Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Enviar por email
NYCGastro

Mercado Little Spain en Nueva York, la nostalgia de José Andrés

Autor: Enric Canut. Imágenes: Enric Canut y archivo de Thikfood Group
Martes, 8 de octubre de 2019

Así se llama el nuevo proyecto del cocinero mediático y empresario José Andrés, con 3200 m2 y más de 400 profesionales para degustar la gastronomía española en el emergente barrio neoyorquino de Hudson Yards.

Hace 10 años, Hudson Yards era un barrio industrial y marginal del oeste de Manhattan, en el Midtown, tocando al río Hudson. Un conglomerado de almacenes logísticos, edificios vetustos y vías de tren. Hoy en día se erigen espléndidos rascacielos con espacios urbanos icónicos como Hudson Yard Vessel, la escalera de New York, un monumento bellísimo al absurdo: nada menos que 154 pisos interconectados por 2500 escalones para subir y bajar de forma circular sin ningún destino. A su lado, The Shed, el nuevo centro cultural ubicado en un edificio ampliable gracias a la movilidad de su caparazón exterior sobre grandes ruedas. Desde este enclave público arranca (o finaliza) High Line, también conocido como Green Line, el nuevo parque –o paseo– urbano que sigue la línea elevada del tren que conectaba esta zona ferroviaria con el Meat Pack, al sudoeste de Manhattan, y que concluye en la nueva sede del Whitney Museum. Una remodelación urbanística, total e integral, de este enclave neoyorquino bajo el auspicio público del ayuntamiento pero gestionado por fondos privados. En los bajos de uno de los rascacielos recién construido, en la Décima Avenida con la calle 34 West, se ubica Mercado Little Spain (MLS), el nuevo gran proyecto de José Andrés que ha asentado sus reales en el lugar más chic y emergente de Manhattan, la capital del mundo moderno. Si hasta ahora los proyectos gastronómicos de José Andrés se extendían principalmente por Washington, Las Vegas o California (www.thinkfoodgroup.com), le faltaba desembarcar en el corazón de New York a lo grande. De la mano de los inversores que han puesto en marcha esta movida urbanística y con la ayuda de los hermanos Adrià, José Andrés se ha liado la manta a la cabeza y ha volcado en un gran espacio de 3200 m2 toda su infancia, adolescencia y juventud españolas con una oferta restauradora apabullante y deslumbrante que nos retrotrae a finales del siglo pasado.

[Img #16895]Entrar en Mercado Little Spain es un regreso a la España de los años 70 y 80: hace falta tener una cierta edad y memoria sensorial para entender todos los guiños y referentes gastronómicos que nos ofrece. Después de tres visitas – una de ellas de la mano de Quim Marqués, buen amigo de José y colaborador habitual, para conocer las tripas del negocio-, la sensación que queda es que se ha querido volcar toda una manera de beber, comer y vivir a la española. Una idiosincrasia quizás olvidada y en regresión, pero que ha forjado la vida y formación de este cocinero de origen asturiano, pero criado en Barcelona y viajante del mundo entero. Algo así como la recuperación de las “magdalenas de Proust” de José. La nostalgia de su España vivida en este año 2019 en que ha cumplido 50 años en la plenitud de su vida profesional y con un amplio reconocimiento internacional, seguramente aún poco reconocido en nuestro país. ¿Cómo explicarse sino un magno espacio dónde se ofrece horchata de chufa, churros con chocolate, bocadillos de calamares o arroz a la cubana al público cosmopolita neoyorquino, norteamericano o internacional? Después de haber puesto en marcha tantas cocinas de fusión (greco-turca, china-mexicana, peruana, etc) o desarrollado su ideario de cocina de vanguardia en los Minibar o en Bazaar, lo que el cliente se encuentra en Mercado Little Spain es un back to the future. Es como si José Andrés se dirigiera a un público entregado y les dijera: ¿me permiten presentarles cuál es mi idea de la España gastronómica y culinaria, la que me ha llevado a ser quién soy?... pues entren en Mercado Little Spain, un espacio en que viajarán a mi pasado sensorial, a mi infancia, a mi juventud, a mi vida loca; y con una declaración de intenciones contundente: “come y bebe que la vida es breve”.

 

