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Inyección de energía

Bodegas con capital foráneo ¿Al rescate del vino español?

Autor: Mara Sánchez. Imágenes: Archivo
Miércoles, 26 de septiembre de 2018

Épocas de crisis, desencuentros familiares, disputas entre socios, necesidad de vender fuera… destacados nombres vino español han vendido parte o todo del capital de sus empresas a grupos extranjeros que ven una jugosa inversión.

El rumor venía de lejos, de muchos meses atrás, y cogía fuerza después de que Freixenet cerrara la venta de su mayoría accionarial al potente grupo alemán Henkell –filial de vinos espumosos, vino y licores del Oetker Group– por unos 220 millones de euros. A finales de junio, sus vecinos de Codorníu vivían una situación similar confirmando la venta al fondo de inversión estadounidense The Carlyle Group, en este caso tras el pago de 390 millones. Es la operación más reciente y sonada del vino español en los últimos tiempos, pero son divers[Img #14791]as las bodegas conocidas que han decidido pasar a manos extranjeras tras la adquisición de más del 50% de las acciones.

 

Las dos cavistas más populares de nuestro país han tenido un desenlace similar. Lo que comenzó siendo ruido mediático, seguido de silencios y prudencias constantes por parte de las compañías afectadas, hoy es ya una realidad; Freixenet y Codorníu, dos empresas familiares con siglos de historia a sus espaldas, han pasado a convertirse en propiedad de gigantes empresariales en los que la rentabilidad convivirá con la tradición, la identidad o el valor añadido del producto. Todo hace indicar, como empezaban a apuntar ambas firmas de Sant Sadurní, que seguirá una apuesta continuista en pos de la calidad de ambos cavas. 

 

El desacuerdo familiar pudiera estar en el origen de la crisis de las dos bodegas catalanas, alimentado además por el delicado momento que vive el sector dentro (guerra de precios, conflictos de intereses, movimientos en el Consejo Regulador con abandonos incluidos) y fuera (competencia brutal, escenarios políticos que aconsejan prudencia y sosiego). Ante esta situación, la internacionalización de sus negocios resulta clave y esos nuevos socios a buen seguro contribuirán a abrir nuevos mercados y canales de distribución, lo que debería traducirse en una mejora de las cuentas de resultados.

 

Grandes familias

 

[Img #14792]El final de la firma navarra Julián Chivite Estate Family ya es conocido (hace casi un año la compraba el catalán Grupo Peralada), tras haber sido dos años antes propiedad de un grupo de bancos españoles. Una situación a la que había llegado el Grupo Chivite debido a la deuda que arrastraba desde hacía años. Con esa capitalización quedaba reducida a la mitad , pero provocó que la familia pasara a poseer solo el 20% de las acciones. Esta situación vino precedida de cambios en la gestión de la compañía (la salida de Fernando Chivite) un importante endeudamiento y también por la crisis general que tanto ha castigado al sector. En este escenario, el grupo se había reorganizado en cuatro empresas en 2013 y Propiedad de Arínzano, su niña bonita en Navarra, ya había sido vendido al grupo ruso SPI como primer saneamiento de sus cuentas. Con esta operación, las viñas y las marcas Gran Vino de Arínzano y La Casona de Arínzano, cambiaban de propietario; el millonario ruso Yuri Scheffle, dueño del vodka Stolichnaya, además de distribuidor de marcas de  todo el mundo.

 

Vecina del Barrio de la Estación, en Haro (Logroño), la bodega Gómez Cruzado fue fundada en 1886 por Ángel Gómez de Arteche, un noble mejicano que llegó a La Rioja con la intención de elaborar vino. Treinta años después los hermanos Agustín y Jesús Gómez Cruzado, de origen riojano, la adquieren y es a quienes la compañía debe su nombre. Camina como bodega familiar hasta finales de los 70, pasa por las manos de varios inversores hasta que, a principios del siglo XXI, la familia Baños Carrera, residente en México aunque originaria de Badarán (Rioja), adquiere la propiedad y su carácter familiar. Comenzaron participando en la sociedad, pero desde 2004 son dueños del 100% de la marca, reformando las instalaciones y redefiniendo el proyecto. Cuatro años después llegan como asesores los enólogos David González y Juan Antonio Leza, y desde 2013 son los actuales directores de la bodega.

 

[Img #14794]El más importante grupo vitivinícola portugués, Sogrape (conocido por Mateus Rosé), además de productor, propietario y distribuidor de vinos en diferentes zonas del mundo, adquiría las riojanas Bodegas LAN en 2012. Propiedad de la firma española de inversión bursátil Mercapital desde hacía 10 años, al final se deshacía de sus acciones por una cantidad aproximada de 50 millones de euros, estimaban algunas fuentes. Una operación que incluía la bodega Santiago Ruiz, que la empresa riojana poseía en Rías Baixas. Pero su presencia en España continúa creciendo, porque en abril de este año se anunciaba la compra de Bodegas Aura, en Rueda, a la potente compañía francesa Pernod Ricard Winemakers Spain. Con 40 hectáreas de viñedo viejo de verdejo en propiedad, en un comunicado adelantaban que esta bodega podría ser la base para desarrollar un proyecto premium de LAN en esta zona vinícola.

 

Razones personales y estratégicas

 

Por su parte, hay que recordar que Pernod Ricard, una vez absorbe a su competidor británico Allied Domecq en 2005, se convierte en propietaria de las bodegas españolas que previamente había adquirido Domecq (y antes Bodegas y Bebidas): Campo Viejo, Azpilicueta, Ysios, Tarsus y Aura.

 

En Ribera del Duero podemos hablar también de la bodega Ortega Fournier, del empresario español José Manuel Ortega Fournier, con ramificaciones en Chile y Mendoza (Argentina) que este año se ha desprendido del negocio en la Ribera vendiéndoselo a la firma Finca Agostino, un grupo de empresarios argentinos asentados en Canadá. Fournier justificaba la venta por razones personales además de estratégicas, y es que parece ser que tendría la intención de desarrollar un proyecto más especial en la zona de Mendoza. 

 

La multinacional farmacéutica Novartis, de origen suizo, es propietaria de Abadía Retuerta (Sardón de Duero, Valladolid) desde mediados de los 90. Se trata de una de las grandes firmas de la zona, ajena a la D.O. Ribera del Duero, cuya finca perteneció a una sociedad de agricultores clientes de dicha multinacional (Sandoz entonces, ahora Novartis, tras la fusión con Ciba). A causa de las deudas que contrajeron con la compañía, ésta terminó quedándose con la propiedad, haciendo de Abadía Retuerta lo que hoy todos conocemos.

 

Más inversión extranjera en Pago de Cirsus, una de las singulares de la D.O. Navarra, es propiedad venezolana desde hace cuatro años. El empresario Alejandro Gómez Sigala, ligado a los negocios de banca y prensa en su país, se encaprichó con la firma navarra en el momento que España se encontraba en plena crisis (y por ende, el vino). La bodega, hasta entonces propiedad de Iñaki Núñez, vinculado con la producción cinematográfica, se ubica en una finca de 220 hectáreas de las que 136 corresponden a viñedo. La operación supuso un desembolso de 4,5 millones. Al poco tiempo, además, Gómez Sigala consiguió la denominación de origen de pago Finca Bolandín, concesión del Gobierno Foral. Y continúa su afianzamiento en Navarra con la compra, hace unos meses, de la histórica Bodegas Irache.

 

Irrupción china

 

[Img #14793]Con el negocio y la casa madre asentada en la Rioja Alavesa, Bodegas Luis Cañas llega a la Ribera hace una década donde funda Dominio de Cair en el municipio burgalés de La Aguilera, una de las áreas más prestigiadas de la zona. En esta nueva bodega, tras algunos movimientos societarios en la compañía, Bodegas Luis Cañas mantiene el 51% de la propiedad pero el 45% de esta corresponde a un inversor asiático. En todo caso, la saga aún controla la compañía.

 

La bodega que sí ha pasado a tener un dueño chino ha sido la riojana Hacienda y Viñedos Marqués del Atrio, gestionada por la familia Rivero durante cinco generaciones. Ahora tiene como accionista mayoritario, (75% del capital), al gigante chino Changyu Pioneer Wine. Una compañía que además posee ocho châteaux entre Burdeos y Cognac, y que, a día de hoy, destina a exportación la mayor parte de los vinos que está elaborando en Rioja, con China como mercado principal.

 

El grupo jerezano González Byass mantiene, desde hace cuatro años, una joint venture con grupo filipino Emperador, filial española de la mayor compañía de licores de ese país. Con este acuerdo, el grupo asiático tiene la mitad de Bodega Las Copas, una filial de González Byass dedicada a hacer brandy y bebidas espirituosas. Una sociedad que desde diciembre de 2016 se ha convertido también en propietaria de las marcas Domecq y Pedro Domecq, antes de Pernod Ricard.

 

 


 

[Img #14795]Un ruso en Navarra

 

Como se publicaba en su momento, 15 millones de euros tuvieron la culpa de que Señorío de Arínzano, del Grupo Chivite, se convirtiera en propiedad rusa hace ahora tres años. Con tan sonado desembolso, SPI Group, del multimillonario Yuri Shefler (en la lista Forbes), aliviaba parte de la deuda que entonces tenía la familia navarra –cifrada en más de 45 millones–, y razón por la que estaba en manos del Fondo Fénix que conformaban las principales entidades bancarias españolas.

 

En lo que a SPI respecta, es un consorcio internacional de vino y licores, con sede en Luxemburgo, que atiende más de 150 mercados en el mundo, y en los que vende, principalmente, vodka Stolichnaya.

 


 

Españolas de fuera

 

Pernod Ricard –junto a la multinacional del lujo Louis Vuitton-Moët Hennessy– son dos de los grandes grupos empresariales con presencia en el sector vinícola del país tras la adquisición de bodegas que nacieron como propiedad española. En el caso de LVMH hablamos de Bodegas Numanthia, en Toro (Zamora), fundada por los riojanos hermanos Eguren. Pero también son varios los casos de firmas que han nacido en España por iniciativa extranjera. Es el caso de Belondrade & Lurton, en Rueda, de propiedad francesa, al igual que Campo Eliseo, en su caso con presencia tanto en Rueda como en Toro. Hispano-Suizas, en territorio de Utiel-Requena, debe su nombre al origen de sus socios; y Estancia Piedra, en Toro, es iniciativa del abogado escocés Grant Stein y su mujer Anne. Como último ejemplo, de nuevo capital y propiedad china en la Ribera del Duero porque Bodegas Alilian pertenece al empresario hostelero Shu Ping Xu, y es su joven hijo, Xu Liang (español de nacimiento y que se presenta como "Julián") quien está al frente del proyecto.

 

 

 

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