Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Enviar por email
Hasta la cocina

¡Ahí va una rubia!

Autor: José Manuel Vilabella. Ilustración: Máximo Ribas
Domingo, 18 de noviembre de 2018
Noticia clasificada en: Cultura del vino

El vino está por las nubes. No es que haya subido de precio, es que ha ascendido a los altares. Y ya se sabe, los altares son siempre peligrosos, que se lo pregunten si no a San Melitón que, para librarse de las tentaciones del maligno, se capó con su propia mano.

El ascenso del vino es culpa de sus hagiógrafos, de sus piropeadores, de los enólogos y de los sumilleres. Los cursos de cata han proliferado una cosa mala y con tanto análisis organoléptico le hemos cogido miedo a los caldos de las numerosas denominaciones de origen. Cuando un marido diga: “Yo tengo a mi mujer en un altar”, desconfíen ustedes. A las mujeres hay que tenerlas en la vida y en la cama y a los vinos encima del mantel. El vino forma parte de nuestra cultura más honda y telúrica; está presente en los brindis de los amiguetes, en las celebraciones familiares y también en los  arrebatos irreversibles. El vino forma parte de nuestra vida, incluso el peleón, el de pitarra y el vino que vende Asunción ¿Dónde se van los expertos después de olisquear, observar el rojo rubí y dictaminar el comportamiento en boca de un tinto de crianza? Pues a dónde se van a ir, coño, a beber cerveza tan ricamente.

 

Uno entiende poco de vinos y nada de cervezas. En esta revista si represento algo, que no lo sé muy bien, es a las aguas menores y mayores; o sea al agua del grifo y a las embotelladas. A los portugueses, como a los gallegos, nos encantan los balnearios y el tomar las aguas; tenemos fe en las aguas y en la lluvia, en todas las aguas, en las bicarbonatadas, sulfuradas, cálcicas y cuanto peor sepan, mejor. Yo, incluso, como me bebo el agua bendita me echan a patadas los sacristanes de todas las iglesias.

 

Antes del boom era fácil tomarse una cerveza, bastaba con decir: ‘Por favor, póngame una caña’. Ahora hay que ser ingeniero. Si el camarero es un sádico te da a elegir entre una gama tan amplia y complicada que no sabes qué contestar y para no parecer tonto respondes al buen tuntún: ‘Póngame una lambic’. Hay cervezas de todos los tipos, oiga. Las ale, las lager, las pilsen, las bock. Unas se toman frías y otras tibias y, sospecho que algunas incluso se toman calientes. Si tienes la desgracia de formar parte de un grupo de cerveceros enteradillos y esnobs mi consejo es que huyas y cambies de amistades. Son peores incluso que los listillos del vino, esos comerciales que discuten con los sumilleres de añadas para quedar bien delante de los clientes y poder venderles el tractor. En el mundo cervecero no solo tienes que ser un experto en aguas, como el firmante. Tienes que disertar sobre los matices del lúpulo y los tipos de cebada. No tienes el recurso vitivinícola de afirmar, moviendo la cabeza y poniendo un gesto de suma complacencia, que el caldo que acabas de saborear es muy elegante. En el mundillo cerveceril no cuelan los lugares comunes. Como residente en Asturias y bebedor de sidra he aprendido, después de cincuenta años de estudio, a simular que entiendo algo de la bebida regional, y suelto con cierto desparpajo las sentencies de los bebedores habituales: ‘Ye blanda’, ‘Fai buen vasu’, ‘Tien estrelín’, ‘¡Tá pa dai!, ‘Fai rebalquinos’, ‘Tien turcipié’, ‘Tá que escoña’, ‘Tien mal corchu’, ‘¡Da pena mexala!’. A mis años no sé si merece la pena profundizar en el mundillo de los cerveceros. Total, al final, el camarero que te dio la lata te sirve la caña con un desvergonzado: ‘¡Ahí va una rubia!’.

 

 

Enlaces automáticos por temática
Compartir en:
Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Sobremesa: revista de gastronomía y vinos
Revista Sobremesa • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress