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Comer, beber, amar

En verde

Autor: Mayte Lapresta
Domingo, 15 de abril de 2018

Dice una amiga que la gente habla del tiempo cuando no tiene nada que decir.

Y aunque no dudo de la certeza de esa afirmación, tan real como la espera del ascensor mirándote los pies, el clima perturbador ha sido noticia omnipresente de los últimos meses y hemos mentado a Bruno, Emma, Félix o Gisele (feliz paridad) como si de amigos del cole se tratase. La recién estrenada primavera llega tras un largo periodo de continuadas lluvias, potentes lluvias, esperadas y luego maldecidas lluvias. En un país marrón donde el cambio climático promete largas sequías, las nubes en el cielo, esas masas grises y uniformes que matizan los colores hasta llevarlos a una gama sucia y triste de azules y pardos, son deseadas por agricultores y ganaderos, bodegueros y hasta por conductores de grandes urbes que temen las restricciones del tráfico de sus ecológicos alcaldes. Cuando sonaban las alarmas de una nueva cosecha arruinada por el estrés hídrico, el cielo nos bendice y baña de verde la dehesa extremeña, los alcornocales del sur, los olivares de Jaén. Anega las riberas de ríos y los deltas y arrozales. Humedece las tierras agrietadas de viñas y viñedos manchegos, bierzos, dueros y riojas. Las raíces absorben ese bien y se llenan de energía mineral para afrontar el duro estío. Brota la cepa. Germina el arroz. Florece el frutal. La vida se abre camino, una vez más, tras malos presagios y nos permite bajar la guardia. Pero no nos engañemos. Por el contrario, el bravo mar ha mantenido a los pescadores en puerto, las fuertes tormentas de frío polar, aire y agua de Siberia han congelado, arruinado o anegado algunos cultivos. Los regantes de Levante miran con envidia los chuzos de punta que caen en Galicia mientras se les seca hasta el grifo. Ya reza el pueblo que nunca llueve a gusto de todos y ahora más que nunca. El clima y sus transformaciones, el fin del equilibrio, está esperando a la vuelta de la esquina. Quizás haya que cambiar la dirección o tomar el camino de en medio. De momento, ha salido el sol, han sacado el cristo en procesión y España vuelve a ser la que era. Bienvenida primavera.

 

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