Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Enviar por email
En Portada

Enate, el Somontano actual desde la mentalidad positiva

Autor: Mara Sánchez. Imágenes: Álvaro Fernández Prieto
Lunes, 6 de mayo de 2019
Noticia clasificada en: Vinos D.O. Somontano

Pasados los peores momentos de la crisis económica, parece que las cosas se han ido calmando. Es la sensación que transmite Luis Nozaleda, anfitrión en este encuentro, presidente de Bodegas Enate y del grupo inmobiliario Nozar.

Es un hombre positivo que prefiere ver, dice, siempre la botella medio llena, y asegura que de las crisis también se aprende. “No debemos pensar que son malas, porque ciertas cosas purifican el mercado. En este negocio ha entrado mucha gente pensando que es fácil, que en el vino se gana dinero rápido, y después descubren el esfuerzo y trabajo que requiere y acaban abandonando. Obviamente, en una crisis es más fácil abandonar que en un momento de empuje, pero las crisis están ahí y el humano tropieza siempre con la misma piedra. Es más, parece que la siguiente ya sobreviene… lo que hay que hacer es prepararse para salir de ella fortalecido, no verla como algo negativo. Es obvio que tiene un fallo, hay mucha gente que sufre, pero en la vida de todos hay momentos buenos y malos, y si hay cosas malas es porque también las hay buenas”.

 

Quedamos en la bodega, pero lo primero que hacemos es visitar el museo, un verdadero lujo, donde Nozaleda nos explica uno a uno los cuadros que tenemos delante y la historia que hay detrás de cada obra; algunos ilustran las etiquetas de sus vinos, sin embargo hay otros muchos que no. Su manera de hablar es la de un apasionado por el arte, para él, una manera de entender la vida. “Me parece que las personas que aman el arte son personas sensibles, cuyo trato es más fácil en general; creo que el arte suaviza muchas cosas, facilita la relación, algo fundamental en este negocio del vino”. Aparte de las expuestas, un fondo pictórico que ronda las 350 obras va rotando por estas galerías, periódicamente, además de salir al circuito artístico fuera de sus instalaciones. La apuesta por el arte llegó en paralelo a la elaboración de vinos. Enate se funda en 1992, aunque llega a la comarca en noviembre del año anterior, cuando se constituye la sociedad. Su primera cosecha fue la 91, la tenían preparada y pendiente de salir al mercado. La urgencia provocó, en principio, recurrir a etiquetas más estándar que cambiarían enseguida. “Fue con una pintura de Antonio Saura, para nuestro Chardonnay Barrica, la que comenzó esta vinculación con el arte. A partir de ahí, gracias a Saura, resultó más fácil porque nos abrió la puerta a este mundo, nos permitió demostrar una solvencia y una seriedad de criterios que aplicábamos a la hora de seleccionar cuadros y pintores”. Sin duda alguna, más allá de la afición, la finalidad era diferenciarse por la calidad. Y si bien el vino no era disciplina dominada, sí conocían las claves para hacer, dar a conocer y posicionar una marca gracias a sus otros negocios. “Pero que quede claro, elaboramos vinos para poder comprar cuadros, no al revés”.

 

[Img #16122]El vino, un flechazo

 

Tras la visita privada nos ponemos manos a la obra: hablaremos de vino y de la historia de Enate. Con solo 25 años de vida, se ha erigido ya en marca propia, por encima del paraguas de la denominación Somontano. Pero su nacimiento fue de manera casual, como recuerda Nozaleda. De padre asturiano y madre mexicana, Luis Nozaleda vino al mundo en México, al igual que su hermano Juan Carlos. Allí montaron compañías de queso y jamón, empresas que mantienen, además de haber tenido una panificadora. Fue un pariente, en una reunión familiar, quien les habló del Somontano como sitio para visitar, un enclave recomendable por sus vinos. Les sedujo el comentario y la saga Nozaleda se fue a conocer la comarca. “Nos quedamos impresionados. Vimos esto mismo que hoy seguís viendo, viñedos limpios, con rosales al comienzo de las hileras, un cielo precioso, una temperatura perfecta, ni mucho frío ni mucho calor, racimos de unos 30 centímetros. Luego, fuimos a comer y probamos el vino del viticultor con el que estábamos hablando, que nos resultó espectacular. Poco más tuvimos que pensar”.

 

Tomada la decisión, el objetivo lo tenían meridiano: “La idea era hacer un gran vino, porque además contábamos con unas buenas condiciones en la tierra para lograrlo”, explica. La materia prima, multitud de variedades y, por ende, cantidad de alternativas en lo que a coupages y vinos se refiere. Sus viñedos se sitúan entre los 300 y los 600 metros de altura, de un extremo a otro de la denominación, a día de hoy unas 700 hectáreas en propiedad desde que se convirtieron, hace tres años, en accionistas mayoritarios de Laus, otra de las bodegas del Somontano.

 

Después de merlot, uva mayoritaria en sus viñedos, está la cabernet, pero también la chardonnay, con más de 150 hectáreas propia. Jesús Artajona, director técnico de Enate desde los orígenes de esta casa y quien participó en el diseño de la bodega, recuerda que en el año 93-94 ya se hablaba de Somontano “como zona en la que se elaboraban buenos blancos, por eso hemos sido muy conocidos nosotros y la zona en general”. Y ahí están sus etiquetas de chardonnay 234, así como el Fermentado en Barrica, además del monovarietal de gewürztraminer, “vino que nos da la oportunidad de defender la capacidad de evolución de esta variedad”, añade. Tuvimos la ocasión de comprobarlo con la añada 2004, 15 años de vida y un resultado sorprendente por la frescura que mantiene y su persistencia, aparte de unos aromas previos donde combina la fruta madura con recuerdos de frutos secos.

 

La viña es el territorio de Jesús Sesé, agricultor que aportó las hectáreas iniciales al proyecto (30), y que desde entonces forma parte de la sociedad además de ser el director de viticultura de Enate. A continuación firmaron acuerdos con otros agricultores y en paralelo plantaron, tanto en tierras compradas como en otras alquiladas. Ahora, hay parcelas en las que vienen replantando hace años, y lo más actual es una finca de 20 hectáreas en la que en este momento están decidiendo qué uva colocar. En ese sentido, Artajona recuerda que cuando se instalaron en la zona ni syrah, ni merlot (se admite en los años 93-94), ni gewürztraminer, ni sauvignon blanc eran variedades legales, se consideraban experimentales, “pero las bodegas que entonces conformábamos la denominación trabajamos para que el gobierno aragonés nos autorizase el empleo de esas variedades. Y por unanimidad logramos cambiar los estatutos. Hasta ese momento, el Consejo solo admitía macabeo, alcañón, chardonnay y garnacha blanca; para tintos, tempranillo, cabernet sauvignon, garnacha, moristel y parraleta”. Entonces eran seis bodegas, hoy bajo el paraguas de Somontano hay más de 30. 

 

[Img #16124]Creciendo en la zona

 

Ante el protagonismo que ha adquirido la garnacha en los vinos españoles, la consulta se hacía obligada. La respuesta es “sí”, van a elaborarla, como nos explica el enólogo. “La gama de vinos de garnacha la vamos a desarrollar en Bodegas Laus para que tenga algo distinto y propio, así no parecerá el hermano pequeño de Enate”. Ellos hablan de dos bodegas complementarias, no competidoras. Fue esa la finalidad con la que hace tres vendimias decidieron convertirse en accionistas mayoritarios de Laus, proyecto que llegó con la locura del ladrillo y las grandes aspiraciones en la zona pero que, como otras, terminó siendo abandonada y algunas de sus instalaciones ni siquiera finalizadas. Luis Nozaleda explica que vieron en ella una oportunidad para acercarse a una serie de clientes a los que de otro modo no podían llegar. “No es una segunda marca de Enate, sino que son dos bodegas diferentes, el campo y su gestión es común, pero aparte de eso cuenta con estructura de personal distinta, equipo de enología, otro sistema de elaboración, al igual que los vinos, donde por el momento hacemos seis”. La consolidación de Laus es ahora uno de sus retos más destacados y a los que destinan mayores esfuerzos, pues la bodega madrileña, Las Moradas de San Martín, o la participación en Aalto, una de las firmas más prestigiadas de la Ribera del Duero, están más que encaminadas.

 

También Enate se ha hecho fuerte en el territorio y fuera de él, convertida en una marca por encima de pertenencia alguna. Con sus etiquetas “más democráticas”, adjetivo que emplea Artajona de manera habitual, han alcanzado un destacable posicionamiento, y eso les ha permitido el lanzamiento de proyectos más potentes como sus UNO blanco y tinto, de los que elaboran en torno a 1.000 botellas y no en todas las añadas. Nozaleda se refiere a ellos como “el vino show” por lo que contribuye a su prestigio, “aparte de que nos permiten demostrar lo que somos capaces de hacer más allá de esas etiquetas “democráticas”, colocándonos también junto a interesantes compañeros (en esa línea de precios más que altos) cuando de puntos en guías se trata”, añade su artífice. 

 

Justo en este momento está decidiendo el que será el coupage de la próxima añada 2016 del UNO Tinto y participamos en el sondeo organizado por Artajona; en todo caso, parece que la idea la tiene clara: un pequeño porcentaje de merlot (sobre un 5%) acompañará el especial cabernet sauvignon con que lo elabora, “aparte de que soy bastante partidario de la merlot, que aportará al vino cierta amabilidad y untuosidad”.

 

Filosofía pragmática

 

[Img #16121]De vuelta al día a día, surge el tema de las barricas y los nuevos recipientes, tan de moda. Al respecto, la postura del responsable enológico no admite dudas. “Estamos hablando de un producto que es 85-86% agua y no lo vendemos al precio del agua, por lo que requiere mucha literatura. Es bueno que la haya al tratarse de un producto muy ligado al territorio, pero su calidad está en la uva, fundamentalmente, lo más importante es cultivar bien. Por eso, volver a materiales que hace 30 años se consideraban poco modernos como pude ser el cemento... No quiero decir que esté mal, tiene unas propiedades que no tiene el acero, por ejemplo, tiene más inercia térmica, lo cual es bueno en zonas frías. Pero, a mi modo de ver, esto responde a que tenemos que estar siempre buscando nuevas alternativas. Después de los años que llevamos aquí, creo que no es tan importante que el vino haga la maloláctica en barrica como que la uva sea buena, aunque esta afirmación pueda parecer una herejía”. Hecha la afirmación, su razonamiento responde a un punto de vista práctico, como continúa explicando. “Sí es importante que el Reserva Especial o el UNO hagan esa maloláctica, pero si hubiera que renunciar a algo, sería preferible prescindir de esto. Se trata de ser pragmático, hay que buscar la simplicidad en el trabajo, porque esto es una labor de equipo”, agrega.

 

Al margen de foudres o depósitos de cemento, disponen de acero inoxidable de diferentes diámetros y en las barricas destinadas a UNO controlan la temperatura de fermentación en su interior. “Intentamos llevar la chaqueta de un sastre de alta costura, pero también ropa más casual, de prêt-à-porter. Hacemos vinos para ambos nichos de mercado”, concluye.

 

Lo cierto es que su discurso difiere bastante del argumento más habitual entre los elaboradores. Volvemos a comprobarlo mientras catamos el Reserva 2012 de Cabernet, un vino al que le cambiaron el estilo hace unos ocho años “porque si pagamos 600-700 € por una barrica de roble francés, no quiero que solo haya vino –de lo cual me encargaré yo– sino que espero un buen impacto de carga de vainilla, más café, que le imprima un carácter más adulador. En esto sé que somos raros, y el señor que nos vende el roble americano dice que somos los únicos que le pedimos barricas con tostado muy fuerte”. En cualquier caso, han derivado por esta línea y dice que el consumidor les está dando la razón.

 

También están muy centrados en los vinos monovarietales. Son tres los que tienen, el Cabernet-Cabernet, Merlot-Merlot y Syrah-Shiraz, de los que elaboran entre 10.000 y15.000 botellas de cada uno, con en torno a 16-18 meses en barrica y donde buscan expresar añada y variedad. Probando cómo ha evolucionado la añada 2012 terminamos este encuentro. El Syrah es profundo, armonioso, untuoso, con frescura y  amabilidad. El Merlot resulta lo opuesto, no es tan adulador ni contiene tanta fruta dulce, hay más balsámicos, acidez, está más afilado. Fino en la boca pero largo, con nervio y con una persistencia frutal. Por último, el Cabernet, potente y con cuerpo, muestra una boca más del perfil del syrah, fresco pero con toques amables; hay especias dulces, cueros, junto a aromas de monte bajo y la nota fresca se impone al final. De los tres es la añada 2015 la que está actualmente en el mercado.

 


 

 

La casa Somontano

 

En los últimos años Somontano está intentado recuperar el espacio desde un trabajo conjunto, idea en la que insiste nuestro anfitrión: “Aquí no votamos, todo se decide por unanimidad. El paraguas nos interesa a todos y estamos haciendo que funcione”. Respecto a la crisis padecida, habla de cierta autocomplacencia. “Nos despistamos un poco al tiempo que los demás se dedicaron a intentar conseguirlo. Eso nos hizo retroceder en posición”, arguye Nozaleda.

 

 

La colección privada

 

Enate hizo una apuesta por el arte desde los inicios de la bodega. La querencia por la pintura contemporánea ha procurado una colección privada con cientos de obras, unas realizadas en exclusiva para alguna de sus elaboraciones y otras seleccionadas de entre el fondo pictórico de los artistas. Antonio Saura fue el primero que vestiría una de sus botellas. Desde entonces, han participado nombres como Eduardo Chillida, José Manuel Broto, Rafael Canogar, Frederic Amat, Antoni Tàpies, Gustavo Torner, José Beulas o Eduardo Arroyo, entre otros genios.

 

 

El bautizo

 

Enate corresponde a una pedanía del pueblo oscense de El Grado, y llegaron a él, nos cuenta Nozaleda, cuando buscaban una palabra sencilla, comprensible y cuya inclusión en el proyecto se justificara de alguna forma. “En la lluvia de ideas nos topamos con Enate. Corto, fácil de recordar, sonaba bien. Llegamos a un acuerdo para que nos dejaran utilizar ese nombre”.

 

 

 

Enlaces automáticos por temática
Compartir en:
Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Sobremesa: revista de gastronomía y vinos
Revista Sobremesa • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress