Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Enviar por email
Los gustos y los caminos

La dama de Tormantos

Autor: César Serrano. Ilustración: Máximo Ribas
Domingo, 28 de mayo de 2017

Poco o nada se sabía en las tierras de picote y tormantos de Frida Carvajal Luft, salvo su extraordinaria belleza. Frida, dicen los que estuvieron cerca de ella, era poseedora de una mirada azul que todo lo podía y de una luminosa cabellera a la que acudía a hacer siesta el mediodía.

Llegada la primavera, a Frida le gustaba pasear desnuda bajo los cerezos y sentirse salpicada por una lluvia de pétalos, que en los días que se dejaba sentir la brisa cálida del sur la llenaban de una antigua nostalgia, de un viaje a la memoria de los besos más profundos, a éxtasis convulsos y al derrumbe del amor, la traición de quien tanto amor le prometió bajo la lluvia blanca de los cerezos. Era en ese momento cuando una amarga sonrisa se apoderaba de su cara de ángel y entonces comenzaba una trágica y perversa metamorfosis. Acudía al auto, dejaba sus senos al igual que sus cabellos al viento y comenzaba a vagar por las sinuosas carreteras de Tormantos. Escuchaba la atronadora música de AC/DC que la empujaba aún más a la desesperación y a sus imparables deseos de apagar con sangre aquel dolor que tanto la acongojaba. Un ciprés por cada uno de los hombres que se dejaron seducir por aquella mirada marina que poseía, por aquella melena al viento donde acudía a la siesta el mediodía o por las promesas de amor que a veces les regalaba entre susurros o, a veces, con la fuerza que llegaba del éxtasis más lujurioso.

 

Doce hombres que se quedaron dormidos saboreando sus besos y un goloso sorbete de frambuesas silvestres. Sí, ya eran doce los cipreses que jalonaban el camino que conducían a la casa que miraba al sur y en la que sobre su dintel podían leerse los versos: “Cuando tiene sed de agua, se baja para la ribera, cuando tiene sed de hombre, se sube para la sierra”.

 

El auto en el que viaja desparrama destellos azules en la intrincada sierra. En él ya no se escucha la potente música de los AC/DC ni de los Iron Maiden. “No, no subiré a la sierra contigo, ni se perderán mis dedos entre tu pelo ni seré un náufrago en el mar de tus ojos y tampoco me dejaré arrastrar por sorbetes de frambuesas silvestres. No, ahora nos llevarás al camino de los cipreses y les irás poniendo un nombre a cada ciprés”. Entonces de su boca salió una potente carcajada mientras grita con furia: “¡Yo soy el mito, y los mitos no mueren! ¡Yo soy Isabel de Carvajal!”.

 


 

 

 

Sorbete de frambuesas

 

Ingredientes

 

1 kg de frambuesas, 250 g de azúcar, 400 ml de agua, zumo de limón, dos claras de huevo.

 

Elaboración

 

Comenzamos preparando un almíbar con el azúcar y el agua. Lavamos las frambuesas y una vez limpias las trituramos junto al zumo de limón. Ya batidas las frambuesas las pasamos por un chino para eliminar las pepitas. Es el momento de mezclar las claras de huevo y el almíbar. A partir de este punto, si tenemos heladora llevaremos el jugo a la heladora, y si no disponemos de ella vertemos en un recipiente el batido y lo introducimos en el congelador. Es importante batir de nuevo cuando se encuentre a media congelación hasta conseguir una mezcla untuosa y con ello una textura ideal.

 

 

 

 

Enlaces automáticos por temática
Compartir en:
Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
1 Comentario
Camochito
Fecha: Miércoles, 31 de mayo de 2017 a las 00:29
Quiero un sorbete de frambuesas de esas que se crían después de la ardua cerecera y se riegan con las aguas frescas que bajan por la Sierra de Tormantos. Me ha encntado la historia, muy representativo para un lugar mágico como es Tormantos, donde estoy seguro que cada noche, la sierra, está protegida por Isabel de Carvajal, entre otras...

Sobremesa: revista de gastronomía y vinos
Revista Sobremesa • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress