguien, nada más iniciar el trámite, comentó que podría ser gratuito y hasta lesivo que una periodista, una publicista, dos arquitectos, un charcutero, una jubilada del sector acuático, un celoso profesional del diseño y el marketing, una locutora y un pintamonas (cartoonist), pusieran en circulación sus opiniones.

 

No, respondí. Una cata, ya lo advertí, es una manera de comunicar, de ofrecer opinión para compartir o para prevenir; incluso es muy útil para corregir o acabar por hacer extraordinario un producto.  En esta ocasión, algo tan extraordinario como la trufa, que se supone  invadía toda la gama de productos que se llevaron a examen,  me dio en la nariz que brillaba por su ausencia en el primer alimento a catar: una crema de queso curado de oveja. Las chicas, sin recato alguno y al unísono, coincidieron en que la textura parecía una crema facial de Día%. Eso en la fase visual. En la fase olfativa les pareció,-comparto su criterio- intrascendente. En la fase gustativa colgaron la etiqueta de “nada nuevo”.

 

El segundo producto que pasó por el tribunal catador fue un queso de oveja semicurado y en taquitos, que en la fase visual cosechó un “progresa adecuadamente”.  Tanto en la cata gustativa como en la olfativa, la valoración del queso como del aceite que lo arropaba fue unánime: riquísimo, pero carente de los anunciados aportes aromatizantes de la trufa.

 

Los siguientes en la lista, un aceite y un vinagre de trufa negra -la trufa con más poderío aromático y gustativo-,  envasados en una botellita  de  un diseño precioso, con un cuello fino y largo muy elegante. La primera valoración del vinagre, casi balsámico, fue, una vez más, la escasa presencia  del sabor de cualquier tipo de Tuber en su elaboración, aunque, con mucho, era en estos productos donde la presencia de la trufa era más notoria. Ni siquiera la otra variedad de vinagre, aromatizado con trufa blanca, daba muestras  suficientes de aquello. Los aceites, trufa negra y trufa blanca,  más de lo mismo.

 

Y le llegó el turno a una mermelada de boletus que a la cuadrilla de cata le pareció unánimemente “curiosa” porque no sabía a boletus,  ni era algo nuevo en el mercado. Excesivamente dulce, la mermelada  propició nuevamente la añoranza de cualquier aporte micológico en su elaboración,  ni siquiera aparecían matices de cualquiera  de la gran variedad de otros cuerpos fértiles, algunos  más baratos, que aromatizan todo en los campos sorianos. Puede que más económico que los boletus  o la trufa y con más proyección al mercado fueran, pongo como ejemplo, los boletus Luteus, más económicos,  muy abundantes y de intenso aroma. Aquí encontramos el eterno problema: decir boletus no garantiza que lleve Edulis. He visto poner en un plato Badius y otros seres del orden de los boletales al precio del mítico Edulis o los menos conocidos y para algunos más preciados boletos Aereus.

 

En definitiva, y no es la primera vez, el anunciado predominio de un sabor, de unos aromas característicos, nos dejaba expectantes porque el producto  aunque es correcto, le falta lo esencial: que sepa de verdad a trufas, que sepa a boletus y que ponga en escena el siempre grato espectáculo setero que ya es un referente y mucho más que una moda, y que se espera  cuando se habla de trufas, boletos y Soria.

 

Pues eso.

Blog anterior

Compartir en:
Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Sobremesa: revista de gastronomía y vinos
Revista Sobremesa • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress