Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Enviar por email
Viaje al Sur

Las "Big Five"… Reasons por las que amarás visitar Sudáfrica

Autor: Teresa Álvarez. Imágenes: Patricia Osler-Rulloni y archivo
Viernes, 24 de mayo de 2019

Historia, grandes ciudades, fauna y naturaleza imponente, bello litoral marítimo y un enoturismo bien organizado son los cinco grandes objetivos de un viaje por Sudáfrica. Y, si hay suerte, contemplar a los otros "big five".

Naturaleza viva


[Img #16297]El cielo se torna rojo intenso. Atardece en la reserva más antigua y grande del Parque Kruger, en la codiciada área de Sabi Sands, a poco más de media hora del pequeño, coqueto y selecto aeropuerto de Mpumalanga. El ranger conduce deprisa. Un compañero le ha avisado por el walkie que han divisado a una manada de leones realizando sus pausados movimientos de caza. No podemos perdérnoslo. En esta reserva abierta al Kruger es constante el avistamiento de los cinco grandes, que puedes contemplar incluso desde la piscina de tu habitación. Al tratarse de un espacio privado abierto al Parque proporciona importantes ventajas: un limitadísimo número de vehículos recorriendo la reserva y la posibilidad de salirte de los caminos con el 4x4. Los elefantes nos rodean sin detenerse a mirarnos. Siento el aliento del león junto mi brazo. Somos inofensivos y no comestibles, demasiado grandes dentro del vehículo que perciben como un todo. No nos consideran amenaza, pero no agites el brazo fuera del jeep o quizás no lo vuelvas a ver. La sensación es apabullante. Silencio. Respeto. No me siento intrusa, sino que me camuflo en un entorno salvaje como una pieza más, insignificante para esos animales. El búfalo no parece pensar lo mismo [Img #16292]que sus compañeros y mira desafiante. Y las cebras deciden huir de la escena. No hay cámara en el mundo capaz de captar las sensaciones tan intensas que se viven en un safari africano. La rutina es sencilla. Un ranger te acompaña durante toda tu estancia, te cuenta su experiencia, comparte mesa durante desayunos, comidas y cenas (si lo deseas). Al amanecer y al atardecer, cuando los animales son más activos, partes en busca de ellos, siguiendo huellas, buscando pistas. Un grupo de kudus otean en la misma dirección, seguro que cerca habrá un felino acechando. Tus ojos se acostumbran a la búsqueda. Tus manos siempre cerca del disparador de la cámara. No hace falta hablar. Las verdes llanuras apabullantes se cortan por el río Sabi en un paisaje inolvidable. Una parada para tomar un vino o un café, siempre en amplias explanadas que permitan divisar con tiempo la presencia de algún depredador. Por la noche, un vigilante te acompaña a tu cabaña. Abres las puertas resguardándote con mosquiteras de los insectos. El sonido es sobrecogedor. Sueño reparador acunado por la música de la naturaleza.

 

Mar y playa


[Img #16301]Las largas playas cercanas a Ciudad del Cabo hacen reverencias al omnipresente Table Mountain. Clifton Bay es quizás la más urbana y chic, pero a lo largo del litoral se extiende, una tras otra, estas paradisiacas playas de arena blanca casi en polvo que contrasta con la piedra negra que, en ocasiones, sobresale rompiendo la media luna. El mar Índico es frío; el Atlántico es cristalino, bravo y los tiburones merodean por sus costas, pero aun así son muchos los surfistas que lo prefieren y se atreven a buscar la mejor ola. Bajando por la bella carretera costera, salpicada de imponentes villas, recalamos en el pequeño puerto de Hout Bay desde donde parten de manera regular barcos hacia la isla Duiker, un diminuto cayo de piedra donde contemplar la abundante comunidad de leones marinos y de aves. Un poco más al sur llegamos al Cabo de Buena Esperanza, el extremo del mundo. Vegetación autóctona de matorrales y arbustos como los fynbos o las proteas (el denominado Reino Capense, uno de los seis reinos florales que existen) para una zona ventosa que nos hace entender la dificultad sufrida por los marineros portugueses para virar sus barcos. De camino, el faro de Cape Point con impresionantes vistas y posible acceso en teleférico para los menos atrevidos. Curiosamente, el único restaurante de la zona no parece querer aprovecharse de esa condición y ofrece muy buena cocina de pescados y mariscos a precios razonables. Si se opta por llevar el picnic, cuidado con los monos babuinos, expertos ladrones de comida, gafas de sol y gorras.


[Img #16299]La bella y recogida bahía de Boulders Beach acoge una pintoresca colonia de más de 2.000 pingüinos africanos. En peligro de extinción, estos graciosos animales han elegido esta playa para vivir, ajenos al interés despertado por los 60.000 turistas que se acercan a ver, muy cerca, sus crías, sus juegos y sus costumbres. Seguro que les saludan con sus cánticos, un sonido muy parecido al rebuzno de un asno, que emiten elevando su pico al cielo para honrar a los visitantes con el más peculiar de los espectáculos.

 

La huella de Mandela


[Img #16300]No es posible conocer Sudáfrica sin profundizar en su historia. Desde su origen minero y la riqueza de su subsuelo, motivo de la llegada de holandeses deseosos de prosperidad, hasta las cercanas revueltas que dieron el carpetazo definitivo al apartheid. Sudáfrica es Mandela, es la lucha por la igualdad, es la derrota del racismo. Nelson Mandela fue quizás una de las pocas leyendas reconocidas en vida. “Madiba” lideró con su aplastante personalidad todo un movimiento en contra de la fuerte segregación racial que sufría Sudáfrica a finales del siglo pasado. Su huella está presente en cada rincón: las prisiones en las que pasó 27 años de su vida, las casas donde residió a lo largo de sus tres matrimonios, el despacho de abogado donde ejercía, el balcón desde donde dio su primer discurso como presidente de la nación…  Coherente, incansable, líder indiscutible, su figura ha sido venerada por miles de personas y fue capaz de despertar la conciencia de la comunidad internacional, orquestando una campaña de presión que desembocó en las primeras elecciones libres. Hoy la democracia se mantiene, a pesar de las claras desigualdades económicas y sociales, gracias a ese mandato, ese ruego del líder: mirar al futuro y olvidar el pasado. Un camino sin rencor que no exime de la necesidad de hacer memoria histórica como la que está presente en el impresionante Museo del Apartheid (Johannesburgo).

 

Ciudades


[Img #16295]Las dos ciudades más pobladas y visitadas de Sudáfrica son, a la vez, dos estilos totalmente contrapuestos y ambos muy interesantes. Johannesburgo, inmensa y difícil, es una megápolis que despierta al mundo, con una creciente vida cultural que la convierte en vibrante y activa. Allí se encuentra Soweto, barrio negro nacido de la segregación que hoy es quizás el lugar más auténtico donde conocer la realidad del país. Con una incipiente vertiente turística muy local, es posible recorrer sus calles y conocer su historia en bicicleta o tuc-tuc. Johannesburgo es una ciudad muy verde a pesar de sus dimensiones y sus grandes centros comerciales acogen algunos de los mejores restaurantes del país, dos razones más para prolongar la estancia.


Ciudad del Cabo es muy diferente. Abierta, tolerante, luminosa, la gente adora esta alegre ciudad, tan europea y geográficamente dotada. Envuelta en montañas y bañada por el Atlántico, esta urbe seduce en sus paseos por el Waterfront, el puerto comercial bullicioso y divertido al igual que por la subida a Table Mountain, una de las siete nuevas maravillas del mundo natural y emblema de la ciudad. Las vistas desde la cima son inolvidables.

 

De vinos


[Img #16302]Lo primero que sorprende en Sudáfrica es el precio de sus vinos. Para un español acostumbrado a viajar, la hora de la verdad llega al pedir la lista de vinos en un restaurante noruego o un steak house californiano. Aquí, esbozamos una sonrisa. Podemos pedir sin miedo las referencias más caras de la carta. En Sudáfrica los vinos son espléndidos y la relación calidad y precio, increíble. El que hoy es noveno productor del mundo posee variedades locales como la pinotage (cruce de cinsault y pinot noir) o la steen (chenin blanc) y otras más internacionales bien adaptadas como shiraz, merlot, cabernet sauvignon, pinot noir, sauvignon blanca o chardonnay. Si saben elaborar vino, más todavía saben presentarlo y las bodegas han armado un magnífico entramado de enoturismo desde Ciudad Del Cabo. Con Stellenbosch como estandarte de calidad, se pueden encontrar generosos en Swartland o espumoso en Paarls. Los viñedos, plantados entre montañas y el océano, se complementan con unas fórmulas muy eficaces de visitas, catas y gastronomía. Muy cerca de la ciudad, las laderas de granito rojizo de Constantia Mountain ofrecen un entorno mágico para una escapada enoturística más breve. Entre las decenas de opciones, Klein Constantia permite probar el vino dulce que bebía Napoleón durante su destierro en la cercana isla de Santa Elena.

 


 


La experiencia


[Img #16298]Mala-Mala (arriba en la foto)  es una de las reservas de la apreciada zona de Sabi Sands, en el emblemático Parque Kruger. Un lodge de lujo donde realizar uno de los mejores safaris fotográficos del mundo. Vida salvaje en estado puro, respeto, sostenibilidad, exclusividad y, por supuesto, todas las comodidades. Desde su alojamiento más lujoso, MalaMala Rattray's Camp, escondido junto a la ribera del río Sand, un lujoso y amplio –para una familia– Khaya (hogar en idioma zulú) con un impresionante espacio exterior y piscina privada. Lo mejor, su bañera con patas desde la que ver el atardecer. El servicio está a la altura de lo esperado, con rangers de primera categoría y una atención personalizada y constante.


El resort cuenta con otros dos alojamientos levemente más pequeños, pero no por ello con menor encanto; MalaMala Sable Camp y MalaMala Camp, ambos con magníficas instalaciones, piscina, amplias suites y toda la vida natural como entorno. Un lodge que te permite embarcarte en la aventura africana con toda la magia que soñaste.

 


 

 

 

Para tener en cuenta

 

[Img #16293]Nunca…


●Te des un baño de espuma en Ciudad del Cabo, ya que sufre fuertes restricciones por la escasez de agua. No encontrarás un tapón en ninguna bañera de hotel.


●Salgas a pasear solo por la noche en Johannesburgo. Todo el mundo se mueve en coche a partir de la caída del sol.


●Bajes del jeep en un safari. La absoluta seguridad que tienes dentro del coche se pierde por completo si decides bajarte de él para acariciar un elefante.

 

 

Siempre…

 


Disfruta del vino aunque tenga tapón de rosca. Es muy  común y no significa menor calidad.


Pide carne de animales exóticos. Es exquisita y está controlada.


Recorre las calles de Soweto con los guías locales. Apoyas la prosperidad de la zona y vitas riesgos.

 

 

Cenar


En Johannesburgo: Marble. Elegante restaurante con zona de copas al estilo neoyorquino. www.marble.restaurante


En el Parque del Cabo de Buena Esperanza: Two Oceans. Buenos pescados a la parrilla, mariscos. Buenas vistas y terraza.


En Ciudad del Cabo: Gold Restaurant. Cocina africana y todo un espectáculo. Un imprescindible.

 

 

Volar


Con Qatar Airways, su magnífico servicio y buena cocina. Su clase business es un verdadero lujo. Esta aerolínea une Madrid y Barcelona con Ciudad de Cabo y Johannesburgo con frecuencia diaria.

 

Más información: Oficina de Turismo de Sudáfrica


 

 


 

Enlaces automáticos por temática
Compartir en:
Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Sobremesa: revista de gastronomía y vinos
Revista Sobremesa • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress