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Ciudad universitaria

Viaje a la Córdoba argentina, la ciudad del docto legado

Autor: Pedro Grifol
Viernes, 5 de enero de 2018

La otra Córdoba que existe, la americana, se coló en la historia por obra y gracia de los jesuitas, que en el siglo XVII fundaron la primera Universidad de Argentina dejando una gran herencia cultural.

Lejos de las luces cosmopolitas de buenos aires, la Córdoba de la Nueva Andalucía, pues ese es el nombre con el que la bautizó el comendador Jerónimo Luis de Cabrera –en 1573– para que sirviera de nexo entre las ciudades de las alturas del Perú y las de las llanuras del Río de la Plata, es un buen ejemplo de ciudad desconocida para el turismo masivo, circunstancia que ha servido para mantener su personalidad, su esencia y su carácter.

 

[Img #13584]Sin embargo, la segunda ciudad más poblada del país (millón y medio de habitantes) mantuvo siempre una intensa actividad cultural, y el sobrenombre de “La Docta” le viene como hecho a medida, ya que fue el centro de operaciones de los jesuitas por aquellas latitudes del Nuevo Mundo. Aunque su presencia duró solo un siglo, bastó para establecer un sistema no solo religioso, sino también social y económico que marcó el desarrollo de la ciudad y, por extensión, de toda la región. Las llamadas Estancias Jesuíticas, situadas a las afueras de Córdoba, eran fincas donde se cultivaba la tierra y se criaban mulas para exportar a las minas de Potosí con el pragmático fin hacer frente a los pagos de la actividad intelectual que se desarrollaba en la universidad de la ciudad. Las cinco estancias de la región –Jesús María, Caroya, Santa Catalina, Alta Gracia y La Candelaria– rehabilitadas como museos y declaradas patrimonio mundial por la UNESCO forman ahora una de las rutas viajeras más sugestivas que se pueden hacer por los alrededores de la capital. La más cercana a la capital es la de Estancia de Alta Gracia. En ella, y como ejemplo de lo que se cocía en aquellos tiempos, nos instruimos de los elementos comunes y materiales afines para la construcción y el funcionamiento interno de las mismas, y también de lo que acontecía en aquellos lugares antes de “la conquista”. Viene bien saber que Alta Gracia, nombre que se me antoja tiene la jerarquía que corresponde a su rango de bella, era tierra propiedad de los comechingones (etnia autóctona del lugar) que, naturalmente, fueron sometidos y posteriormente invitados a cambiar de religión…y a beber vino.

 

[Img #13585]La visita a esta pequeña localidad tiene también otros alicientes como conocer la casa del Che Guevara, que vivió allí de los 4 a los 16 años porque un médico recomendó a sus padres el clima seco de Alta Gracia por ser beneficioso para el asma; y al Museo Manuel de Falla, situado en un bucólico chalet desde donde se divisa el paisaje de las Sierras Chicas… que le llevaron a dejar casi un epitafio: “Ahora puedo morir tranquilo”. Allí se conservan recuerdos del insigne compositor español que pasó los últimos años de su vida en estas tierras cordobesas.

 

La visita a Córdoba no puede circunscribirse a los límites de la ciudad. Salir al cinturón de las sierras que la rodean es ineludible. La coqueta Mina Clavero tiene la virtud de gozar del espectáculo de las cumbres de las Sierras Grandes. Es de esos pueblos que uno se enamora a primera vista: la naturaleza en su estado más noble… con un río que forma pozas cristalinas –Nido del Águila– y unos cóndores que cruzan el cielo –P.N. Quebrada del Condorito–.

 

[Img #13588]Pero volvamos a la actividad urbanita… A pasear por el cogollo de la arquitectura colonial más ilustre de la capital. Desde el hervidero de vida que es la plaza de San Martín como punto de partida, nos dejaremos llevar por el Paseo del Obispo Trejo, hasta la Manzana Jesuítica, que es donde se concentra todo el patrimonio arquitectónico colonial: la iglesia de la Compañía de Jesús, con su peculiar tejado de cedro en forma de casco de barco invertido; la capilla Doméstica; la Universidad, la más antigua del país, que fue donde se instaló la primera imprenta que conoció el subcontinente americano (1610); y el colegio nacional de Monserrat, fundado en 1687, que aún funciona como Instituto de Enseñanza Media, y al que podremos echar una ojeada mientras los estudiantes están fuera porque bien merece la pena.

 

[Img #13589]Después, camino del aperitivo, no debe faltar una caminata por la avenida Hipólito Yrigoyen, una de las calles más paseadas de la ciudad, para contemplar, entre otros, el Palacio Ferrerya, el edificio insignia de la Nueva Córdoba construido en 1914 según diseño de Ernest Sanson en estilo Luis XVI, y convertido ahora en Museo de Bellas Artes. Cruzamos la avenida para situarnos ante la Iglesia de los Capuchinos, un templo neogótico que tiene la gracia de faltarle el campanario…, pero no porque se lo hayan robado, sino porque así lo decidió su arquitecto en 1928 cuando la construyó con la ¿genial? idea de simbolizar la imperfección humana (sin comentarios). También preside la fachada un Atlas que lleva el peso espiritual de los pecados. En fin: una iglesia rarita.

 

Como colofón, se puede continuar calle arriba hasta la Paseo del Buen Pastor, otrora monasterio con cárcel de mujeres incluido, posteriormente solar, y ahora habilitado como Centro Cultural. En su patio central hay galerías de arte, animados bares y estanques con chorritos de agua danzantes. Merece la pena dejarse caer entre las fuentes para constatar el animado ambiente estudiantil, ver cómo que se quieren las parejas, y hacerse un selfie junto a la estatua de La Mona Jiménez, ¡ídolo de las multitudes!

 


 

[Img #13590]Prosit!... el legado alemán

 

Érase una vez… Que un grupo de marineros, provenientes del acorazado alemán Graf Spee, hundido en las costas uruguayas durante la batalla del Río de la Plata –apenas comenzada la Segunda Guerra Mundial (1939)–, decidieron refugiarse en una bonita localidad argentina enclavada en un valle entre sierras y ríos cristalinos que habían fundado un grupo de inmigrantes alemanes que llegaron en la década del 30. Si decides viajar en octubre, ineludible dejarse caer por Villa General Belgrano, porque este año celebra su 55º Oktoberfest, donde la cerveza corre a raudales al más tradicional estilo muniqués, y donde la gastronomía tiene sabor centroeuropeo: Schwarzbrot, Gulasch mit Spälzle, Apfelstrudel…

 


 

 

 

Agenda

 

Pasión por la carne

 

Aunque en todos los restaurantes y en cualquiera de sus variedades (asados en hornos de barro, cordero a la llama…) y cortes (bife, cuadril, vacío…) la carne es entrante y plato principal, están empezando a surgir restaurantes de cocina “a la europea” que tener en cuenta.

 

 

[Img #13591]El Papagayo

Arturo M. Bas, 69

Córdoba (centro)

 

El restaurante del chef Javier Rodríguez causa furor en el ámbito gourmet local. Con un concepto y una gastronomía sobresalientes marca la diferencia dentro de la escena de la restauración cordobesa. Tiene un menú de 10 pasos –con un precio muy competitivo (40 euros)–, con entrantes como Paté de pollo con naranja; Langostinos braseados con palta y plátano; y un plato de cuchara de clara inspiración española: Ajoblanco (al que le incorpora unos decorativos berberechos). También merece destacarse la vajilla, obra del ceramista Santiago Lena, que hace que la presentación tenga personalidad.

 

[Img #13592]Herencia

Deán Funes, 140

Alta Gracia

 

En los platos de Roal Zuzulich se percibe técnica magistral. Su entrante Crema de queso, calabaza confitada, semillas y hojas verdes rebosa una delicadeza quizá aprendida en su estancia en Sant Pau, de Carme Ruscalleda.

 

 

Salir de tragos

 

Los barrios de Güemes y Las Rosas son un non-stop de actividades lúdicas. Los bares de copas suelen tener también "picadas" (tapas) y las coctelerías están de moda. En Córdoba es donde nació el "fernando": Fernet Branca con Coca-Cola en vaso-tubo con hielo y que es lo que bebe (casi) todo el mundo.

 

 

La Cova del Drac

Gral. Manuel Belgrano, 896

Güemes. Córdoba

 

Exquisitos platos y excelente coctelería de autor. Probablemente la botillería más surtida de Güemes.

 

 

Ochre

Luis de Tejeda, 4555

Cerro de las Rosas. Córdoba

 

La ambientación es el gran punto a favor del local, con sillones chéster de cuero y una gran biblioteca. Tienen un menú sofisticado a la hora de la cena con platos como Langostinos con vegetales y puré de naranja y jengibre.

 

 

Tribeca

Laprida, 273

Güemes. Córdoba

 

Tres pisos llenos de ambiente, con espacios de música más suave para poder comer y charlar. Hamburguesas, ceviches, y excelentes empanadas criollas (papas y uvas pasas).

 

 

Cervecería Peñón

Luis de Tejeda, 4455

Córdoba

 

Excelente opción para los cerveceros. Un local con mucha historia que juega con las estaciones del año para servir nuevas cervezas artesanales.

 

 

Dónde dormir

 

 

Hotel Y111

Hipólito Yrigoyen, 111

Córdoba (centro)

 

Ubicado sobre la llamada Media Legua de Oro y emplazado en una de las casonas tradicionales del barrio de Nueva Córdoba de 1900. Diseñado con una línea ejecutiva. Elegante y sobrio.

 

 

[Img #13593]Windsor Hotel

Buenos Aires, 214

Córdoba (centro)

 

Con sus 60 años de vida ya era un clásico del lugar, pero ahora ha cambiado al minimalismo.

 

 

[Img #13594]Hotel Costa Serrana

Olmos, 1303

Mina Clavero

 

Sencillo y encantador hotel situado en una casona de Mina Clavero, rodeada de verde campiña y con el río que fluye a sus pies. Sus propietarias harán que te sientas como en casa de la abuela.

 

 

Cómo llegar

 

Aunque no hay vuelo directo desde España, la compañía Air Europa tiene cuatro frecuencias semanales con la ciudad de Córdoba haciendo escala en Asunción (Paraguay). Es la manera más corta de llegar evitando la parada en Buenos Aires.

 

 

Más información: Oficina de Turismo de Córdoba y Gastronomía y hospedaje en Córdoba

 

 

 

 

 

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