Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Enviar por email
Hasta la cocina

La belleza de las revoluciones

Autor: José Manuel Vilabella. Ilustración: Máximo Ribas
Domingo, 14 de abril de 2019

Como Maximilien Robespierre, amo las revoluciones porque tengo alma de jacobino.

A mis ochenta y tantos años, viejo, cojo, sordo y medio ciego me podéis encontrar en todas las barricadas. Me llaman, sí, con algo de nostalgia, “el cojo Manteca”. Me apunto a todas las algaradas y ninguna injusticia me es ajena. Si antaño corrí delante de los grises hoy me enfrento a todas las fuerzas del orden porque yo, sí, soy el desorden. “¡Viva el caos y las ecuaciones de segundo grado!”, grito para unir el surrealismo a la violencia. Llego a mi domicilio hecho una lástima y lleno de moratones, con la cabeza abierta y chorreando sangre. Como soy de excelente familia y más rico que Craso, mi equipo médico habitual me cose las heridas, me colocan las escayolas de rigor y mis tres amantes colombianas lloran desconsoladas mis infortunios y se cuidan de mis erecciones; los médicos me dejan niquelado y listo para la lucha del día siguiente. Participo con los jubilados, con los sabios sin contrato, con los mancebos de botica y también con los gastrónomos que piden más, que demandan cada día una nueva versión del cocidito madrileño deconstruido y puesto al día. También lo hago con los contrarios, con los que exigen que el garbanzo siga como está y que nadie nos toque el choricito, su tocinito de cerdo ibérico, su porción generosa de verdurita y su patatita cocida. ¿Contradictorio? No, pragmático. Se puede amar a varias mujeres a la vez si se tiene el corazón grande y a las tres cocinas de curso legal: la tradicional, la de vanguardia y la popular, esa que se degusta en las tabernas. Hay que exigirles a las cocinas y a las autoridades que sean honradas y a los gastrónomos que sean inteligentes; un día toca la coquinaria de la pobre mamá que en paz descanse y al día siguiente la del divino Ferran. Todas son válidas excepto la del televisivo Arguiñano, que es un plasta. Unos exigen dinero y otros ideas; hay gentes que se mueven por la pasta, por el vil metal y otros, como Robespierre y el firmante, por la belleza de las revoluciones. Los pacatos y los miserables opinan que el mundo tiene que evolucionar, ir a su aire, dejar que las cosas ocurran y nosotros a esa evolución natural queremos imprimirle otro ritmo, tenemos prisa, nos acucia el honesto apetito o el hambre acanallada y, además, imaginamos, intuimos, que debajo de los adoquines está el mar.

 

Todas las revoluciones pequeñitas y las algaradas minúsculas tienen un no sé qué de prólogo de algo más importante y duradero. Se intuye en la mirada de las buenas personas, lo cantan los pajarillos del bosque, lo proclaman los baldadiños, lo preguntan los niños. La revolución, la grande, la que cambiará el mundo y nos hará mejores y más felices personas y ciudadanos ya está aquí, habita entre nosotros. Es la revolución de las mujeres. Las mujeres, todas las mujeres, han tomado las cacerolas y salido a la calle para terminar con las injusticias seculares del machismo, los abusos del piropo callejero, las violaciones, las ablaciones de África, los matrimonios sin amor, el “te ayudo en la cocina”, el “haz la cama de tu hermano”. Se han puesto en pie y los pantalones. Es el principio de un movimiento que cambiará mentalidades y romperá los techos de cristal. El siglo XXI ha entrado, al fin, en las conciencias. Ya están aquí, han dejado de ser esclavas y se han liberado de los grilletes. Bienvenidas, amigas mías; en vuestras manos, Robespierre y un servidor, depositamos confianza y el futuro de la Historia.

 

 

 

Enlaces automáticos por temática
Compartir en:
Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Sobremesa: revista de gastronomía y vinos
Revista Sobremesa • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress