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Bríos renovados

Enofusión cierra su edición más significativa hasta la fecha

Autor: Raquel Pardo
Viernes, 1 de febrero de 2019
Noticia clasificada en: Congresos de Gastronomía

Ayer concluyó el congreso vinícola que se celebra paralelo a Madrid Fusión con nuevos espacios de degustación y reflexión profesional, un enfoque renovado y la presencia de bodegas y ponentes de prestigio.

Desde que se celebró su primera edición con el lema “La isla del vino de Madrid Fusión”, Enofusión, congreso y encuentro vinícola paralelo, no terminaba de alcanzar un nivel que lo hermanara de verdad con el encuentro por excelencia de la cocina internacional. Pero la edición de este año ha supuesto una renovación que da motivos de sobra para pensar en un congreso vinícola de altura. Un programa de catas donde ha habido productores de culto, verticales históricas, joyas del Marco de Jerez, Oportos, maridajes con insectos o cocineros con Estrella Michelin y hasta flamenco bailado y tocado en directo hacen pensar en la siguiente edición con optimismo para que Enofusión llegue a ser un referente en los foros vinícolas nacionales.

 

Las catas, protagonistas

 

La primera jornada de catas, el pasado lunes, se abrió con vinos de Oporto y los dos materiales clave de su envejecimiento: el roble y el vidrio, para dejar paso a una de las convocatorias más esperadas por los profesionales, la presentación de los Finos Palmas de González Byass, de manos del enólogo de la bodega, Antonio Flores, que aprovechó para recordar al recientemente fallecido sumiller Gerard Basset, una de las grandes personalidades vinícolas del mundo, y que, durante su visita a la bodega jerezana para seleccionar botas, “marcó un antes y un después para nosotros porque aportó su capacidad de sorpresa ante el jerez”. Flores reclamó el papel de la bodega como “el otro terruño del jerez” y recordó que las primeras sacas de estos cuatro vinos que juegan con la evolución de la flor llevaban una fecha de consumo preferente, mientras que ahora resulta interesante aprender cómo evolucionan en la botella estos vinos si se embotellan sin filtrar.

 

Con un Una Palma que ya abría fuerte la tanda, poderoso complejo, floral y encantador, el Dos Palmas fue ganando empaque con tiempo en la copa, mientras el Tres Palmas lució desde el comienzo amable y seductor, cremoso y equilibrado (suele estar entre los favoritos de quienes los prueban en tanda) y el Cuatro Palmas apareció fino, con aromas gourmand, barnices, maderas, sabroso en el paladar.

 

Al jerez le siguió una presentación de los nuevos vinos de pueblos de Legaris, una vuelta de tuerca con tempranillos de procedencias como Olmedillo de Roa, Moradillo de Roa o Alcubilla de Avellaneda. A estos riberas de raza siguió el una cata de proseccos de distintos dulzores combinados con algunas muestras de la cocina del restaurante Acquerello, y la tarde concluyó con tintos de Valdeorras y una selección de vinos parcelarios de la Compañía de Vinos Iberian, que elabora en Ribera del Duero, Rueda, Toro, Penedès, Priorato, La Mancha, Bierzo, Rias Baixas y Jerez. Los terruños que presentó fueron los de Priorat (Cal Grau), Toro (Viñedos de Yaso) y Ribera del Duero (Viñas del Jaro).

 

El martes comenzó con fuerza y un aforo completo para conocer los vinos más populares del tándem Rodrigo Méndez y Raúl Pérez, dos de los elaboradores más destacados del noroeste de España. Pérez y Méndez cultivan una amistad de años y sus proyectos, pese a ser de cada uno, se entremezclan y se aportan. Méndez destacó la importancia del paso de Raúl Pérez por los terrenos vitícolas gallegos, que descubrieron un jardín de variedades que hoy está dando nombre a los tintos de la región, y Pérez defendió los vinos de guarda y el uso de la madera como “estabilizador natural magnífico”, en sus palabras.

 

Makro presentó, de manos de su sumiller, Andrea Alonso, y del decano de la sumillería Custodio López Zamarra los champagnes seleccionados para este mayorista y que se pueden encontrar en sus almacenes. Le siguieron los vinos canarios de La Palma con elaboraciones como las de Llanos Negros o Teneguía.

 

Torres celebró una cata vertical de uno de los cabernets españoles más emblemáticos, Jean Leon Vinya la Scala, con botellas de las cosechas 75, 82, 89, 94, 98, 2000 y 2012 que fueron mostrando la evolución de este vino en su composición y también en la clasificación de sus añadas y su volumen alcohólico, que aumenta con el paso de los años debido a la influencia del calentamiento global en las temperaturas, una cata reveladora que también puso de manifiesto la constante preocupación de esta bodega catalana por el entorno, de manos de la directora general de Jean Leon, Mireia Torres.

 

El último día de catas abrió con un repaso a los “Grandes vinos de Burdeos” a manos de la enóloga Isabel Mijares y el presidente de los Grands Crus Classés de Burdeos, Philippe Castejà, y continuó con una cata de vinos blancos y tintos de la Ribeira Sacra, un maridaje de vinos y quesos de Toledo, una combinación de vinos de Madrid y tapas del Restaurante Casamar y una convocatoria sorprendente, una cata- maridaje de vinos de Rueda con insectos, que impartió el director técnico del Consejo Regulador, Jesús Díez de Íscar. El broche de oro lo puso el sumiller de El Celler de Can Roca, Pitu Roca, con una cata titulada “Vinos utópicos hechos realidad”.

 

El flamenco líquido de El Corral

 

Pero la que sin duda se convirtió en la cata de la jornada (y de Enofusión) fue la que escenificó (sí, escenificar es la palabra) Juan Manuel del Rey con su “joyero” de Jerez. El propietario y director de El Corral de La Morería guarda en su bodega algunas botellas imposibles de volver a encontrar, vinos que han pasado décadas a oscuras y que, si nos dejamos guiar por los cánones más académicos (y algo estrechos de miras) serían vinos “remontados”, tal como explicaba nuestro colaborador en Sobremesa, Luis Vida. Pero viva el remonte si deja en las copas vinos como la manzanilla Maruja, pero con más de cincuenta años de botella; o el fino La Ina, de Domecq, con más de cuarenta; líquidos afilados, boxeadores e intrincados que solo pueden retar al paladar. O el Carta Blanca de Agustín Blázquez, una botella de los sesenta que provocaba sensaciones únicas; o un Dos Cortados, oloroso de Williams and Humbert encerrado en cristal desde los ochenta, una bestia difícil de clasificar, potente y amable; y después, un imposible Río Viejo de Domecq del 66, un oloroso para sherrylovers fino, delicado, pero a la vez soberbio y contundente. Cerró la cata otra rareza, el Matusalem de 1911 de González Byass, una especie de pastel líquido, complejo, amplio, salino.

 

Pero la escena no era completa y el Corral de la Morería, considerado el mejor tablao del mundo y el primero en tener una Estrella Michelin concedida a la cocina de David García, no podía quedarse abriendo el joyero y sin lucir esas joyas en pantuflas. Para aumentar la tensión, y la emoción, las notas de las guitarras flamencas y los clavos de las botas de Eduardo Guerrero daban al jerez lo que es del jerez, mientras los platos de García desfilaban para completar la trinidad emocionante del Corral.

 

Enovisión, el vino a debate

 

Organizado por la experta en marketing, catadora, periodista y asesora Maite Corsín se celebró, el miércoles 31, la primera edición de una interesante convocatoria de voces que reflexionaron y debatieron sobre el presente y los retos del vino en la actualidad, Enovisión. Sumilleres, distribuidores, restauradores, catadores, comunicadores, propietarios de tienda o formadores fueron los perfiles que discutieron asuntos como quién impone las modas en los vinos o cómo se genera su valor, el perfil de los nuevos sumilleres, el enoturismo o las nuevas formas de llegar al cliente.

