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Louis Roederer

Fréderic Rouzaud, un vigneron de lujo en la Champagne

Autor: Luis Vida. Imágenes: Aurora Blanco
Jueves, 22 de noviembre de 2018
Noticia clasificada en: Champán

Con su pulcro aspecto de ejecutivo de mundo, el director de la casa Roederer de Reims despliega pasión de viticultor cuando habla de sus cepas de chardonnay y pinot noir y de la tierra caliza de “craie” en la que crecen.

Desde 2006, Rouzaud está a la cabeza de Louis Roederer, una de las pocas casas champanesas que se mantiene como propiedad familiar desde 1832, “el primero entre los champagnes de productor”, que se prolonga en un grupo que él prefiere describir como una “federación de artesanos del vino que mantienen su autonomía” y que incluye bodegas de alto glamour como Deutz en Champagne y Domaines Ott en Provenza –los magos de esos palidísimos rosados que hoy todos imitan– además de los Châteaux de Pez, Haut-Beauséjour, Pichon Longueville-Comtesse de Lalande, en Burdeos, y Ramos Pinto en Oporto.  Rouzaud había aconsejado a su padre alguna de estas compras antes de sucederle al mando de una casa que vende hoy más de tres millones de botellas a lo largo del planeta de Louis Roederer, una marca cuya fuerza viene de “un viñedo magnífico y una historia extraordinaria”. La mayor parte de ellas corresponden al excelente Brut Premier, aunque el icono indiscutible de la casa es la dorada Cuvée Cristal.

 

Los primeros Roederer ya se habían preocupado de adquirir viñedos de primera clase. La estrategia ha permitido a sus herederos poseer hoy 240 hectáreas en parcelas clasificadas como premier cru y grand cru –máximo nivel en la Champagne– distribuidas en los principales terruños de la Côte des Blancs, la Montagne de Reims y el Valle de la Marne.

 

“No queremos desarrollar las marcas en volumen ni comprar más uva. La calidad está en la viña vieja y, si tienes la suerte de poseer viñedo en estos grands crus y lo trabajas con una viticultura de precisión que sea como un reloj suizo, es cuando puedes conseguir una materia prima extraordinaria, los mejores racimos posibles”, señala Rouzaud, licenciado en Administración de Empresas y séptima generación de la familia propietaria.

 


 

[Img #15179]La primera cuvée prestige

 

Hoy todas las casas tienen una o varias etiquetas de prestigio, pero Cristal fue la primera y un lujo único en su tiempo. Creada en 1867 para la corte de los zares de Rusia y vestida de impecable color oro, salió a la venta al público tras la Revolución de 1917 y su prestigio y cotización nunca han bajado un ápice. Una botella de la última añada en el mercado, 2008, nos costará hoy algo más de 200€.

 

 

Un viñedo de oro

 

La tradición en Champagne es combinar la uva de distintos pagos, algo poco frecuente en los grandes vinos franceses, que suelen proceder de una única parcela. “Somos viñadores y hacemos ensamblaje. Cristal combina uva de viñedos 100% grand cru de más de 40 años y cultivo biodinámico en siete municipios. La base es un 60% de pinot noir de Verzy, Aÿ y Verzénay en la Montagne de Reims y un 40% de chardonnay de Mesnil-sur-Oger, Avize y Cramant en la Côte des Blancs”.

 

 

[Img #15176]La añada manda

 

No todas las cosechas de Cristal salen al mercado, sino solo las mejores que, para Rouzaud, “suelen coincidir con los años de clima continental, los más cálidos y secos, cuando la variedad pinot noir, consigue una maduración plena”. Entre las últimas, 2004, 2002 y 2009, “un año más solar, más opulento” que salió al mercado antes que su predecesor 2008, “con gran potencial de guarda por su gran concentración y acidez que vivirá y crecerá otros 10 o 20 en botella”.

 



 

 

 

Decadencias y terroir

 

[Img #15178]El valor del tiempo

 

El Brut Premier sale a la venta con un mínimo de tres años de crianza en botella que, en el caso de Cristal, son entre siete y ocho (10 como récord en la cosecha 2008). “Las añadas salen cuando están listas. Este oficio es pasarte la vida esperando: a que las viñas sean viejas, a que el champagne madure una década”. Para honrar su edad, conviene servirlo no muy frío, “a unos 8ºC que en la copa pueden ir subiendo hasta 12ºC”. Como compañía ideal, “tapas de jamón ibérico, vieiras, tartar de pescado...”.

 

 

[Img #15177]El estilo, por los suelos

 

Rouzaud rechaza la globalización del gusto, aboga por el vino con “sentido de lugar” y cree que el estilo de la casa procede de los suelos blancos extremadamente calizos, casi pura tiza, de la región vinícola. “Louis Roederer es el intento de conectar a la gente con la craie (tiza) de Champagne. Los vinos base, antes de su ensamblaje, tienen mineralidad, salinidad y un toque pedregoso que viene de la viña vieja. Tienen concentración, pero son muy aéreos”.

 

 

 

 

 

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