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Val de Vid y la verdejo

José Antonio Merayo

Autor: Javier Nuño
Sábado, 21 de abril de 2012
Noticia clasificada en: Vinos D.O. Rueda Vinos españoles

Creador de Val de Vid en Rueda, José Antonio Merayo apuesta con decisión por la variedad verdejo, y por la exportación de sus vinos. Una  jugada osada en el actual ajedrez económico que, sin embargo, parece reportar jugosos frutos.

Más que de la provincia de León, donde nació hace 58 años, a José Antonio Merayo le gusta decir que es de El Bierzo, concretamente de Albares de la Ribera. Aunque solo vivió allí hasta los 17 años, guarda de la tierra berciana un buen puñado de recuerdos en los que, de una manera o de otra, siempre acaba apareciendo una viña y los trabajos a ella asociados. Su abuelo y su padre fueron viticultores. Como era habitual en la región, se trataba de pequeñas explotaciones que constituían un complemento económico para la familia. “Con las uvas se hacían vinos para consumo propio”, explica José Antonio, “y también para vender a los vecinos”.

 

Huyendo de la minería, la familia se traslada a Valladolid y el que por entonces era un muchacho de diecisiete años se pone a estudiar Derecho, cambia aquel paisaje campestre, con toda su carga cultural pero también con sus durezas y limitaciones, por el más abierto de la ciudad de provincias. Merayo se enrola en el mundo de las finanzas, se empapa de todos esos conceptos ahora tristemente tan famosos (los inmovilizados, los capitales de riesgo, las primas) en una de esas cajas de ahorros que tampoco puede decirse que pasen por su mejor momento de vida.

 

Le picaba el gusanillo del vino y Rueda estaba cerca de Valladolid. En 1990, se decide a plantar 20 has de viñedo en La Seca y, seis años más tarde, construye la bodega Val de Vid, que comenzó con una producción de apenas 10.000 botellas y actualmente ronda las 400.000 unidades. De estas, el 90% se vende en el mercado extranjero.

 

Hoy Val de Vid vive gracias a estos índices de exportación, fruto de un trabajo previo y ambicioso desarrollado a partir de una comprensión global del mercado. “Si la viabilidad de nuestra bodega dependiera del mercado nacional” –confiesa Merayo– “hoy tendríamos serias dificultades”.

 

Los vinos de Val de Vid tienen como principal estandarte la etiqueta Condesa de Eylo, un blanco que apenas pasa de los cinco euros de precio y cuyo nombre es un homenaje a la mujer del fundador de la ciudad de Valladolid, el conde de Ansúrez. Se trata de un vino elaborado para ser consumido en el año, que tuvo en 2006 y 2009 dos muestras excepcionales del alto nivel que pueden alcanzar los jóvenes de Rueda; blancos que, al menos en este caso, se decantan de una manera radical por la verdejo como variedad única y especial, sin tener que contar forzosamente con el a menudo abusivo aporte de la sauvignon blanc. “A mi juicio, el uso de la sauvignon irá descendiendo en Rueda”, explica José Antonio Merayo. “Funcionó bien hace años, pero cada vez hay más elaboradores que piensan que es necesario darlo todo por la verdejo”.

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