[Img #16892]En la entrada principal y como restaurante autónomo, el Spanish Diner; el Jaleo de sus inicios  pero más a la antigua. Un espacio abierto y luminoso decorado como una terraza mediterránea y  futbolines como mesas para comensales. Flanqueado en el pasillo lateral por un quiosco con publicaciones suyas y de sus amigos y una tienda de flores: ¿un paseo por las Ramblas de Barcelona? En la carta de esta “casa de comidas” (como la definen) presentan sopas frías como el gazpacho con sus picatostes o el salmorejo cordobés; un tapeo informal para compartir con croquetas de pollo, mejillones en escabeche, ensaladilla rusa, escalibada o la ensalada de tomates aliñados con un título elocuente: “En España, los tomates se comen así”;  los inefables platos combinados de los restaurantes turísticos (huevos fritos, lomo a la plancha, botifarra con mongetes, calamares a la plancha…); entrantes clásicos: macarrones gratinados, canelones, ensalada de calamares fritos;  y como ofertas principales  los platos de cuchara como lentejas con chorizo o callos con garbanzos, y  otras contundencias: arroz a la cubana, fricandó, albóndigas, bacalao con salsa de tomate, costilla de buey con salsa de vino tinto… Pasando esta casa de comidas y atravesando un pasillo con un mural pintado donde vemos a José Andrés y a Ferran y Albert Adrià ocultos entre los personajes, se  llega al sancta sanctorum de Mercado Little Spain. Una amplia sala laberíntica, como si de un mercado se tratara,  donde aparecen áreas independientes y un espacio central común, tipo chiringuito informal, organizado como si fuera el “pueblo español” con calles y plazas reconocibles (calle Betis, Paseo de Gracia, Puerta del Sol…) donde los clientes pillan sitio en las barras o compran sus platos y se lo comen  de pie o sentados, si hay suerte. De la mano de Juli Capella, su interiorista fetiche, y con la ayuda de artistas consagrados como Javier Mariscal,  Mikel Urmeneta o Sergi Mora que pintan y grafitean algunas paredes, este pseudo mercado se divide en espacios reconocibles. La Granja con cafés, chocolates, cruasanes y pequeños xuxos (homenaje a Pinotxo de la Boquería). Una churrería en una roulotte (¿otro homenaje a las churrerías móviles de la costa mediterránea?) donde se fríen churros, porras o patatas. La Pastelería donde sorprende ver tocinillos del cielo, natillas, crema catalana, arroz con leche, horchata de chufa y ¡helados de corte! (Ice Cream Sandwiches): ¡otro guiño a los menús del boom turístico! Enfrente, Bocatas & Empanadas (tal como suena), con sus bocadillos inmensos (tamaño XL, así lo definen),  pero de un finísimo y delicado pan de cristal con quesos, chacinas, lechugas, piparras o los bikinis de sobrasada y queso de Mahón (Menorca), de 4 quesos o el típico de jamón y queso a la plancha: ¡oh, sorpresa!, ¡resulta que en Estados Unidos no conocen el bikini como bocadillo! Empanadas gallegas de todo tipo y, al lado, un espacio dedicado a cocas bajo un cartel provocador que enuncia What is a Coca?: de verduras, de sardinas, de atún… Más allá el Bar Celona, un homenaje a la ciudad que lo vio crecer para tomar cócteles y tragos largos y, enfrente, un bar de vinos donde se sirven buenos vinos españoles y se puede tapear. Muy cerca el espacio de Tortilla de Patatas & Otros Huevos donde preparan una melosa y sabrosísima tortilla de patatas recién hecha, huevos fritos con chistorra o, excepción de la regla, lacón con cachelos. De repente aparece una verdulería como las de la Boquería que ofrece todo tipo de verduras asadas, a la plancha o a la brasa. En medio del mercado el área del Jamón & Queso: jamones y paletillas ibéricas cortadas a cuchillo, y un surtido de chacinas ibéricas y quesos españoles que representan nuestro acervo gastronómico. A su vera el Colmado: un espacio de venta de productos y utensilios gastronómicos donde conviven conservas Ortiz o caldos Aneto con arroz bomba de Calasparra, pimentón de la Vera o azafrán manchego y galletas Birba con chocolates Sampaka.

[Img #16890]Un batiburrillo que entorpece el área central común, la de degustación, y que limita una de las estrellas de MLS: Leña. Se trata de una cocina de cuatro metros de largo donde el fuego arde continuamente y se preparan paellas (de verduras o valenciana), carnes a la brasa (conejo, buey, codornices) o en horno de leña (Josper 1969 con verduras, pimientos, alcachofas o cochinillos). Todo a la brava, sin subterfugios, de cara al público y que da servicio a una cola interminable de clientes que quieren su ración de paella o acceder a un restaurante de lujo que abre a partir de las 4 de la tarde. Lo mismo que Mar, la otra joya de MLS, un restaurante dedicado a mariscos y platos marineros, con cerámica de Sargadelos y decorado con un gran mural que recoge un paisaje de la Costa Brava (¿recuerdos de elBulli?). Y todo preparado por un equipo de jóvenes chefs que se han enrolado en el proyecto. Oculto, el back office donde se preparan las bases, salsas, masas y precocinados  que emplean las áreas temáticas y los tres restaurantes. Una realidad que acaba de arrancar y que necesita rodaje y coraje en uno de los lugares más competitivos del mundo. Y el apoyo de todos para situar la gastronomía española en el lugar que se le supone.

 


 

 

Histórica coincidencia

 

Inicialmente solo debía llamarse Mercado. Pero la casualidad hizo coincidir la cercanía del espacio con la antigua ubicación del puerto fluvial del Hudson donde la primera emigración española llegó a Manhattan creando la colonia Little Spain. Una coincidencia que se adjuntó a la idea primigenia resultando su nombre definitivo de Mercado Little Spain.

 

 

Aliados y competidores

 

Mercado Little Spain es una apuesta arriesgada para presentar el “Food From Spain”  en una ciudad que devora las novedades a una velocidad vertiginosa. Sus competidores son Eataly, en Madison Square, con años de experiencia  y una oferta y público consolidados, donde la agroindustria italiana se ha volcado y los poderes públicos han ayudado (dos compañeros de viaje que le faltan a José Andrés), y Le District, la nueva propuesta de la gastronomía francesa en Ground Zero. Sus aliados son los nuevos espacios gastronómicos y culinarios que van a abrirse en breve en Hudson Yards, vecinos a MLS, con las mejores tiendas de delicatessen y los más emblemáticos cocineros estrellados estadounidenses. En menos de cinco años, Hudson Yards será un destino obligado para foodies y gastrónomos de todo el mundo.

 

 

 

 

Enlaces automáticos por temática
Compartir en:
Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Sobremesa: revista de gastronomía y vinos
Revista Sobremesa • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress