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De templo en templo

De viaje a Angkor, inmersos en las Catedrales de la Selva

Autor: Francisco Po Egea
Viernes, 19 de mayo de 2017

Olvidados durante siglos en plena jungla de Camboya, rescatados por los arqueólogos y saqueados por los jemeres rojos, los grandiosos templos de Angkor son el mayor y más bello conjunto arqueológico del mundo.

En 1861, el explorador y naturalista francés Henri Mouhot avanzaba por las junglas de Camboya evitando los tigres, las sanguijuelas y los mosquitos cuando se tropezó con las ruinas de Angkor. La población local juzgaba inconcebible que sus antepasados hubieran podido construir semejantes monumentos y le dijeron que eran obra de una raza de dioses-gigantes. Templos, palacios y esculturas se hallaban semicubiertos por la vegetación, pero ello no impidió a Mouhot extasiarse ante ellos: “Estos templos, levantados por algún antiguo Miguel Ángel, son más grandiosos que los de Grecia y Roma... Ante ellos el espíritu se siente anonadado; la imaginación, sobrepasada”.

 

[Img #12430]Los mismos asombros y emociones envuelven hoy al viajero ante los restos de las siete ciudades que fueron, del siglo IX al XV, capitales del imperio jemer. Sus soberanos introdujeron el culto al rey-dios hindú. Cada rey debía consagrar un gran templo a su dios respectivo, Shiva o Visnú. A su muerte, le serviría de tumba. Los más de 70 templos de Angkor, extendidos en un área de 200 kilómetros cuadrados, atestiguan el éxito de esta filosofía. Sin embargo, a partir del siglo XII, Angkor se fue transformando de un centro de adoración hinduista a budista, como continúa hasta hoy.

 

En la cúspide de su gloria, Angkor llegó a tener un millón de habitantes. Un sistema de lagos artificiales, fosos y canales, hoy todavía existentes, conservaba y distribuía el agua caída durante los monzones. Así se conseguían las tres o cuatro cosechas de arroz al año necesarias para alimentar al gran número de dignatarios, burócratas, monjes, artesanos y soldados. En el siglo XIV se inició la decadencia de Angkor y su posterior abandono, su invasión por la selva y su total olvido. La publicación de los diarios de Mouhot con su descripción de la “ciudad perdida en la jungla” inflamó la imaginación de arqueólogos, aventureros y cazadores de tesoros de Europa.

[Img #12426]

Hoy los más de dos millones de visitantes al año se extasían ante la monumentalidad de los templos, el romanticismo de las ruinas, las ceibas gigantes hundiendo sus raíces en los pórticos y en los muros, la delicadeza de los bajorrelieves, los encuentros con los monjes budistas que vienen a orar ante las estatuas grandiosas de budas y bodhisatvas...

 

El más grandioso de los monumentos, Angkor Wat, el mayor templo jamás construido, es una montaña rectangular de piedra y cinco kilómetros de perímetro. Comprende hectáreas de agua y bosque a su alrededor, galerías adornadas con bajorrelieves que parecen prolongarse hasta el infinito y plataformas coronadas por capillas y torres. Fue levantado en el siglo XII en honor a Visnú. El visitante penetra en el santuario acompañado por las apsaras, doncellas celestiales cuyos senos desnudos y cuerpos ondulantes sobresalen voluptuosamente de los muros de piedra. A medida que avanza a través de las cámaras en sombra y las estatuas decapitadas, el santuario parece ampliarse ante sus ojos elevándose hacia las cinco grandes torres dominadoras del edificio y que, dibujadas en su bandera, son el símbolo de la nueva Camboya.

 

Como todos los demás templos-montaña de Angkor, fue diseñado como representación del mítico Monte Meru, reflejo de la cosmología hindú. Las torres son la imagen de sus cinco picos; los muros exteriores representan la tierra, y el foso cubierto de agua, los océanos. El bajorrelieve de las galerías exteriores, muy bien conservado, es una crónica visual de la historia divina y humana. Describe imágenes de la corte, del Mahabarata y otros mitos hindúes.

 

[Img #12429]A un par de kilómetros de Angkor Wat comienzan los muros de Angkor Tom, la “Gran Ciudad Real”. Fundada por Jayavarman VII hacia el año 1200 representa la época más próspera del imperio jemer. Los palacios construidos de madera –la piedra se reservaba en Asia para los dioses–, han desaparecido, pero en el centro geométrico de la ciudad se alza el templo Bayon, al cual Bernard Grosslier –uno de los arqueólogos que más ha hecho por Angkor– llama “la más increíble arquitectura en existencia”.

 

Se trata de una compleja pirámide rodeada de galerías exteriores y empinadas escalinatas que llevan hacia su cima. Sobre sus terrazas, y ésta es su gran originalidad, se alzan 54 torres cuadrangulares en cada una de cuyas caras aparece esculpido un rostro gigante. Todos iguales: ojos almendrados, nariz ancha y gruesos labios. Su enigmática sonrisa causa perplejidad. ¿Es la serenidad de un santo budista o la de un hastiado Jayavarman contemplando sus propias obras y previendo su decadencia? Si Angkor Wat nos eleva por la armonía de sus proporciones gigantescas, el Bayon inspira misterios y zozobras.

 

[Img #12431]Ta Phrom es el más romántico. Es un templo de tipo plano, por contraposición a los de tipo montaña. Los arqueólogos lo dejaron tal y como lo encontraron, abrazado y dominado por los enormes árboles de la jungla. Las gruesas raíces se encaraman por los muros, atraviesan las bóvedas y enmarcan los pórticos. Las lianas y la yedra se curvan como serpientes en torno a las estatuas y en los patios se acumulan bloques de piedra y trozos de bajorrelieves. Es el lugar perfecto para jugar a Indiana Jones. Similar, pero menos visitado, es Preah Paliley, semioculto al norte de Angkor Thom, con los troncos de las ceibas abrazando sus muros.

 

Si éstos son los templos más característicos, el conjunto lo forman una buena docena de monumentos importantes. Tema suficiente para tres o cuatro días de visita. Los viajeros y turistas que durante años habían soñado con visitar Angkor, pero no se habían atrevido a causa de la situación de inseguridad, llegan a diario a millares. La política gubernamental de “abrir los cielos” de Angkor y permitir vuelos directos a Siem Reap –la pequeña ciudad adyacente–, sin necesidad de pasar por Pnom Penh, facilita el viaje. Ya hay vuelos directos desde Bangkok y otras ciudades asiáticas.

 

Las voces conservacionistas avisan de la fragilidad de los templos y de su entorno, y se alzan contra una explotación masiva del sitio. Los líderes camboyanos quieren aumentar el turismo lo más posible: “Nuestro país es muy pobre, Angkor es nuestro principal activo”, argumentan no sin razón. Así, una nueva batalla por Angkor se halla en pleno apogeo.

 


 

Jackie y el elefante

 

En 1898, la Escuela Francesa de Extremo Oriente –brazo científico del poder colonial– comenzó a despejar la jungla y a liberar los templos de la maleza que les asfixiaba, a reconstruir otros que eran solo montones de piedras, a limpiar las estatuas y bajorrelieves de los efectos de las lluvias monzónicas y a protegerlos de los ladrones. En los años 60, Angkor parecía salvado y los turistas empezaron a llegar. Jacqueline Kennedy recorrió el “gran circuito” a lomos de elefante y el general Charles de Gaulle fue festejado por sensuales bailarinas en los patios de los templos a la luz de las antorchas. Pero en 1970, con el estallido de la guerra civil, el país cayó en manos de los jemeres rojos y su régimen de terror fue seguido por la invasión vietnamita. Durante 20 años Angkor volvió a ser presa de los depredadores humanos y de las fuerzas de la naturaleza. Sin embargo, una vez más, y con menos heridas de las esperadas, las viejas piedras prevalecieron.

 


 

 

 

Agenda

 

[Img #12428]Cómo llegar

 

Vuelos desde España con Vietnam Airlines, China Southern, Qatar y otras por unos 800/900 €, con dos escalas.

 

El visado se consigue en el aeropuerto o en la frontera terrestre: una foto y 30 $. Trámite online

 

Clima

 

Temporada de lluvias, fuerte chaparrón diario, de junio a septiembre; abril y mayo, muy calurosos; muy agradable el resto del año.

 

Dónde dormir

 

Cientos de hoteles y guest houses en Siem Reap, Angkor y aledaños. Entre los mejores calidad/precio se hallan Golden Temple Hotel (70 €), Memoire d’Angkor(67 €)y Lotus Blanc Resort (56 €); Seven Candles Guesthouse y Golden Butterfly (25 €).

 

Dónde comer

 

Mango Cuisine, cocina francesa y camboyana; Spoons, asiática (25 €). Económicos, Love U y Try Me.

 

[Img #12432]Qué visitar

 

Debido a la gran extensión del lugar, es necesario tomar un vehículo con conductor y se aconseja un guía. Se pueden alquilar bicicletas. La entrada al complejo cuesta, para una jornada, 37 $; tres días, 62 $; siete días, 72 $. El recinto abre al amanecer y cierra una hora después de la puesta del sol. Prohibido circular fuera de las carreteras y caminos marcados debido a la existencia de minas.

 

Bibliografía

 

Camboya (Lonely Planet, 5ª edición 2016); Los tesoros de Angkor (Ed. Libsa), de Marilia Albanese.

 

Más información: Turismo de Camboya y Angkorviaje

 

 

 

 

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