Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Enviar por email
La ley del consenso

Luis Alberto Lecea

Autor: J.M.R.C.
Viernes, 18 de octubre de 2013

El nuevo presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja es un agricultor con larga tradición vitícola en su familia, que apuesta por la unión y el consenso para seguir abriendo mercados internacionales sin renunciar a la calidad.

La D.O.Ca. Rioja tiene nuevo presidente. Luis Alberto Lecea (San Asensio, 1961) llega al cargo con la difícil misión de ser el presidente de todos, y con el sambenito a cuestas de haber llegado hasta esta cima de gobierno vinícola siendo el candidato de los agricultores, una circunstancia que, como él mismo dice, no debería llamar tanto la atención. “Mucha gente se sorprende de que un agricultor pueda presidir los vinos de Rioja” –argumenta Lecea– “cuando esto debería ser lo más normal del mundo. Yo espero que a partir de ahora esta posibilidad se normalice y el sector agrícola asuma más cargos de responsabilidad”.

 

Lecea es (valga el tópico, y luego ya veremos) un hombre de consenso, y a juzgar por sus palabras la voluntad integradora forma parte de la columna vertebral de su discurso. Vocal del Consejo Regulador durante más de veinte años y veterano miembro de Asaja (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores), Lecea aúna en su figura el empeño y la sabiduría del agricultor que ha heredado de sus ancestros la pasión por el cultivo de la viña, y también el afán de controlar el proceso completo de producción vinícola, de la viña a la copa, sacando al mercado marcas propias. “Yo elaboro vinos en una bodega que tiene quinientos años” –afirma– “donde trabajaron mi abuelo y mi padre, que vendían a granel”.

 

Desde hace un cuarto de siglo, a través de Bodegas Lecea, comercializa los vinos que hace a partir de las algo más de veinte hectáreas que tiene en propiedad. “De lo que más orgulloso estoy es de hacer vino con mis uvas, pero me considero sobre todo agricultor. No me gusta demasiado que me llamen bodeguero”.

 

Equilibrio e integración son los pilares sobre los que se asienta la política de actuación de un hombre que no va a tenerlo fácil. La apuesta por el mercado exterior, el control de la producción de acuerdo con criterios cualitativos y la vigilancia tanto de la viticultura como de la comercialización son algunos de sus retos. “Las secciones que integramos la D.O.Ca. Rioja compartimos un objetivo común” –explica. “Queremos que a los vinos de Rioja les vaya bien en sus viajes por los mercados del mundo. Para ello, es preciso que todos pongamos de nuestra parte. Las bodegas deben comprender que si su objetivo es comprar cada vez más barato, acabarán comprando uvas de poca calidad. Y los agricultores no deben agarrarse a la ley de vender cada vez más caro sin mayor compromiso. La comercialización es una tarea que nos incumbe a todos”.   

Compartir en:
Sobremesa: revista de gastronomía y vinos
Revista Sobremesa • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress