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Ciudades

Palma de Mallorca, piérdete en la coquetería gourmet

Autor: Teresa Álvarez. Imágenes: Arcadio Shelk
Viernes, 20 de julio de 2018
Noticia clasificada en: Restaurantes en Palma de Mallorca

Hace escasos años que la preciosa capital de Mallorca ha despertado de un absurdo e incomprensible letargo y se ha convertido, por derecho y deber, en uno de los atractivos más relevantes e interesantes de la isla.

Ahora, tras años de una estrategia turística adecuada, recobra todo su brillo, se llena de terrazas, de hoteles con encanto en edificios nobles. Su casco antiguo se convierte en paseo entre palacios, salas de exposiciones, recoletos patios y espectaculares restaurantes. Muy cerca, recobra ritmo La Lonja, turística pero encantadora, perfecta para tomar un vino o buscar esa boutique bohemia. Pero si lo que se desea es comprar de verdad, la Avenida Jaime III está a disposición del visitante, como su Paseo del Borne. Una parada, eso sí, para probar los famosos llonguets del Bar Bosch, conocidos como langostas que rellenan de sobrasada, queso, embutidos o calamares. Desde el Paseo Marítimo, la llamada “perla del mediterráneo”, con su imponente catedral gótica, La Seu, muestra un perfil que contrasta con su ritmo cercano y cotidiano de sus callejuelas. El mar, muy cerca, se vuelve humilde para que Palma, culta, sabrosa y llena de ideas, tome las riendas de un turismo que cada día quiere más.

 


 

[Img #14588]Miquel Calent

 

En la octava planta del moderno hotel Nakar se ubica Cuit, con una espectacular terraza abierta al skyline de Palma. Desdoblado en bar y restaurante, en sus fogones labora con mimo Miquel Calent, siempre cerca de la tradición gastronómica mallorquina y de la estacionalidad de las materias primas. Miquel, junto a su hermano Joan, ya demostró su pasión por la cocina en el negocio familiar Can Calent situado en Campos y ahora traslada el lujo de sus platos al centro de la ciudad.

 

[Img #14590]Marc Fosh

 

Al otro lado del casco antiguo y alojado en el hotel Convent de la Missió, su amigo y maestro Marc Fosh pone también en valor la oferta culinaria de Palma. En sus exclusivas salas y patios se armoniza la cocina de Fosh, sutil pero potente, con aplicaciones muy europeas a productos locales. Un servicio delicado y un ambiente elegante completa la propuesta de este cocinero de primera línea. Sorprende su competitivo precio, con menús de la semana desde 29,90 hasta completos que alcanzan los 80 €.

 

[Img #14589]Adrián Quetglas

 

Más potente todavía es la apuesta de Adrián Quetglas. Este mallorquín conquistó Rusia y regresó con galardones en el bolsillo, sin dejar de lado su ya prestigiosísimo restaurante en Moscú, AQ Kitchen. En Palma quiso hacer una apuesta sencilla y triunfó, siendo galardonado con la estrella poco después de su apertura, con una cocina reflexiva, muy centroeuropea, con dos menús degustación (a mediodía, 33€; cena por 50€). Humilde cocina de espectacular consecución a precios de bistró.

 


 

De mercados

 

De los mercados que abastecen al público local de Palma, dos son los más visitados por los turistas, el Mercado del Olivar, situado en el casco histórico y el Mercat de Santa Catalina, muy cerca del río. En el primero encontraremos puestos de encurtidos y quesos magníficos como la Aceitunera Balear y embutidos de porc negre de elaboración propia como los de Mateu Fiol, con sus espectaculares fuet con romero, ajo, finas hierbas, cebolla, picante, tomate seco o incluso coco. En los alrededores, tiendas deli para comprar la popular sobrasada, como las que ofrecen míticas casas como La Pajarita, La Luna, El Paladar o La Deliciosa.

[Img #14591]

 

De forn en forn

 

Si hay algo imprescindible que probar en Palma son sus excepcionales ensaimadas, al igual que sus gató de almendras. Numerosos son los hornos que los elaboran a diario y las colas para comprarlos son inevitables. Destacan el Forn de la Concepción, el Forn de Sto. Cristo, el Forn de la Gloria y, sobre todo, el Fornet de la Soca, donde Tomeu Arbona, el denominado “arqueólogo de la gastronomía” recoge cultivos ancestrales de cereales de la isla y elabora los mejores panes, empanadillas, greixoneras. Entre sus logros la ensaimada entursillada, a modo de trenza. Tomeu abrió este local hace siete años tras abandonar su profesión como psicólogo. Hoy es toda una referencia.

 

 


 

 

 

Paradas y fondas

 

Con informalidad

 

Vinos y tapas en 13, en Wineing o en La Tapería, buena cocina y locales preciosos como La Paloma o Chez Camille, lugares de moda como La Vermutería La Rosa o El Clandestino... Muy cerca de Santa Catalina, en el restaurante de cocina fusión Nuru es imprescindible probar su tiernísima Costilla de Angus.

 

 

Dulces sueños

 

La ciudad, gracias a una política de apoyo al hotel boutique, ofrece alternativas deliciosas como el Hotel Convent de la Missió, edificado sobre un antiguo convento, el Nakar Hotel, con su piscina infinity con vistas a la ciudad o el operativo y bien renovado hotel Jaime III.

 

 

 

 

 

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