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Horizontes circulares

Islandia, viaje a los sabores nórdicos alternativos

Autor: Saúl Cepeda. Imágenes: Arcadio Shelk
Viernes, 24 de noviembre de 2017

Con la llegada del frío invernal, viajamos a algunas de las regiones occidentales de Islandia, una isla cuyos paisajes tornadizos y conmovedores nos trasladan a un estado de admiración continua. Y a tiro de piedra del Polo Norte.

Islandia vuelve a ser segura para los vascos.

 

En 2015 fue derogada la tetracentenaria ley que permitía matarlos. Una rencilla antigua entre balleneros, grave, sin duda, pues fueron marinos guipuzcoanos quienes enseñaron la pesca de cetáceos a los islandeses.

 

[Img #13343]También conviene andarse con ojo con los huldufólk, la “gente escondida”, seres invisibles que pueblan la isla y, entre otras cosas, obligan al Ministerio de Obras Públicas a abrir periodos de consultas ciudadanas cuando se trata de crear un nuevo trazado para las carreteras. Esta isla singular, casi una tirita que hubiese querido curar la ciclópea Dorsal Mesoatlántica, es algo surrealista. Cuando se les pregunta por sus vínculos con los otros países nórdicos, se encogen de hombros y dicen “nos parecemos más a los estadounidenses. Los escandinavos son muy arrogantes: nos miran por encima del hombro”.

 

Reikiavik –no existe otra capital de estado más cercana al Polo Norte– tiene 120.000 habitantes, más del 35% de la población del país, pero su núcleo central parece el diseño minucioso de un inspirado fabricante de dioramas que hubiera querido congelar los movimientos urbanos en una cápsula de orden rectilíneo. Cerca del parque Hljomskalagardur –el islandés está repleto de palabras interminables- y del estanque Tjörnin está el Althing, la cámara de representantes, un sobrio edificio decimonónico de granito negro. Preguntar sobre cuestiones políticas de la isla tiene algo de química recreativa por las curiosas interrelaciones ideológicas que llegan a producirse. No por nada los vikingos crearon en Islandia el primer conato de parlamento moderno, el Thingvellir (cuyo espacio de encuentro, hoy un parque natural, se halla a unos 40 kilómetros al noreste de la capital): en su naturaleza está discutir mucho y, con bastante tiempo, llegar a acuerdos. En cuestión de credos, la iglesia luterana Hallgrímskirkja de Reikiavik es una poderosa declaración arquitectónica de motivos sobre la fe mayoritaria del país (sin embargo, la mayor parte de las iglesias luteranas que podremos ver serán más próximas a la proverbial austeridad protestante). El catolicismo residual no puede quejarse y tiene una hermosa catedral en planta de cruz latina, Landakotskirkja, consagrada a Torlak Torhallsson, el único santo islandés oficializado. Edificios como el rectilíneo centro de conciertos Harpa o el inefable Perlan son otras referencias arquitectónicas. “Nadie sabe muy bien qué es o para qué sirve”, explica un reikiavikense del segundo edificio, que aprovechó grandes tanques de agua geotermal para concebir un espacio mayúsculo, tan pronto mirador, restaurante giratorio, centro comercial o sala de exposiciones.

 

Isla enérgica

 

[Img #13349]Convertir los defectos en virtudes es parte de la idiosincrasia islandesa. Hay a quien le podría resultar inquietante vivir sobre una intensa actividad geotérmica (baste recordar la erupción del impronunciable volcán Eyjafjallajökull, que condenó el espacio aéreo del norte de Europa durante días), pero en este país –nobleza obliga- han transformado esta situación en una fuente de energía renovable y limpia, hasta el punto de que solo barcos, coches y aeronaves requieren combustibles fósiles. Aproximarse o conseguir una visita a centrales geotérmicas como Hellisheiði y Nesjavellir es una experiencia única, sin duda, pero comprobar cómo esta energía se emplea de forma eficiente y variopinta, lo es mucho más. Así, tan pronto, en medio de una densa nevada, podremos almorzar en un invernadero hidropónico, con clima mediterráneo, rodeados de incontables tomateras o comprobar que se puede obtener flor de sal, sin utilizar salinas ni generar gases de efecto invernadero, en los fiordos orientales.

 

Sabores fronterizos

 

[Img #13351]La sociedad islandesa, moderna y cada vez más refinada, no hace demasiada promoción de ciertas peculiaridades alimentarias, pues buena parte de ellas nacieron en momentos de gran necesidad. Es el caso del hákarl, la carne curada de tiburón peregrino, cuya mejor descripción sería la de un trozo de tocino rancio con olor a queso roquefort y un toque de amoniaco. Con todo, es una experiencia gastronómica alternativa que vale la pena catar, más si es acompañado del tradicional aguardiente de pulpa de patata y especias, el potente brennivín. Otra delicia extrema son las vísceras de oveja –testículos, hígado, mollejas, riñones…– en conserva, que se toman finamente laminadas, como si se tratara de un embutido. Para su conservación, se emplea el suero de skyr. Lejos de ser algo terrible, este último producto, el skyr, es un lácteo bajo en grasas similar al yogur o al labneh, muy versátil a la hora de elaborar recetas de todo tipo. Se prepara en granjas remotas, algunas con alojamiento y restaurante propios, como Skyrgerdin, en Hveragerdi. Estas explotaciones agropecuarias dan a conocer, además, a la fauna autóctona, como el caballo islandés, con raíces en los ponis vikingos que se remontan al siglo XII.

 

[Img #13348]Tampoco hay que dejar de probar el pan de centeno tradicional y negrísimo de la isla, el rúgbrauð –llamado þrumari o “trueno”–, por los meteorismos que produce–, cuyo proceso de elaboración está ligado a las fuerzas geotermales de islandeses. En Fontana, un curioso negocio a medio camino entre un área de servicio y un spa, podremos ver cómo se prepara y degustarlo. Finalmente, hay que tener muy en cuenta otros dos productos a los que estamos más familiarizados: el chocolate y la cerveza. El nivel chocolatero islandés es excelente, en fondo y forma, gracias a la compañía Omnom. En cuanto a la cerveza, la fábrica artesana Olvisholt Brugghus nos da la medida del trabajo que se está realizando, con varias referencias destacables y la imperial smoked stout Lava como buque insignia.

 


 

Aurora polaris 

 

Entre octubre y febrero es el mejor momento para contemplar este fenómeno atmosférico producido por la colisión de la radiación cósmica contra la magnetosfera terrestre. En el hemisferio norte se conoce como aurora boreal. En los propios hoteles existen visitas organizadas para su observación, aunque ésta nunca está garantizada por obvios motivos de azar climático o astrofísico. Las probabilidades de verlas aumentan si viajamos hacia el norte, pero con cielos despejados y suficiente oscuridad podremos apreciarlas incluso en la proximidad de zonas urbanas.

 


 

[Img #13353]La laguna azul

 

Blue Lagoon es un spa geotermal. Se trata de uno de los grandes atractivos turísticos de la isla, y aunque hay algo de masificación “benidormiana” en su puesta en escena, no deja de resultar un atractivo poder disfrutar del calor de sus aguas mineralizadas en medio de un dramático paisaje natural. El inmenso complejo cuenta con alojamiento, servicios hosteleros, tiendas…  

 

 

 


 

 

 

Agenda

 

Dónde alojarse

 

Icelandair Hotel Reykjavik Natura.

 

Su suite Gimli alojó en 1972 al campeón de ajedrez Bobby Fischer durante la disputa en la isla del “Match del Siglo” contra Boris Spassky. Establecimiento funcional y confortable.

 

 

Dónde comer

 

Dill.

 

Cuando la guía Michelin desembarcó en Islandia el año pasado premió rápidamente el oficio del chef Ragnar Eiríksson. Su cocina, rústica e ilustrada, abunda en la mentalidad nórdica del forrajeo. Los ingredientes vegetales son los que mayor jerarquía tienen en sus platos. Los matices no resultan de fácil comprensión para todo el mundo. P.M.: 120€ menú degustación.

 

 

Fiskfélagið

 

[Img #13345]Emplazado en el edificio histórico Zimsen, el restaurante hace una interesante apuesta por los productos islandeses en su menú temático. P.M.: 75€. 

 

 

Tryggvaskali

 

Ubicado en Selfoss, junto al río Jökulsá á Fjöllum, nacido del glaciar Vatnajökull. El chef Sigurdur Agustsson propone una cocina honesta con mucho sabor y apego a los productos locales. P.M.: 90€.

 

 

Salthusid Grindavík.

 

[Img #13344]Establecimiento especializado en cocina marinera, ubicado en uno de los puertos pesqueros más importantes del país. P.M.: 60€.

 

 

Información útil

 

Encontrarás toda la información sobre la isla en la web www.iceland.is   

 

 

 

 

 

 

 

 

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