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El próximo 26 de abril en Madrid, tercera entrega del festival de Música y Cultura del Vino

Enofestival prepara su edición más madura

Autor: Raquel Pardo
Viernes, 7 de marzo de 2014

Ayer se presentó en la SGAE la tercera edición del Enofestival, un encuentro entre música y vino para romper tópicos y atraer a la gente joven. 

Con un tímido apoyo de las bodegas españolas se acerca ya la tercera edición del Enofestival, que se celebrará en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el próximo 26 de abril. Ayer se presentó el cartel y el programa de manos de su organizadora, Cristina V. Miranda, junto con algunos de los patrocinadores de esta edición: el presidente de la Denominación de Origen Ribeiro, Miguel Ángel Liso, la representante del grupo de bodegas Osborne, Carolina Cerrato, una representante de Feixenet, Belén S. Ureta, y el sumiller de The Winemakers, uno de los grupos que se estrenan en el festival, Juancho Asenjo.

 

Este encuentro pretende sacar el consumo de vino de la mesa y llevarlo a la noche, a la cultura de club, acercarlo de algún modo al público menos convencido de tomar una copa de vino: los jóvenes. Para lograrlo los organizadores cuentan con el aliciente musical, por lo que el festival se convierte en un megaconcierto de doce horas donde la música y el vino bailan el mismo baile. Un objetivo que la responsable de la organización del Enofestival, Cristina V. Miranda, persigue pese a que los datos sobre el consumo entre jóvenes y en las salidas nocturnas indican que el vino no es la más popular de las opciones: “apostamos por un rejuvenecimiento del sector”, comenta, y como ejemplo valga que una de las marcas presentes, Osborne, llevará a los mostradores del festival una bebida que lucha por acercarse a la juventud: el brandy.

 

Pero Miranda reconoce que no es fácil porque “cuesta mucho que las bodegas apoyen el Enofestival, porque tienen más miedo que los jóvenes”, y reclama “que el sector pierda también el miedo” a salir de la mesa y plantarse en las barras nocturnas o salas de conciertos. Comenta que, pese a que el mensaje es que el vino se puede tomar en cualquier momento, hay que reconocer que su consumo “exige saber ciertas cosas” que se van aprendiendo con el tiempo. Pero lo que hace falta es eso, consumir, y a este respecto Miranda considera que el momento actual es inmejorable porque “ahora es mucho más difícil encontrar vinos malos”. Reivindica que las bodegas “jueguen en equipo” y que el Enofestival sea un escaparate de tipos de vino, “quiero que Freixenet juegue con los vinos navarros, que Ribeiro se vea las caras con Campo Viejo”. Un reto que los organizadores no dejan de plantearse pese a reticencias, porque, comenta Miranda, “somos conscientes de que hemos empezado algo”.
Durante las doce horas que dura el encuentro musical, además de vino se podrán tomar combinados y cócteles basados en vino (incluida la manzanilla de Sanlúcar), sangrías, brandies y vermouth para cubrir los gustos de una gran variedad de público. Este año serán los vinos de Ribeiro, los de Navarra y las marcas Solaz, Freixenet, Campo Viejo y Rioja Vega, junto con el brandy Magno de Osborne quienes sacien la sed de los asistentes, aunque la organización no descarta que se incorporen otros “valientes” de última hora.

 

La música

La otra protagonista indiscutible del Enofestival es la música, proporcionada por bandas de corte independiente que sonarán sin parar desde la una de la tarde: Julio de la Rosa, Manu Ferrón, The Winemakers, Fabián y la Banda del Norte, El Último Vecino, Disco las Palmeras y Mujeres. La apertura corre a cargo de unos músicos muy enófilos, The Winemakers, grupo recién formado con componentes que proceden de formaciones como Los Elegantes y encabezado por la voz de Pilar de Haya, cantante reconvertida en profesional del vino que retoma su vieja pasión, nunca abandonada, y la fusiona a ritmo de rock con el vino. Para ella, mientras a la música uno llega solo, sin ayuda, a beber vino se aprende. Su apuesta es por “sacar la música del mundo de la noche y que uno pueda escuchar un concierto en directo mientras toma un brunch, ¿por qué no?” Por supuesto, en ese hipotético brunch musical no faltaría una copa de vino.

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