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Comidas de negocio

Menú ejecutivo

Autor: Álvaro López del Moral
Lunes, 16 de julio de 2012

Comer en un restaurante de alta cocina por menos de treinta euros es hoy una realidad gracias al Menú Ejecutivo, una propuesta que abandera la revolución afrontada por la gastronomía de vanguardia para hacer frente a la crisis.  

Menús de lujo adaptados a tiempos de crisis. Esa parece ser la consigna que circula entre los establecimientos más selectos de nuestro país, cuyos responsables se muestran dispuestos a plantar cara al mal momento económico que atravesamos optimizando recursos. Las cifras hablan por sí solas: según datos facilitados por la Federación Española de Hostelería (FEHR), en los últimos años nuestros restaurantes y bares han experimentado un descenso en su volumen de ventas cercano al 16%, lo cual parece consolidar una evolución de los patrones de ocio hacia la tendencia vigente en todo el centro de Europa, que apunta a que el cliente prefiere quedarse en casa, comer en la oficina o solucionar sus reuniones en el despacho en lugar de salir a consumir a los locales específicamente ideados para ello. Ante esta situación, los grandes chefs nacionales –empresarios, a fin de cuentas– han comenzado a adoptar una serie de medidas con las cuales pretenden garantizar su permanencia en el sector sin menoscabar por ello la imagen de los negocios ni verse obligados a rebajar la calidad de la oferta.

 

Primero fueron los gastrobares, cuya menor necesidad en cuanto a infraestructura les permitía abaratar costes y facilitaba el acceso de las nuevas generaciones. Después vinieron las terrazas aclimatadas, gracias a las cuales pudieron hacer frente a la ley antitabaco manteniendo íntegramente a su clientela de siempre. Y ahora, sabedores de que la recesión también ha afectado al bolsillo de los hombres de negocios, han abrazado las bondades del Menú Ejecutivo (también denominado Menú Business), un formato fijo derivado de la acepción francesa Table d’Hôte, que funciona de lunes a viernes únicamente durante el mediodía, y en cuya esencia se integran los conceptos de rapidez, ligereza y calidad, a unos precios más o menos razonables para locales de semejante nivel.

 

Madrid, a mesa puesta
El secreto está en la bebida. Generalmente, este tipo de menús no incluye el vino en la minuta y, cuando lo hace, es ofreciendo alguna opción digna, pero inapelable, a tamaño reducido. Gracias a ello, restaurantes madrileños distinguidos con dos estrellas por la Guía Michelin como Sergi Arola Gastro han podido rebajar el coste de su Menú Lunch, que ahora sale por 49 euros e incluye entrante, segundo y un postre escogido de su carta. En la misma ciudad, Paco Roncero, también galardonado por la controvertida publicación francesa con dos luminarias, ofrece en La Terraza del Casino una propuesta laboral compuesta por cinco snacks, un primero, pescado, carne y postre por 69 euros. Completa la terna de los premiados por partida doble en la capital del chotis Ramón Freixa Madrid cuyo Menú 90 Minutos ofrece la posibilidad de disfrutar de alta cocina de vanguardia por 75 euros, con el vino incorporado.

 

Bastante más económico resulta Casa José, único local con estrella de esta Comunidad donde se puede comer por menos de 40 euros. Caracterizado por la cocina de proximidad y el respeto a la huerta arancetana, el chef Fernando del Cerro propone aquí una comanda con cuatro medias raciones en las cuales las verduras juegan un papel prioritario. Conviene destacar también la gestión que realiza el laureado Adolfo Muñoz en el restaurante Palacio de Cibeles, situado en la sexta planta de la sede del ayuntamiento capitalino –su Menú Tradición 2012 permite a los comensales disfrutar diariamente de una revisión de la culinaria manchega por 48 euros (sin IVA)– y el Menú Lunch que han comenzado a ofertar de lunes a viernes, a la hora de almorzar, en el emblemático Jockey, gestionado ahora por Miguel Ángel García, del Grupo Café Saigón.

 

Con menos reconocimiento pero idéntica solvencia y precios sensiblemente inferiores, Madrid cuenta con una amplia gama de restaurantes de gama alta cuyos menús para ejecutivos van desde los casi 17 euros de Sukothay Madrid, asesorado por Andrés Madrigal, a los 24 de Ex Libris, pasando por los 18 de Lurkide o los 29 de Verdil, donde Ernesto Hinojal sigue al pie de la letra los preceptos de la filosofía bistronómica. Sin olvidarnos de Fuku, Brookei , o el clásico Latigazo, entre otros muchos locales. Lo difícil es escoger.

 

Barcelona es bona
Tal vez por su carácter abierto y pro europeo, Barcelona lleva una considerable delantera a Madrid en lo que concierne a la implantación entre los estrellas Michelin del Menú Ejecutivo, entendido como una alternativa asequible a las clásicas comidas de negocios. De hecho, la Ciudad Condal cuenta con uno de los pocos restaurantes distinguidos por esta emblemática guía en el cual no es necesario cruzar la barrera psicológica de los 30 euros a la hora del almuerzo. Se trata de Hisop, gestionado por el chef Oriol Ivern, cuyo Menú ‘Àpat ofrece la posibilidad de deleitarse con dos aperitivos, un primero, el plato principal y una degustación de quesos o algún dulce selecto, por 29 euros en total. A escasos diez euros de diferencia se sitúan Hofmann; el feudo de Jordi Vilá, Alkimia –con propuestas por debajo de los 38 euros–; Sabor Mediterrani, que toma el relevo del desaparecido Lluçanés; Cinc Sentits, donde Jordi Artal ofrece una reinterpretación de la cocina catalana en su Menú Essència por 49 euros; y Moo, el restaurante del hotel Omm al cual prestan su asesoría gastronómica los hermanos Roca (sí, los de El Celler de Can Roca), con una minuta diaria que sale por 45 euros. Y la lista se dispara en otros puntos de España.

 

Sesenta minutos de gastronomía concentrada es lo que proponen los gallegos Xosé y Xoan Torres Cannas en Pepe Vieira con su Menú Bistro Eat & Go, especialmente pensado para comidas de negocios. Cuesta 29 euros con IVA e incorpora a las ofertas anteriores una tacita de caldo a modo de aperitivo. En Córdoba, Kisco García despliega todo su poderío andaluz en Choco, ofertando un menú de seis platos denominado Raíces, que sale por 38 euros más IVA. Especializado en la cocina con trufa, el oscense Lillas Pastia dispone de una opción diaria por menos de 35 euros, con dos medios entrantes, plato principal y postre. Y desde el municipio de Galdakao, Roberto Asúa demuestra su conocimiento de la culinaria vasca en Andra Mari, con un menú ejecutivo de lo más económico (32,50 euros más IVA, vino incluido) que consta de dos entrantes, segundo y postre.

 

Son diferentes propuestas que vienen a corroborar cómo disfrutar de un restaurante de cinco tenedores resulta una posibilidad al alcance de cualquiera, puesto que, hoy más que nunca, las nociones de haute cuisine y economía circulan en paralelo.  

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