 

Con algunos cambios en los ponentes programados y alguna ausencia destacada, además de con una abrumadora superioridad de ponentes masculinos (más de 20) sobre las femeninas (ocho en total: la directora de The Wine Studio, Elisa Errea, la MW Almudena Alberca, la cofundadora de Monvínic Isabelle Brunet, la directora del documental “Revolución Líquida”, Clara Isamat, la responsable de eventos para empresas de Lavinia, Pilar de Haya, la directora técnica de las bodegas Liba y Deleite, Maite Geijo, la propietaria de El Molino de Alcuneza, Blanca Moreno y la directora de Casa Abril Tours, April Cullom), al estrado fueron subiendo en grupos dirigidos por una voz moderadora que planteaba cuestiones, como si el sumiller de hoy día tiene que saber mucho de vino o no es necesario, una pregunta que dirigió Ferran Centelles al propietario de Angelita (Madrid), David Villalón, quien habló de una formación integral para los sumilleres del presente, más humanista y prestando atención a la empatía y la inteligencia emocional. El tabernero sanluqueño y responsable de Alta Enología de Barbadillo, Armando Guerra, reivindicó unas condiciones laborales y de trabajo cotidiano atractivas para que los jóvenes sumilleres quieran dedicarse a la hostelería, además de una estrategia sectorial conjunta para atajar el problema de base del vino español: que apenas se bebe.

 

También se expusieron ideas de negocio como la que ha desarrollado Pepe Rodríguez de Vera, propietario de la marca Rodríguez de Vera de vinos y fundador de la distribuidora The One Wine, que ha abierto en Madrid su primer local, o pequeñas vueltas de tuerca como el rock que Pilar de Haya, ex dj y cantante de The Winedrinkers, ha introducido en Lavinia para elaborar estrategias de negocio con sus clientes. De Haya aprovechó para comentar que, cuando actúa de noche “tengo problemas para encontrar vino en los lugares donde tocamos, y yo solo bebo vino”.

 

La serie de debates cerró con el intercambio de ideas sobre el nuevo diálogo con el cliente donde el ex futbolista Kike Sola, instagrammer amante del vino con casi 36 000 seguidores, fue uno de los intervinientes que más expectación causó en una mesa donde participaban el influencer de tecnología Enrique Dans, profesor en el Instituto de Empresa, el CEO del grupo de bodegas Vintae, Richi Arambarri, el gerente de Excell Ibérica y enólogo Antonio Tomás Palacios y moderaba el autor de la Guía Melendo del Champagne, Jordi Melendo. Sola confesó en su intervención que ha sido la pasión lo que le ha llevado a postear fotos con vinos y hablar de ellos con el lenguaje de un aficionado que aún no sabe mucho, pero está convencido, como afirmó, de que “estoy en un túnel y ya no puedo dar marcha atrás”. Se debatió sobre la complejidad o no del lenguaje de vinos en las redes y a la hora de hablar con los clientes y Arambarri habló de cómo las cartas del wine bar que poseen en Logroño, Wine Fandango, tuvieron que adaptarse a la demanda de los clientes, pues en un principio se concibieron de forma novedosa, ofreciendo vinos ordenados por criterios distintos a las procedencias o denominaciones de origen.

 

TopWinesSpain

 

El periodista Carlos Delgado fue el impulsor y comisario de otra de las novedades del nuevo Enofusión, un salón de dos días exclusivo para profesionales donde participaron 40 bodegas escogidas por el mismo Delgado para sus vinos de gama alta. Casas como Abadía Retuerta, Adegas Moure, Ánima Negra, Avelino Vegas, Carlos Moro, Contador, Baigorri, Blecua, Castaño, Clunia, Enrique Mendoza y el proyecto personal de Pepe Mendoza, Casa Agrícola, Emilio Moro, Izadi, LAN, Muga, Pérez Pascuas, Ramón Bilbao, Resalte de Peñafiel, Pujanza, Sierra Cantabria, Señorío de Cuzcurrita, Clos Mogador, que presentó su nuevo vino de la DO Montsant, Com Tu; Dominio de Tares, Torres Penedès y Priorat, Marqués de Riscal, Finca Allende y sus dos vinos parcelarios, Gaminde y Mingortiz; Pago de Carraovejas y Ossian, Pago de los Balancines,Pago de los Capellanes, Remírez de Ganuza, Sei Solo, Valquejigoso, Viña Sastre y Viñedos Alonso del Yerro estuvieron mostrando lo mejor de sus casas a un flujo constante de visitantes.

 

Al otro lado de la planta se encontraba otro espacio donde agrupaciones de pequeños productores mostraban sus vinos al público profesional y donde también se podían catar algunas botellas de forma independiente, tal como ocurría otros años en el espacio del Enobar.

 

La edición de 2019 supone un cambio de rumbo para convertir a Enofusión en un foro de reunión, intercambio y conocimiento de la vanguardia del vino en España.

 

 

 

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