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Selección de lujo

Master of Wine de España, el equipo magistral del vino

Autor: Javier Vicente Caballero. Imágenes: Álvaro Fernández Prieto
Viernes, 2 de noviembre de 2018

Forman la selección nacional del vino. Solo unos pocos paisanos pueden añadir a su apellido el sufijo Master of Wine, llave al olimpo mundial del vino. La última en sumarse a esta ilustre escuadra, la enóloga Almudena Alberca.

Sonó el teléfono. 7:20 de la mañana. la mujer se aproximó a la mesilla y atendió al móvil incorporándose de la cama. Una voz en perfecto inglés, con el boato requerido, desliza un mensaje concreto desde Londres. “Enhorabuena Almudena, has superado el examen. Ya eres Master of Wine”. La somnolencia dio paso a la euforia y el regocijo. Tantos años de esfuerzo pasaron en un instante por la materia gris de esta enóloga, que se llama Almudena, se apellida Alberca y desde el pasado 30 de agosto agrega y cose a su nombre completo las prestigiosas siglas MW. En lento goteo, antes o después habrá más paisanas que reciban la buena nueva desde el Institute of Masters of Wine, con sede en Battersea Power Station. Tan dispuestas, preparadísimas e ilusionadas como ella. Pero solo Alberca podrá presumir de ser la primera española en lograrlo. La primera mujer dentro de la selección patria, la pizpireta y sabia Almudena, a la que nacieron en Madrid y educaron en Salamanca y Zamora, que se doctoró en cepas y hoy vive jornadas de vino y rosas. El brillo de su mirada, intacto. La ganas de comerse –y beberse–  el planeta, en combustión. “Ese día abrí y brindé con muchos sauvignones y verdejos porque la noticia me pilló en plena vendimia en Rueda”, confiesa. Luego hubo champagnes, vinazos tintos para mojar la felicidad. Pero antes de llegar a ese histórico descorche se fraguó una historia personal de superación y de encomio profesional. En un mundo, este el de la viticultura, eminentemente masculino, con sus arquetipos y clichés, con sus tradiciones y autarquías varoniles, ha roto el hielo, abriendo la senda, con su amplia sonrisa, para las que han de venir. “Me alegro que el mundo del vino, que se comporta igual que cualquier otro ámbito, empiece a ser más igualitario. Porque iguales no somos. Yo pido que haya más paridad. Que haya oportunidades para todos. Yo no he conocido machismos, pero sí que es verdad que hay más hombres que mujeres”, relata. 

 

Seis largos años de estudios han evidenciado esa desigualdad, porque su research paper, el que acabó por convencer al comité encargado de la idoneidad de la castellana, evidenció realidades:  “Trabajé con base en mis creencias y mi experiencia científica. Mi estudio, de unas 9.000 palabras, trataba sobre el impacto de las diferentes técnicas de filtración en los vinos. La conclusión fue que la tendencia de la no intervención quizá no sea la más disfrutable o la mejor. Para ello realicé una encuesta a tal fin dentro de los enólogos de Ribera del Duero, y me encontré con un 80% de hombres. Ésa es la proporción aproximada y tenemos que subir el porcentaje de mujeres que se dediquen al vino en puestos de responsabilidad”, reflexiona.

 

Una de las 131 mujeres

 

[Img #15017]A día de hoy solo pululan por bodegas, catas y ponencias 380 Masters of Wine en todo el mundo, entre ellos 131 mujeres. El Institute of Masters of Wine (IMW) fue creado en 1953 por comerciantes de vino británicos para completar y mejorar su formación. En aquel año solo seis de los 21 candidatos superaron el examen y en la actualidad el número de aprobados sigue siendo exiguo: menos de un 10% anual. Cada aspirante gasta una media de 20.000 euros al año en pos del anhelado ingreso. “Nunca he contado el dinero, pero me lo he tomado como una inversión. He viajado muchísimo, he roto muchas maletas... Quizás lo que he sacrificado ha sido mucho tiempo, que no vuelve. El dinero va y viene. Hoy puedo decir que cato mejor, me he hecho mejor profesional y he crecido en mi carrera”, asevera Almudena, que este 1 de noviembre cumple 40 años.

 

Avalada por el escocés volante y errante, Norrel Robertson, Almudena ingresó en el Institute en 2012. En un proceso duro, fue quemando etapas, superando pruebas, con su título de enología y su diploma del WSET (Wine & Spirit Education Trust) bajo el brazo. Con la parte teórica no hubo trauma; con las catas se puso frente al espejo. Vida monacal para dormir, descansar y alimentarse bien cual deportista de élite. El examen se desarrolla en cuatro días: los tres primeros días celebra cata por la mañana y se desembucha teoría por la tarde: un día 12 blancos, el segundo 12 tintos y el tercero 12  con una mixtura entre blancos y tintos, dulces, fortificados y espumosos. “Te hacen preguntas tipo: ¿de qué puede estar orgulloso el mundo del vino? Yo la respondí llevándome la pregunta a la parte económica, aludiendo a los equilibrios mundiales. También podía haber respondido ¡que la mujer empiece a tener su lugar por fin en esta disciplina (risas)!”.

 

A la nueva MW se le abre un mundo nuevo de posibilidades con su ingreso en el club de vinos más prestigioso y deseado a nivel global. Podría preguntarle a Andreas Kubach, el hispano-alemán que cumple un año con las siglas adjuntadas a su apellido. ”Lo mejor ha sido la acogida tan cálida por los demás MW en todo el mundo. Es un gran comunidad de profesionales, que genuinamente quieren contribuir a  la excelencia, el aprendizaje y el intercambio en el mundo del vino”, reflexiona Kubach, quien además tiene palabras cariñosas para su colega: “¡Estoy supercontento de tenerla al fin entre nosotros. Almu es una gran amiga, con la que he compartido muchísimas catas, seminarios y viajes en los últimos años. También me ayudó con mi tesis sobre la relación entre viticultores y bodegas en la Ribera del Duero. Sé que se está poniendo mucho énfasis en que es la primera española MW, pero me parece mucho más importante resaltar su tesón, su profesionalidad y su espíritu, tan positivo”.

 

[Img #15023]Una gran selección

 

Lo que más me destacan los propios miembros del grupo de MW españoles es “la diversidad, factor clave para poder entender el vino desde diferentes prismas y poder aportar nuestro granito de arena al potente pero en desarrollo sector del vino español. Sé que en España cuesta que no seamos todos enólogos licenciados (que unos cuantos tenemos) pero qué hay más bonito en un grupo que contar con un equipo multidisciplinar. Pedro llegó hace ya bastante tiempo, Norrel lleva desde el 2000, luego ya hemos llegado la nueva hornada. La industria del vino en España se ha convertido en lo que es hoy sin ayuda de MW por lo que no somos indispensables, el tiempo dirá si realmente ayudamos a posicionar los vinos de nuestro país mejor y esto se repercute en el agricultor y en salvar el patrimonio vitícola (viñas viejas y viñedos históricos), que creo que realmente es el reto”, opina Fernando Mora, MW desde el pasado año. ¿Y cómo ve su futuro Almudena?  “El título viene a sumar. Estar formado tienen que valorarlo. Mi capacidad para catar está avalada, te llaman de más lugares...”. A ella no se le cae la sonrisa, un brillo en la mirada que se redobla si fantasea con un futuro donde elabore su propio vino con prieto picudo. Saldría magistral... 

 


 

[Img #15018]Almudena Alberca, sonrisa empoderada

 

Actual directora técnica de Viña Mayor, licenciada en Enología y Especialista Universitaria en Viticultura –y con una Ingeniería Técnica Agrícola, en el expediente–, ha alternado su trayectoria en España con experiencias internacionales como vendimias en Nueva Zelanda (2005). Ha trabajado en bodegas boutique como Viñas del Cénit (D.O. Tierra del Vino de Zamora) y Dominio de Atauta (D.O. Ribera del Duero). "Si la comunidad internacional se gira hacia España por profesionales bien formados, bienvenido sea. Siempre vamos a estar para recomendar, para apoyar y sugerir. Cuanto mejor le vaya al país, mejor nos va a nosotros. Es un win-win", opina.

 

 

 

 

 

[Img #15022]Andreas Kubach, perfil ejecutivo

 

Fundador y director de Península Vinicultores, el hispano alemán Andreas Kubach gestiona un grupo de bodegas que elaboran vinos basados en la sostenibilidad. Analiza su reciente ingreso como MW, el pasado año, como un cambio relativo. "Nuestros socios comerciales siguen siendo los mismos, la mayoría desde hace muchos años, pero es verdad que el MW nos da un nivel de visibilidad y credibilidad adicional. Y con mi socio, el neozelandés Sam Harrop, somos ya dos MW en el equipo", explica, para añadir que esta selección patria "resulta muy digna, con personalidades complementarias. En España ha costado tener la perspectiva global y multidisciplinar del vino".

 

 

 

 

 

[Img #15021]Norrel Robertson, garnacha en escocés

 

Le apodan el Escocés Volante, como su afamada bodega, y es otro de los Master of Wine acogido ya como paisano (como el barcelonés David Forer). Robertson nació en la tierra del whisky, pero aterrizó en Calatayud en 2003 y se enamoró del viñedo de la región y de su fenomenal garnacha (y de la bobal, la moristel y la mazuelo). Hoy dispone de casi 20 hectáreas donde experimenta con la variedad de suelos y con la antropológica relación del viticultor con esta región milenaria. Robertson, que ha parido algunos de los vinos más rebeldes, salvajes y originales de los últimos años, fue el mentor de Alberca, el padrino que intercedió para su ingreso en el Institute. 

 

 

 

 

 

[Img #15024]Fernando Mora, aragonés de garaje

 

Le gusta definirse como "viñador" a este zaragozano cosecha del 82 y que puede presumir de sacarse el MW en tiempo récord: dos años y 10 meses, justo tras el diploma de la Wine and Spirit Education Trust (WSET). Y eso que no hace tanto que elaboraba en una bañera... Mora fundó Bodegas Frontonio en 2013, entre Calatayud y Campo de Borja, y desde 2015 su nombre se halla detrás del proyecto llamado Cuevas de Arom. Ser MW le ha servido para confirmarse a sí mismo "que había conseguido cambiar de sector y hacer de mi hobby mi profesión. Por pertenecer al Instituto algunos están dispuestos a escucharte más, pero son los vinos los que mandan".

 

 

 

 

 

 

[Img #15020]Pedro Ballesteros Torres, el ilustre pionero

 

Ha volado a Bruselas más que cualquier eurodiputado (allí vive por su trabajo como Alto Comisionado de la UE). El valenciano Pedro Ballesteros Torres es un ingeniero agrónomo que abrió el camino patrio a la senda de MW allá por 2010. Ballesteros desaconseja tratar de sacarse el título "solo con una motivación económica, sería un error". En el transcurso del pasado simposio del IX Mundial del Vino Master of Wine, celebrado en Logroño, Ballesteros fue más que nunca embajador y prescriptor, apostando por "el impulso del enoturismo en España, seguir creando valor, apoyar a las iniciativa privadas, a los héroes, a los pioneros que lanzan nuevos vinos".

 

 

 

 

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