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Baja Sajonia

Bremen y sus paisajes, descubriendo el estado mínimo

Autor: Saúl Cepeda. Imágenes: Saúl Cepeda y Archivo
Viernes, 7 de septiembre de 2018

Viajamos al estado federal más pequeño de Alemania para comprobar que allí se conjugan una riqueza monumental histórica, la naturaleza más conmovedora y el futuro sostenible. En el camino, encontramos mucho café, marismas, molinos de viento y una notable industria pesquera.

Enclavada en la Baja Sajonia está la ciudad libre hanseática de Bremen, uno de los tres stadtstaaten (ciudades-estado) de Alemania que, a la vez, se cuenta entre los 16 Bundesländer (estados federales) del país. A pesar de tratarse de un nombre singular no es un único lugar, sino dos: las ciudades de Bremen y Bremerhaven, separadas entre sí por casi 60 kilómetros de tierra bajasajona.

 

[Img #14676]Bremen –la ciudad– es una deliciosa localidad fluvial cuya primera referencia se remonta a las guerras sajonas de Carlomagno. En la actualidad, la presencia de compañías como Airbus o Mercedes-Benz son una garantía de intensidad económica para este entorno metropolitano, lo que promueve un saludable sector de servicios. También se trata de una ciudad universitaria, hecho que tapiza de juventud sus calles y dispara la movilidad ciclista, hasta el punto de ser la tercera urbe europea en el uso de este medio de transporte por habitante. El Altstat (casco antiguo) de Bremen está presidido, en la Plaza del Mercado, por la estatua de Rolando, un leitmotiv de las ciudades del norte de Alemania que simboliza la libertad. A su siniestra está el Ayuntamiento, ornamentado edificio que la UNESCO incluyó en su lista de inmuebles Patrimonio de la Humanidad y cuyos magníficos y eclécticos salones pueden ser visitados. Muy cerca está la Catedral de San Pedro (la primera estructura que sirvió de templo en el lugar se remonta al año 789), iglesia luterana de estilo gótico temprano, de hermosas vidrieras. Su cripta, la nave y su torre son accesibles al público. También en esta plaza se halla la escultura de bronce de los famosos músicos (Die Bremer Stadtmusikanten) del cuento de los hermanos Grimm, creada por el artista berlinés Gerhard Marcks –uno de los primeros profesores de la Bauhaus–. Aunque en el relato original los aguerridos animales (un gallo, un gato, un perro y un burro) jamás llegasen a la ciudad del Bremen, son un poderoso símbolo visual bremense, polinizado por doquier. Sí se reflejaba en la historia, sin embargo, el deseo de las criaturas de alcanzar un lugar que en la época ya tenía fama de plaza plena de derechos para sus habitantes, amistosa con los foráneos. Muy cerca, Ratskeller es un popular restaurante de cocina tradicional que oculta en sus sótanos –los del Rathaus, el Ayuntamiento– una bodega de seis siglos que atesora la colección de vinos alemanes históricos más grande del mundo.

 

Café, cerveza y caramelos

 

[Img #14672]Los puertos marítimos y fluviales de Bremen son puerta de entrada de cerca de la mitad de las bayas de café que entran en Alemania. Es natural que en la ciudad-estado se hallen numerosos talleres de tostado de café que sirven a todo el país. La calidad del café –ya sea molido o en grano– que se pueden encontrar en la región es excelente y es muy habitual hallar locales que lo elaboran con cafeteras germanas Chemex.

 

Por otro lado, la ciudad de Bremen es también lugar de origen –en el siglo XIX– y cuartel general de la mundialmente conocida cerveza Beck's y de la menos conocida Haake-Beck (ambas, propiedad de AB InBEV, la mayor multinacional cervecera del planeta, fusionada con SAB Miller). La planta de producción dispone de visitas guiadas y de degustación de sus productos.

 

En Bremen, asimismo, se elaboran ricos caramelos artesanos –como los de Bremer Bonbon Manufaktur–, helados y chocolates, lo que es además un excelente pretexto para visitar la estupenda Böttcherstrasse, una calle de arquitectura singular en la que se rescatan algunos aspectos de lo que el régimen nazi llego a considerar “arte degenerado”. Anunciada por el impactante relieve dorado Der Lichtbringer (El portador de luz, del artista y arquitecto Bernhard Hoetger), la pintoresca vía acoge la Casa Roselius, la Casa Atlantis y el Museo Paula Modersohn-Becker.

 

[Img #14677]A poca distancia de allí está el animado barrio de Schnoor, en el que pueden verse numerosos edificios de los siglos XV y XVI. Sus estrechas y enrevesadas travesías están salpicada de cafés, tabernas, restaurantes, obradores y talleres de artesanía.

 

En el corazón de la ciudad está el Bürgerpark (literalmente, el parque de la ciudadanía), que introduce el majestuoso y decadente Dorint Park Hotel Bremen. En la enorme extensión de este delicioso jardín urbano hay un entretenido sector con animales, muchos de ellos en libertad, en los que los más pequeños pueden recrearse; así como un correcto restaurante, Meirei im Bürgerpark, en el que hacer una sabrosa pausa. Otros puntos de interés son el paseo ribereño del río Weser y lo que fue el barrio portuario de la ciudad, repletos de actividades efímeras y oportunidades gastronómicas, además de ser el punto de partida de distintos tours de navegación fluvial.

 

Clima y pescado

 

[Img #14675]Si uno compra alguna vez palitos de pescado congelados, bien pudieran proceder de Bremerhaven. La industria de procesamiento de capturas marinas de esta ciudad produce la friolera de 11 millones de unidades diarias de estos productos, que se distribuyen por toda Europa. Al margen de esta anécdota alimentaria masiva, el puerto pesquero de Bremerhaven es un lugar vital en el que se concentran museos dedicados al mar, restaurantes y tiendas de especialidades locales (por ejemplo, Fiedlers Räucherdiele, que combina distintos espacios y funciones). Son muy populares en la zona los ahumados de caballa y arenque; y también los bocadillos de camarón o de pescado blanco rebozado que se venden en puestos al aire libre. Hay en la zona algún establecimiento de interés, tal es el caso de Natusch, un restaurante marinero tan sobrio como competente.

 

Siguiendo el río Weser hasta su desembocadura, a un lado del evocador paseo marítimo de Bremerhaven hallamos un moderno complejo de edificios, varios barcos y hasta un submarino U-Boot tipo XXI de la II Guerra [Img #14679]Mundial, el Wilhelm Bauer, el único sumergible operativo de esta clase que queda. En este punto, al margen de las activas zonas hosteleras y comerciales, destacan dos espacios: el Klimahaus Bremerhaven 8° Ost, un museo científico que hace un recorrido interactivo extraordinario alrededor de las distintas climatologías del planeta y contempla de forma proactiva cómo afrontar el calentamiento global; y el Deutsche Auswandererhaus, la Casa de los Emigrantes Alemanes, que propone una interesante visión –más en los tiempos que corren con los procesos migratorios– de la salida del país de millones de personas en los primeros años del siglo XIX para buscar un futuro mejor en América y Oceanía.

 

Marea baja

 

Visitar Bremen y Bremerhaven ofrece una oportunidad extraordinaria para acometer la exploración de las marismas del Parque Nacional Wattenmeer, una maravillosa reserva natural que comprende casi 350.000 ha de terreno bañado por el mar de Frisia de Baja Sajonia (desde el linde con los Países Bajos en el oeste hasta el Elba en el este) y las Islas Frisias Orientales. Si la extraordinaria riqueza natural del parque en flora y fauna, así como sus paisajes intensos de marismas salobres, islas de barrera, diques y llanuras de marea no son excusa más que suficiente para motivar la visita a la región, además está la atractiva posibilidad de involucrarse en la actividad rural de la zona desde distintas perspectivas: visitar granjas como Hofladen para descubrir que las ovejas son fundamentales para el mantenimiento de los diques; navegar por las marismas en la reproducción de un barco histórico como el Hanni, del Club de Deportes Acuáticos Niederweser; visitar molinos de viento ancestrales aún operativos, tomar un almuerzo de cangrejo y rollos de pescado en el puerto de Fedderwadersiel o una cena temprana en un restaurante tradicional como Kachelstübchen como despedida.

 

 


 

Datos prácticos

 

Bremen está a una hora de ferrocarril de Hannover y Hamburgo; y a tres de Berlín. El tranvía conecta el centro de la ciudad con el aeropuerto internacional en apenas 11 minutos. El trayecto ferroviario entre Bremen y Bremerhaven dura apenas 35 minutos. En la ciudad de Bremen se celebran varios festivales como el Freimarkt, el Maritim, la Breminale o el mercado Schlachte-Zauber en Navidad.

 

Conviene hospedarse en un punto que sirva de centro conectivo para la zona. Hoteles en el área de la Estación Central de Bremen (Hauptbahnhof) como el Best Western Hotel Zur Post son idóneos para dominar las visitas a la ciudad y apenas perder tiempo a la hora de llevar a cabo excursiones a Bremerhaven o a las marismas.

 

Más información en: Oficina de Turismo de Bremen y Alemania Destino Turístico

 

 

 

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