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El gastro rey

Autor: Sir Camara
Martes, 12 de septiembre de 2017

Los días se acortan, las temperaturas nocturnas contrastan a la baja con las diurnas. Se va el gazpacho, se despide el salmorejo, aunque puede que se quede camuflado como crema de tomate tibia… Pero se quedan los de siempre, esos que no se van jamás y que todo lo invaden: el tartar y el toque cítrico.

Ya hasta en la pescadería del Mercadona, que agradezco hayan redescubierto el pescado a mucha gente, te dice el amable pescadero que te pone la espina central de un pedazo de atún, -no sé por qué me llamaban eso en el cole- para que la limpies con una cucharilla y te hagas un tartar. Pues muchas gracias, oiga, aunque ya lo sabía por mi vecina que sabe más que la CIA…

 

Y luego, en el colmo de la amabilidad y de las teorías que crean tendencia, la cajera, un encanto de muchacha que estaría mejor sin el flequillo a la motosierra, que también es tendencia, te dice al pasar las limas, ¡bip!, que si son para dar un toque cítrico. No, contesto a la defensiva. Son para el gintónic. Y añade que para el gintónic lo mejor es el limón… y blablablá.

 

La gente que va “tras mío”, según otra tendencia tan extendida como lo de escuchar los sonidos gástricos, mira con ansiedad a la cajera “charlamable” como diciendo que qué hay de lo suyo… Cierra mi cuenta y el resultado es condicional. En vez de SON tantos euros, con un soniquete que bien podría servir para estribillo de la próxima canción que llevemos a Eurovisión, dice que SERÍAN tantos euros.

 

Beber para ver, porque la verdad es que, sin un par de tragos, todo esto en lo que no todo el mundo repara, con lo que nos cuesta el Instituto Cervantes y la Academia de Gastronomía, es de difícil encaje. Y cuando crees que ya lo has visto y oído todo, es cuando surge el gastro rey, que por una vez no es el sol que más calienta.

 

 Veo la oferta de un restaurante que a la puerta del establecimiento pregona que tiene, básicamente lo mismo que todos, y “menú gastronómico”. Los diablos me quieren llevar, pero como no soy creyente, me quedo donde estaba razonando que si gastro es un prefijo que nos viene del griego clásico gastros, estómago, y menú es la palabra que define el conjunto de platos que da forma a una comida o cena, cómo harán aquello que pregonan.

 

Ya más recuperado y con un tónico en un vaso, tras dar un sorbo, recuerdo que la gastronomía, según tenía entendido, es la disciplina que sigue de cerca los fenómenos que ocurren entre las culturas y la alimentación.

 

La sensatez me sugiere dejarlo ahí para que lo debatan en una grata sobremesa entre amigos o familiares. El verano se nos va, aunque falte el veranillo de san Miguel, que lo mismo viene este año con doble malta; pero permanece el tostón este de los toques cítricos, los tartares y el gastro rey.

 

Pues eso

 

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