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Comer, beber, amar

La generosidad

Autor: Mayte Lapresta
Sábado, 2 de junio de 2018

Hay GENTE, así, con mayúsculas, que derrocha generosidad.

Es un don, una cualidad concedida a unos pocos que les convierte en anfitriones de lujo, que dotan a la sala de valores añadidos y que suma a los platos una dosis de buen rollo. Hay chefs que son como madres, que cuidan cada detalle y añaden un bocadillo rico a la mochila. Cocineros que no miran el escandallo, ni para restar ni para añadir, y no miden el peso de la trufa agregada ni el número de esferas de caviar si el plato lo precisa. Son buenas personas que hacen grandes restaurantes y sus bocados son lo más importantes. Generalmente se rodean de gente como ellos. Maîtres y jefes de sala que te ofrecen su casa para la siesta o permanecen a tu lado en esa larga sobremesa con una sonrisa sincera. Agradezco especialmente esa grandeza en bodegueros y sumilleres. Recuerdo con cariño esas tardes largas que se funden en mañanas tempranas con genios de la viña como Jesús Sastre, donde se abrían botellas de Pesus de añadas exiguas como si no hubiese compañía más importante ni momento más extraordinario en el mundo. Nuestras excesivas risas, los brindis o los profusos abrazos no parecen motivo suficiente para que un hombre abra sus joyas y las ofrezca sin miramientos ni pretensiones. Pero lo hace. Como lo hizo Juan Manuel, propietario del histórico Corral de la Morería cuando nos regaló sabiduría abriendo botellas históricas del Marco, únicas e irrepetibles, haciéndonos sentir absolutamente especiales. Virtud de dar por placer, disfrutando; que nada tiene que ver con la complacencia, los favores, el pago por futuros servicios. Yo, que tengo escondido el egoísmo en un bolsillo del vaquero, quiero ser como ellos. Lo intento, saco lo mejor de mi nevera, de mi bodega y de mi escasa cuenta bancaria. Pero si no hay un agradecimiento, una alabanza o un suspiro de emoción me escuece el orgullo. Haré un esfuerzo y liberaré del rincón oscuro a las botellas más queridas aun a riesgo de que mis amigos decidan elegirlas…

 

 

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