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Mirando al frente

Marqués de Riscal, una historia de tres siglos de vino

Autor: Amaya Cervera. Imágenes: Álvaro Fernández Prieto
Viernes, 1 de marzo de 2019
Noticia clasificada en: Vinos D.O. Ca. Rioja

Los locos del vino van a Riscal en busca de tintos viejos. Pero para Francisco Hurtado de Amézaga el futuro de esta firma que celebró sus 150 años en 2008 –y que tiene vinos embotellados de tres siglos diferentes–está en la viña.

Los conceptos de lujo y exclusividad han servido para poner a Elciego, un pequeño municipio de poco más de 1.000 habitantes de Rioja Alavesa, en el mapa mundial. Se pueden aplicar tanto a la Ciudad del Vino, el complejo que incluye el impactante hotel diseñado por Frank Gehry, un spa y dos restaurantes, uno de ellos con estrella Michelin, como a la increíble colección de vinos viejos que duermen en la llamada Botellería Histórica y cuya sola mención, en estos tiempos de búsqueda de unicornos y experiencias únicas, hace salivar a cualquier aficionado que se precie.

 

Pero Francisco Hurtado de Amézaga, director general técnico y de producción de Marqués de Riscal, prefiere empezar la visita en El Palomar, la segunda bodega edificada por sus antepasados en Elciego en 1883. Hace unos años se renovó, sin perder su sabor decimonónico, para albergar la elaboración de los tintos top de la casa. Una bodega boutique en toda regla con sus clásicos tinos de madera, pero con todo el soporte tecnológico que se espera hoy en día, desde la selección óptica en vendimia al trabajo por gravedad.

 

En el centro de la sala, varios caballetes sustentan otros tantos mapas que muestran sucesivamente los principales tipos de terrenos del entorno de Elciego, la ubicación de los viñedos propios, las viñas más viejas, y, en última instancia, las viñas “pata negra”, que no son sino el fruto de la selección realizada en los últimos años para identificar las mejores parcelas entre las 540 hectáreas que posee la bodega y las 900 de sus proveedores, todas ellas dentro de los límites de Rioja Alavesa.

 

“A las viñas –recalca Francisco Hurtado de Amézaga– les damos una importancia capital porque constituyen la base de nuestro negocio”. Paco, como le llaman los más allegados, predica con el ejemplo. Dedica entre dos y tres horas cada mañana a recorrer el viñedo y por la tarde vuelve a salir. Reconoce que le encanta el campo y, además, tiene vínculos muy fuertes con esta tierra. No en vano pasó aquí su infancia y muchas de sus vacaciones hasta que en 1988 se instaló definitivamente en Elciego.

 

 

Los orígenes

 

Es descendiente de Guillermo Hurtado de Amézaga, el hombre ilustrado que en 1858 aglutinó las propiedades heredadas de su hermana en esta localidad alavesa en torno a la “Administración de Elciego”. Residente en Burdeos, don Guillermo y su hijo Camilo impulsaron en 1862 junto a la Diputación Provincial el llamado Médoc Alavés, un programa para mejorar los vinos locales mediante la aplicación de técnicas bordelesas. Cuando se abandonó el proyecto seis años más tarde, los Hurtado de Amézaga contrataron al enólogo encargado de llevarlo a cabo, Jean Pineau, para mantener la misma línea de calidad en su bodega.

 

La elaboración en Riscal estuvo tradicionalmente en manos francesas. A Pineau le sucedieron Guillame Richard, con el que se consiguió el famoso Diploma de Honor en la Exposición de Burdeos de 1895; George Dubois, quien estuvo a cargo de los vinos entre 1908 y 1944 o Jean-André Richard. En la era moderna se volvió a buscar la asesoría de grandes expertos de ese país: Émile Peynaud en las décadas de los 70 y 80 y después Guy Guimberteau, Paul Pontallier y, en los últimos tiempos, Denis Dubourdieu y, tras su fallecimiento, su colaboradora habitual Valérie Lavigne.

 

¿Qué otros elementos distinguen a Riscal del resto de firmas centenarias de Rioja? El más relevante es que desde los inicios se realizan embotellados de vinos para su envejecimiento con la fecha de cosecha en el corcho. Se trabaja con un concepto de vino de reserva con envejecimientos de unos cuatro años en barrica, pero a diferencia de otras bodegas centenarias, aquí no existen los embotellados de tercer o quinto año.

 

En el libro del Master of Wine Andrew Caillard Marqués de Riscal, un viaje a través del tiempo, publicado el año pasado, figuran notas de cata de numerosas añadas empezando por el primer embotellado de 1862 que se compara con un vino de tan solo 30 o 40 años: “Fresco y vibrante, con una soberbia complejidad aromática y volumen en boca, como si estuviera suspendido en el tiempo”.

 

También se explica la distinción interna entre los reservas de tempranillo y los que se construían en torno a la cabernet sauvignon, conocidos como Reserva Médoc o, en la época de Dubois, simplemente como XR (por extra reserva). El de 1945, por ejemplo, es un cabernet puro de tintes legendarios.

 

A finales de los 80 del siglo XX, Barón de Chirel hizo un guiño a estas elaboraciones con cierto peso de cabernet y generó una pequeña revolución por su estilo más potente en el contexto de los tintos pulidos y abiertos de color de la época. Las plantaciones de las que se continúa sirviendo tienen el estatus de experimentales ya que la variedad no está autorizada en el reglamento. En las fichas de cata la uva se camufla habitualmente bajo el eufemismo de “otras”.

 

 

Asuntos de familia

 

El Reserva actual, sin embargo, es un vino mucho más democrático que en el pasado. Con una producción que  supera los cuatro millones de botellas y un precio de unos 15 € en España, puede considerarse uno de los riojas más conocidos y disponibles en España (“somos líderes de ventas en grandes superficies”, puntualiza Francisco Hurtado) y en el mundo.

 

El mayor orgullo de Alejandro Aznar, presidente desde 1994, es que semejante expansión se haya hecho desde un planteamiento de empresa familiar. “Podríamos haber jugado a las fusiones o haber entrado en bolsa, pero hemos mantenido el espíritu fundacional –recalca–. Somos una empresa familiar pero global, con una marca reconocida internacionalmente y presencia en 110 países. Queremos que Riscal sea uno de los tres primeros vinos en los que piense el consumidor”.

 

La familia Aznar entró en el accionariado en 1945. Hoy poseen la mayoría del capital aunque los Hurtado de Amézaga, los Muguiro y los Salamero conservan participaciones y tienen representación en los puestos ejecutivos.

 

El director financiero Fernando Salamero goza de gran proyección pública en la actualidad al ocupar la presidencia del Consejo Regulador de Rioja desde junio de 2017. Durante su mandato se han impulsado y aprobado las nuevas categorías de zonas (Rioja Alavesa, Rioja Alta y Rioja Oriental), vinos de municipio y viñedos singulares en la denominación.

 

Riscal pretende aplicarlas en sus etiquetas empezando por su tinto más moderno, Finca Torrea, que pasará a ser un vino de municipio. Y anuncia la producción de un vino de viñedo singular desde la añada 2017.

 

 

Cada viña con su vino

 

De ahí que el trabajo de viticultura resulte cada vez más decisivo. En 2019 Riscal superó el medio millar de hectáreas tras adquirir al grupo Pernord Ricard las más de 300 hectáreas adscritas a la bodega de Marqués de Arienzo. La operación también les permitió adquirir la marca, que han transformado en Arienzo de Marqués de Riscal (ahora con una presentación mucho más moderna), y entrar en la categoría de los crianzas.

 

Una buena parte de las antiguas viñas de Arienzo están situadas en las terrazas del Ebro que se extienden al oeste de Elciego: “Un sistema de tierras ligeras, poco arcillosas y con un lecho calizo que asoma a 70 centímetros de profundidad” que Francisco Hurtado de Amézaga considera de gran calidad y donde Riscal contaba ya con algunos viñedos emblemáticos.

 

Pero el trabajo en viña está siendo ímprobo. Muchas de las parcelas de Arienzo se han reinjertado con clones de tempranillo y graciano con los que se espera poder dar un salto cualitativo que permita obtener uvas aptas para la elaboración de reservas. Aunque muy laboriosos, la ventaja de los injertos es que permiten aprovechar toda la estructura radicular de la cepa.

 

A esto se unen nuevas plantaciones, en vaso y a la antigua, recuperando portainjertos tradicionales como el Rupestris de Lot que marcan el perfil de los viñedos del futuro. Además y ante la falta de relevo generacional en muchos de sus proveedores, se ha asumido la gestión de casi 100 hectáreas de viñedo. “Hemos tenido que crear una nueva división para trabajar estas parcelas –explica Hurtado de Amézaga– porque son viñas viejas con marcos de plantación antiguos”.

 

La gama alta que incluye Finca Torrea, los dos Gran Reserva (el normal y el 150 Aniversario), y el top Barón de Chirel, se nutre de ese puzle de viñas infalibles bautizadas como “pata negra”. El nuevo viñedo singular también procede se una de ellas, Las Tapias, situada en esa zona de terrazas por encima del río que tanto gusta a Francisco Hurtado de Amézaga y cuyas uvas a menudo acaban en Barón de Chirel.

 

El otro reto con mayúsculas es la conversión de todo el viñedo a ecológico siguiendo el modelo de la bodega de Rueda. En Rioja, de momento, hay en torno a un centenar de hectáreas con certificación orgánica.

 

 

Pasado, presente y futuro

 

En la parte más silenciosa y oscura de la bodega, la botellería histórica se sigue alimentando con nuevas añadas de vinos que van desde el Reserva hasta el top Barón de Chirel. Entre 3.000 y 5.000 nuevas botellas cada año dentro de una colección que ahora mismo asciende a 140.000 botellas y que Francisco Hurtado de Amézaga defiende con uñas y dientes.

 

Los vinos antiguos son realmente difíciles de probar. No hay venta a particulares. Algunas botellas pueden salir con cuentagotas a restaurantes (incluido el suyo propio con estrella Michelin en el Hotel Marqués de Riscal) donde se venden a precios acordes con su rareza, pero básicamente se reservan para catas muy puntuales. “Estos vinos –explica Hurtado de Amézaga– son para que los prueben los profesionales porque es su trabajo y porque se pueden beneficiar de este conocimiento”.

 

Uno de los últimos alardes en este sentido tuvo lugar en la cena de gala del Simposio de Masters of Wine celebrado en junio pasado en Logroño durante la que se abrieron 55 botellas de la cosecha 1955. La ceremonia de cortar el cuello de la botella con tenazas calientes para no tener que tocar el corcho generó casi tanto revuelo como el que levantaría un cantante de moda entre sus fans. La historia es un bien escaso y muy preciado en el mundo del vino.

 


 

Lo viejo, lo nuevo...

 

Las botellas que duermen un sueño de décadas y los tinos de madera conviven con la tecnología más puntera. Marqués de Riscal ha sabido encontrar el punto de equilibrio entre su identidad decimonónica y la vanguardia.

 

 

Cronología de Marqués de Riscal

 

  • 1858: Fundación de la bodega.
  • 1862: Primeros vinos embotellados.
  • 1869: Primer Reserva Médoc.
  • 1883. Ampliación de la bodega El Palomar.
  • 1895: Diploma de Honor en la Exposición de Burdeos.
  • 1972: Primeros blancos en Rueda.
  • 1986: Primera añada de Barón de Chirel.
  • 1995: Primera mesa de selección de uva en Rioja.
  • 2006: Inauguración de la Ciudad del Vino.
  • 2008: 150 Aniversario de la bodega.
  • 2010: Compra de la marca y viñedos Marqués de Arienzo a Pernord Ricard.
  • 2011: Reconversión bodega El Palomar para vinos top.

 

 

Alejandro Aznar, presidente de Marqués de Riscal

 

Al frente de esta mítica bodega desde 1994, Alejandro Aznar considera que las dos joyas de la corona de Marqués de Riscal son el botellero histórico y el hotel diseñado por Frank Gehry. “La conjunción entre historia y modernidad es lo que nos define ahora mismo. Estamos encantados con la experiencia de Gehry porque al final hemos conseguido una buena simbiosis entre el edificio icónico y la marca. El hotel no se ha comido a Riscal”.

 

 

 

 

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