Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Enviar por email
La carta de Mayte Lapresta

La maleta

Autor: Mayte Lapresta
Viernes, 4 de julio de 2014

"Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte." (Miguel de Unamuno)

La maleta- Imagen por Freaktograpy (Licencia CC)Agosto se planta radiante a tan sólo un mes de distancia. Es el momento de bajar al trastero y sacar con dificultades propias de apartamento céntrico en Madrid la Samsonite roja imperecedera. Compañera infatigable de cada verano, sometida a los maltratos de las compañías aéreas, que resurge de entre los jerséis de invierno para brindarme un respiro anual. Empiezo a revolver los cajones, sacando los microbiquinis y los microvestidos. Me siento en el suelo. A la maleta, junto a el protector solar de cincuenta, va también la crisis del papel, el descenso de la lectura en nuestro país, los intentos frustrados de hacer comprender al sector la importancia de apostar por la prensa especializada, las campañas de bodegas en prensa deportiva que tanto malhumor me generan, los hombres grises que no se adaptan al cambio. No me quedo aquí, revuelvo en mi interior para buscar el desánimo de los periodistas, la falta de iniciativa, el miedo a lo desconocido. Agarro y meto dentro los demonios que parecen hoy perseguir a la prensa escrita convirtiéndola en minoritaria, en un reducto para pocos (eso sí, los mejores) entendidos. Y veo con claridad que septiembre tiene que ser distinto. Que una revista es mucho más que un momento de lectura. Que significa creatividad, análisis, crítica, divertimento. Que te hace viajar, saborear un plato, imaginar un aroma, probar un vino cada mes del año. Hay mucho que hacer y muchos con quien compartirlo.

 

Agarro y meto dentro los demonios que parecen hoy perseguir a la prensa escrita convirtiéndola en minoritaria, en un reducto para pocos (eso sí, los mejores) entendidos.

 

Cierro la maleta sin poder recordar el maldito código secreto, que es especialmente secreto para mí. Los billetes de avión en el bolsillo. La calle está desierta. El sol en la cara, una sonrisa en la boca. Deposito con cuidado la maleta en el primer contenedor de basura que veo. Empiezan las vacaciones.

Compartir en:
Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Sobremesa: revista de gastronomía y vinos
Revista Sobremesa • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress