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Palpitante gastrocity

Escapada a Mánchester, gastronomía con nuevos ritmos

Autor: Javier Vicente Caballero. Imágenes: Álvaro Fernández Prieto
Viernes, 15 de marzo de 2019
Noticia clasificada en: Escapadas gastronómicas

La ciudad que alentó la Revolución Industrial redibuja su perfil y acomete una nueva apuesta en el ámbito culinario, tan ecléctico y variado como los 150 idiomas que uno puede escuchar cuando se adentra en sus calles.

Cuna de algunas de las mejores bandas de música contemporánea (rock, pop y sintetizadores incluidos, ora esa mítica Joy Division, ora ese fenómeno fan llamado Oasis), Mánchester ha encontrado su propio diapasón entre la apabullante oferta londinense y los productos de proximidad de la esmeraldina campiña. Con o sin Brexit mediante puede resultar por momentos caótica, sumida en permanentes obras, y con ese aire feísta y proletario devenido de la Revolución Industrial, una percepción que trasluce también de los libros de historia mundial que siempre la referencian como el viejo motor a vapor del mundo occidental. Como los propios locales dicen con la sonrisa entre los dientes: “We do things different”. Pioneros han sido, desde luego. Aquí se fraguó el movimiento sufragista. Aquí el algodón dinamizó una industria textil que hizo de Reino Unido el amo y señor del mundo colonial. Aquí dialogaron sobre el capital y la pobreza Engels y Marx... y de resultas de aquella plática el [Img #15823]Manchester United es uno de los clubes de fútbol más rico de la galaxia. Todo ello se acrisola en la actualidad en su oferta culinaria, ya sea en establecimientos rápidos o solemnes (finger foods en plena rush hour, buenos restaurantes con decoración y estilo colonial) o en locales de nuevo cuño que pontifican sobre la pausa y el perímetro cercano (ya saben, de la granja al tenedor) que se van asentando en el barrio de Ancoats y en el corazón romano de Castlefield. Ah, y cómo olvidar que en 1847 arrancó otro movimiento de férrea ideología hoy imparable en sus múltiples versiones: el vegetarianismo. Porque “lo que hace Mánchester hoy, lo hará el mundo mañana”, suelen decir tirando de histórico eslogan. Empiezan bien el día, por principio, porque no hay obrador que no use hurmiento para una focaccia, una baguette o una hogaza que acabará en tostadas con naranja amarga. El pan nuestro de cada día en Mánchester tiene sus leyes (recomendable la visita a Pollen Bakery) que luego continúan con una ginebra por aperitivo (hay que probar Three Rivers) y una merienda de sausage roll o una tarta de Mánchester (duro hojaldre con mermelada de frambuesa, cubierta con un relleno de natillas y cubierta con copos de coco y cereza marrasquino).

 

A la sombra de su Ayuntamiento –su edificio más augusto junto con la John Rylands Library–  convive una diversidad lingüística de más de 150 idiomas. A tantas lenguas hay que darles de comer como se merecen... [Img #15825]Chinos de toda condición con coqueto barrio incluido (el segundo mayor de Reino Unido), paquistaníes de cordero jugoso y huesudo, algas nori y ensaladas hawaiianas, sabrosa oferta thai, cervecerías para abrevar en sus infinitos grifos artesanales, tostadores de buen café, raciones y cuina catalana bastante casual de la mano de Paco Pérez y Pep Guardiola en Tast... No hay un pasado medieval ni un encanto arquitectónico deslumbrante en esta city del norte al estilo de York, pero su atmósfera mixta se hace irresistible, un ambiente seguro de sí mismo, amable y de buenas maneras. La ciudad va por libre, pero laboriosa en colmena como esa abeja que se ha convertido en el emblema de la ciudad y que ha generado unión y fraternidad ante la adversidad de sucesos luctuosos y recientes. Hoy Mánchester vibra en el hervidero hipster del Northern Quarter o en la alegría de su Gay Village, exhibiendo un contoneo al caminar al modo del tumbao latino (pero aquí se llama swagger), mientras suenan The Smiths o los Stones Roses y se da un bocado a un excelente bao con morro de cerdo para charlar una vez más sobre aquella maldita reconversión de la Thatcher que aún enciende debates y alimenta sobremesas.

 


 

 

[Img #15827]De oferta ecléctica

 

Mackie Major se ubica en un viejo edificio del XIX (hierro y cristal) que fue mercado de carne. Con bancadas corridas que ocupan el centro del lugar, en los laterales se acodan cocina italiana auténtica con su forno, una bao house, un asador de pollos, un tostadero de café, una cervecería artesanal y una plancha de pescado. Más de 25.000 personas pasan por aquí cada semana. En Gingers Comfort Emporium lo suyo es pedir el delicioso chorlton crack, que surge de una vieja máquina de helados y que ha ganado el premio al mejor postre de street food de Reino Unido. Arropando a esta heladería, situada en la primera planta de un edificio con solera, portadas de viejos vinilos en los muros y tiendas de segunda mano al estilo del Camden londinense. Si queremos trasladarnos a un ambiente soleado y olvidar el cielo plomizo, una navarra nos servirá en Oké Poké unos saludables bowls estilo Hawaii (atún, sushi, aguacate, opciones veganas...). Ojo a sus pokeritos, burritos con alga nori.

 

 

 

[Img #15831]Un tour a pedir de boca

 

Scranchester Tours es una visita guiada gastronómica por algunos de los muchos highlights que brillan en Mánchester. El nombre de la marca juguetea con la historia, puesto que scran es un término que usaba la Marina inglesa para referirse a la comida. De la mano del guía Rob Kelly (emparentado con una pamplonica y socio del Manchester United), se conocen y degustan de primera mano algunas de las históricas delicias de la ciudad así como los locales de nueva apertura. Helados, pizzas, cócteles, carnes de cerdo o cordero con aroma lejano, historia de mercados y galerías... La visita dura más de tres horas y media y las detalladas explicaciones –que incluyen a personajes y anecdotario de la ciudad y la profusa historia de esta ciudad- resultan de los más suculentas.

 

 


 

 

 

Agenda

 

Para comer

 

[Img #15826]MCR

 

Una cocina diáfana, recién estrenada, gobernada por Aiden Byrne (que ganó estrella Michelin con 22 años en Adlard, Norwich, récord de precocidad) supone uno de las convenientes escalas en el fine dining de Mánchester. El local condensa en sus siglas el topónimo de la ciudad, refugio de hombres de negocios y cenas a media luz. Situado en el corazón de Spinningfields, el restaurante es un reflejo de la ciudad en su mejor momento gastro (no paran de abrir negocios, el dinero bulle, las oficinas se multiplican). Foies franceses, buena lubina y excelente repostería. P.M.: 80 euros.

 

 

 

 

[Img #15829]Where The Light Gets in

7 Rostron Brow, Stockport

 

Los hombres de la Michelin ya deben tener en el radar este maravilloso restaurante orgánico, de proximidad pero escondidísimo a las afueras, donde las islas de la cocina se integran con los archipiélagos de los comensales. Inenarrable pato con porridge, coliflor y caballa, mousse de patata o un hojaldre con naranja que merece que le consagren una catedral. Los vinos naturales que prescriben como maridaje son una alocada lotería sápida; o maravillan o no hay quién armonice en boca sabor tan primitivo. P.M.: 80 euros.

 

 

[Img #15828]The Refuge

 

Dos dj's están detrás del relanzamiento de este espacio capital en la vida gastronómica del Principal Manchester. La mejor opción es elegir el menú degustación de cuatro a seis platillos o voltinis como los hacen llamar donde poder degustar croquetas de bacalao, alitas de bacalao glaseadas con tamarindo, costillas de ternera, ceviche de halibut, shawarma, daal y pakora en harina de garbanzos para transportarse a la India y un sinfín de propuestas. Dispone de sala de billar aledaña y una especie de jardín o invernadero para pausa y charla. P.M.: 45 euros.

 

 

Allotment

 

Se traduce literalmente como “la huerta” y es el vegano de referencia en la ciudad. Se acaban de mudar a un emplazamiento mayor en vista de su éxito, puesto que los reputados críticos del Times lo ha declarado el mejor vegetariano de todas las Islas de Su Graciosa Majestad y ya no daban abasto con tantas reservas. P.M.: 35 euros.

 

 

The Dishoom

 

Qué bien quedan en un restaurante ilustre, por enigmáticos y hermosos, los símbolos de la masonería. Si a eso se le añade toda la imaginería de la India colonial en espacios bien diferenciados –brunch, café, lunch, dinner–, retratos y estampas lejanas de marajás, la fragancia del mejor té y una cocina jugosa y equilibradamente especiada tenemos uno de los locales con más autenticidad de Mánchester. No se pierdan su desayuno de naan rolls. Gran combustible para comerse la ciudad. Como ellos mismos dicen, “desde Bombay con amor”.

 

 

[Img #15830]Wood

 

Simon Wood ganó la edición RU de MasterChef hace unas temporadas y ha vendido libros y recetas profusamente. Ahora ha trasladado todo su desparpajo y talento a las cocinas de Wood, su proyecto más personal. Desde allí ofrece una cocina moderna y sabrosa, con cierta estética francesa pero sin renunciar al eclecticismo que caracteriza a esta celebrity de los fogones. La carta de vinos, un gran arbotante para apuntalar su propuesta. P.M.: 60 euros.

 

 

Para dormir

 

Ainscow Hotel

 

Algo alejado del bullicioso centro pero muy cerca de la catedral de la ciudad, puede resultar perfecto para encontrar descanso y relajación tras caminar la ciudad gracias a su spa. Habitaciones cómodas cuyos espacios se han concebido estilo estudio y que son estupendas bases de operaciones para planear itinerarios gastronómicos o culturales. P.M.: 120 euros.

 

 

The Lowry Hotel

 

Se ha hecho mundialmente famoso por haber sido el hogar de José Mourinho durante sus tres años en Mánchester mientras dirigía al sinuoso e irregular United. No sabemos la estratosférica factura que pagó el entrenador luso, pero damos fe de su aspecto de vanguardia. Se ubica junto al río Irwell en Salford, en Greater Manchester, espacio aún con desahogo, y lleva el nombre del artista L. S. Lowry. P.M.: 300 euros.

 

 

Saber más: Turismo de Mánchester y Visit Britain

 

 

 

 

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