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Vinos de finca

Familia Torres presenta las nuevas añadas de su Antología

Autor: Raquel Pardo
Martes, 26 de febrero de 2019

Miguel Torres Maczassek presentó en Madrid las últimas añadas de cinco de los vinos de finca más emblemáticos de la casa, como parte de una gira de tres continentes que aterriza por primera vez en España.

Primero en Barcelona y después en Madrid. La llamada “Antología” de Familia Torres, o lo que es lo mismo, los vinos de finca más significativos de esta casa, actualmente regida por la cuarta y quinta generación de la saga Torres (y que ya está preparando a la sexta a base de hacer pequeñas vinificaciones de “garaje” con tres de sus miembros, Michael, Carolina y Andrea, todos niños de menos de diez años), llegó a la capital de manos del director del grupo, Miguel Torres Maczassek, y de su jefe de enología, Josep Sabarich. Se trata de cinco vinos que recogen la filosofía de trabajo pasado, presente y futuro de la casa en algunas de las regiones vitícolas más importantes de Cataluña: Penedès, Conca de Barberà y Priorat, con marcas reconocidas de estos lugares como Mas La Plana y Reserva Real (Penedès), Milmanda y Grans Muralles (Conca De Barberà) y Perpetual (Priorat). La presentación continuó con una cata de tres añadas de su tinto top de la Conca de Barberà, Grans Muralles, un vino que ha ido incorporando a su coupage algunas de las variedades ancestrales fruto de la investigación y la recuperación que se han ido llevando a cabo por la Familia Torres, como la garró, la samsó o la querol.

 

Milmanda 2016, un blanco de chardonnay que se cultiva al pie de un castillo del siglo XII en la Conca de Barberà, abrió la presentación. Se trata de un vino nacido a mediados de los ochenta, cuando Miguel Torres trajo cepas de esta variedad borgoñona del país vecino, a modo de homenaje a los monjes del Císter. El Milmanda de ahora ha cambiado respecto a sus primeras añadas y se busca, en palabras de Sabarich, “un vino más tenso, más fresco, con menos impronta de la barrica y del tostado”. En una añada calurosa como la 16, este blanco, que lleva seis meses de crianza en madera y otros diez posteriores en acero sobre lías, es fresco, con fruta blanca y aromas ligeramente tostados, con muchas hierbas aromáticas y del monte bajo mediterráneo (romero, tomillo). Es fluido y redondo, mineral, con acidez viva, cremoso, y aún tremendamente joven.

 

Mas La Plana es uno de los tintos más significativos para la familia Torres, ya que procede de la finca junto a la bodega donde el clan se reúne y pasa tiempo juntos. La cabernet sauvignon que la puebla fue plantada en el 65, aunque ha habido que ir sustituyendo plantas enfermas para continuar con la producción, que ronda las 100 000 botellas. El que se llamó en origen Gran Coronas Etiqueta Negra es hoy uno de los vinos de cabernet españoles más respetados, procedente de 11 parcelas con suelos aluviales y con arcillas y arenas, que arrojan diferentes perfiles de vinos, que luego también se crían en cemento o barrica para obtener una paleta amplia de aromas y sabores con los que jugar. Este 15 es un tinto de aromas ahumados, especiados y con toques de madera, además de aromas frutales, sobre todo de bayas silvestres. Aún joven, es mineral, equilibrado y ligeramente tostado, fluido, fino, largo, elegante y muy bebible.

 

Reserva Real es el vino top del grupo, un tinto elaborado con cabernet sauvignon, merlot y cabernet franc de la Finca Les Arnes, situada a los pies de la cordillera prelitoral catalana, justo sobre la única lengua de piedra pizarra que hay en la región. Con una producción en torno a 2000 botellas, es un tinto elegante, rotundo, balsámico, especiado, complejo, lleno de aromas silvestres, de flores y bayas, que en la boca es sabroso y corpulento, terroso, redondo, ligeramente tostado y de final algo cálido pese a que en esta zona la añada no lo fue especialmente.

 

[Img #15777]Grans Muralles es el primer vino que incorpora las variedades ancestrales recuperadas por los Torres y que se unen a la garnacha, la cariñena o la monastrell sobre suelos de pizarra. La querol es una de las uvas que lleva este 2015 y que más gusta al equipo de elaboración, que la incorpora hasta en un 20% en los coupages. Es poco productiva, con granos que parecen guisantes y contiene una alta cantidad de antocianos debido a que tiene mucha piel, pero carece de taninos porque muchas de sus bayas no son fecundadas y no contienen pepitas. Grans Muralles se elabora en fudres y recipientes más grandesd desde hace unos años para reducir el impacto de la madera en los vinos. Esta cosecha tiene mucha fruta roja y silvestre, jara, tomillo, flores del campo, especias, violetas, y es mineral, terroso, fresco, vivaz pero con estructura y fruta roja, firme, con una agradable rusticidad.

 

Perpetual 2016 es el último tinto de alta gama en incorporarse a esta Antología, un vino que apuesta por una mayoría de cariñena vieja de la zona de Porrera, aunque lleva siempre algo de garnacha. Toda la uva se compra a viticultores, ya que, explica Miguel Torres, apenas hay 150 hectáreas de viñedo con 70 años o más en Priorat, y el viñedo propio de Torres aquí, situado en El Lloar, fue plantado en los 90. Su mayoría de cariñena en el coupage se debe a que “tiene una conexión muy directa con el terreno”, explica Sabarich, y tiene una tensión, un filo, que mantiene los vinos vivos por mucho tiempo, una vocación, la de guardas largas, que une a los vinos de la Antología de Torres.

 

La de 2016 fue una añada cálida y seca y este tinto está lleno de fruta negra y roja, con un punto de sazón, especiado, picante y toques vegetales, con mucha fruta también en el trago, alegre, vivaz, mineral, amplio, fluido en el mejor de los sentidos, con muy buen equilibrio entre la frescura de la fruta y su punto de madurez, que ataja la calidez de la añada por buen camino.

 

Torres desveló que están preparando un nuevo tinto del paraje Mas de la Rosa de Porrera, que saldrá con ese nombre y se compone únicamente de cariñena, además de estar plantando el viñedo más alto de la región sobre suelo de pizarra, a 750 metros de altura, en la zona llamada Els Tossals, de donde saldrá otro vino de finca en el futuro.

 

La cata continuó con tres añadas más de Grans Muralles, la fundacional del 96, que se compone de garnacha, cariñena, monastrell, garró y samsó (cinsault); la de 2004, con las mismas variedades, y la de 2010, que elimina de la mezcla la samsó y deja paso a la querol, una de las uvas más interesantes que han resultado de su investigación y trabajos para recuperar variedades perdidas.

 

Tras esta cata, se presentó también un vino que de momento es experimental, un blanco elaborado con uva forcada, fruto también de estas labores de recuperación.

 

 

 

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