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Catar la historia del vino

La Cata del Barrio de la Estación cumple expectativas

Autor: Raquel Pardo
Martes, 22 de septiembre de 2015

Con más de 4.000 entradas vendidas, la cita en este histórico barrio de Haro congregó a aficionados al vino en una jornada que, según las bodegas y los comentarios del público, deja buen sabor de boca y ganas de repetir.

El pasado sábado el sol radiante del casi extinto verano acompañó y, seguro, acrecentó, las ganas de pasarse por el Barrio de la Estación de Haro, que celebró, por primera vez en su historia, una jornada de puertas abiertas y actividades en las bodegas durante la llamada Cata del Barrio de la Estación. Las expectativas, que fijaron el objetivo en vender 4.000 entradas, se cumplieron pese a que, pocos días antes, se había llegado solo a la mitad de los tickets para acudir. Pero el tiempo acompañó los ánimos y fueron multitud los que se acercaron, durante una jornada de casi ocho horas, a conocer las siete bodegas que conforman el barrio, cinco de ellas con más de un siglo a sus espaldas: las centenarias CVNE, Bilbaínas, La Rioja Alta, R. López de Heredia-Viña Tondonia y Gómez Cruzado y las más nuevas Muga y Roda pusieron todo su empeño y sus vinos más conocidos al alcance de los miles de aficionados que, ayudados por un mapa y una app que funcionaba en la mayor parte de las ocasiones indicando el aforo de cada punto de cata, se acercaron a conocer las entrañas de estos retazos de historia del vino. Lo mejor, “en ningún momento tuvimos que hacer cola para tomar vino”, comenta una visitante de la Cata, “por la mañana pensábamos que todo iban a ser filas, pero finalmente no”. Y es que ese aforo, de 4.000 personas, será clave a la hora de evitar, en siguientes ediciones, que la cata se convierta en un caos donde no da tiempo a atender a los consumidores como se merecen, y las bodegas son conscientes de ello.

 

[Img #8334]La experiencia, confirma un portavoz de La Rioja Alta, “ha sido satisfactoria, tomamos nota de lo que hay que corregir, pero estamos muy contentos con el resultado”. Los consumidores se desplazaron desde distintos puntos de La Rioja y el resto de España, en sus coches o en un tren dispuesto para la ocasión desde Logroño para degustar vinos acompañados de pinchos. El barrio fue un bullir de gente, que aprovechaba para visitar las partes que las bodegas abrieron al público, como la exposición de Cristina Pozo en CVNE o la fotográfica en Tondonia, observar cómo son las labores de trasiega en La Rioja Alta, practicar el arte callejero en el mural de Gómez Cruzado, hacerse fotos con aire retro en Bilbaínas, ver en directo la doma de barricas en Muga, una de las pocas bodegas que conserva el oficio tonelero junto con Tondonia, o descender hasta el magnífico calado de Bodegas Roda con vistas al Ebro, uno de los tesoros del patrimonio, injustamente desconocido, de este grupo de bodegas.

 

El previo: la jornada profesional

 

[Img #8331]El viernes previo a la cata para el público general se celebró una jornada profesional para el sector de la hostelería y la restauración y la prensa (sobre todo, la especializada en el mundo del vino) que contó con el Master of Wine Tim Atkin como director de cata. Previamente, el maestro historiador y antropólogo Luis Vicente Elías Pastor, creador de “El Rioja y los 5 sentidos”, realizó un interesante y ameno recorrido por la historia del Barrio, sus primeros trazos, la llegada de los franceses al barrio, el aumento de la superficie de viñedo en los últimos años del XIX, que se duplica y llega a 69.000 hectáreas en 1902; y cómo se va creando la infraestructura bodeguera en torno a la estación, que ya estaba en pie en su ubicación actual, frente a Bodegas Bilbaínas, en 1881.

 

[Img #8330]Tras la clase magistral de historia, Tim Atkin pasó a la cata, que realizó en español y con un tono amable, salvo por la parte en la que pidió al Consejo Regulador “apostar más por el terroir” y afirmar que el organismo "es muy conservador y dominado por los grandes" , explicando que “en parte es culpa mía” que se haya celebrado, a instancias, también, del presidente de La Rioja Alta, Guillermo de Aranzábal, y secundada con entusiasmo por el resto de bodegueros del Barrio. Un total de 400 personas acudieron a las dos sesiones de degustación, en la que se sirvieron 5.600 copas de vino de 10 añadas, repartidas en 14 vinos (y sus correspondientes copas) por catador. Un auténtico festival vinícola en las mesas, que comenzaba con el más viejo de la gama, Viña Tondonia Tinto Gran Reserva de 1981, una añada que, a juicio de Atkin, “está un poco a la sombra del 82”, una de las históricas del siglo XX. Este primer vino estaba en un excelente estado de forma, con acidez y estructura media, fresco, de nariz esplendorosa, aunque, comparado con el 64 que se cató durante una cena ofrecida el día antes para recibir a todos los invitados a la cata profesional, se quedaba algo corto.

 

[Img #8333]Al 81 le siguió el Gran Reserva Viña Pomal del 87 (Bodegas Bilbaínas), balsámico, fresco y fluido. Y tras este, un 88 Imperial Gran Reserva de CVNE, complejo y elegante, con notas tostadas, opulento y carnoso en la boca y aún con recorrido por delante. Los noventa abrieron con el 94 de Prado Enea (Muga), un vino estructurado y potente; también del 94 presentó Roda su primer vino, Roda I Reserva, con un estilo que ya entonces marcaba y ha seguido manteniendo, silvestre, atractivo en nariz, con fruta negra y buena acidez. La Rioja Alta presentó su Gran Reserva 904 del 95, muy vivo, con notas propias de la crianza en barrica, chocolates, tostados, y una adictiva evolución en la copa, una boca opulenta y elegante, muy equilibrada. Le siguió, algo descolocado debido a que no conservan existencias de vinos antiguos, el 2007 Gran Reserva de Gómez Cruzado, un jovencísimo vino (en comparación con los que le precedieron y siguieron en el orden de la cata) con notas muy maduras y balsámicas, de trago intenso y atractivo. Le siguió, volviendo atrás en el tiempo, el 2001 del Gran Reserva 890 Selección Especial (La Rioja Alta), un vino complejísimo y tremendamente atractivo, con una completa gama de aromas, desde cuero a chocolate, fruta negra… que en boca se mostraba señorial, adictivo y muy grande, tanto, que dejaba un tanto deslucido al 2004 de Viña Tondonia Tinto Reserva (quizás por algún problema en las dos botellas que cató quien firma esta crónica). Roda presentó un Roda I Reserva de 2004 que continuaba la estela de su hermano diez años mayor, este con más intensidad, aromas de monte, romero, especias, flores, y una boca golosa y repleta de fruta negra. El 2010, una de las mejores añadas de lo que llevamos de siglo XXI, estuvo muy bien representado por el Imperial Reserva de CVNE, maduro , floral y elegante; el Viña Pomal Alto de la Caseta, balsámico, equilibrado y vivaz y el Torre Muga, un despliegue de café y fruta negra y con un gusto elegante y señorial. La guinda, nunca mejor dicho por sus notas a frutillas del bosque y frutos rojos, la puso la garnacha Pancrudo de 2013, un vino alegre y diferente a la familia que se presentó en la cata, y que muestra en parte el camino hacia los vinos de finca que está emprendiendo la bodega más desconocida del Barrio, Gómez Cruzado, bajo la dirección enológica de David González y la viticultura de Juan Antonio Leza, lo que les augura un futuro en ascenso.

 

Las novedades

 

[Img #8332]Ya fuera de la cata, las bodegas aprovecharon la presencia de periodistas y profesionales de la sumillería y la restauración, y hasta de reconocidos Master of Wine aficionados al vino español, como Sarah Jane Evans y Pedro Ballesteros, para dar a conocer algunas novedades vinícolas de inminente, o no tanto, lanzamiento. Uno de ellos fue el cava blanco Viña Pomal Reserva 2013 Brut, elaborado con garnacha a raíz de una suerte de “accidente”, relata el enólogo Diego Pinilla, en el que la bodega no contaba con suficiente viura de calidad, materia prima para su línea de cavas riojanos Royal Carlton. Este, un brut con 18 meses de crianza en rima, es fresco, moderno, muy vivaz y atractivo, un primer buen paso para un vino que posiblemente en años posteriores ampliará su gama con un brut nature (menor dosificación de azúcar) y más tiempo de rima. También son novedad la añada 14 de su Maturana blanca, aún por crecer antes de salir al mercado, y su Tempranillo blanco 2013, junto a la garnacha 2012 de la colección Viñedos Singulares, un vino bien construido, con equilibrio, elegancia y la alegría frutal propia de la garnacha.

 

Gómez Cruzado, ahora con nuevos bríos, mostró sus dos novedades de finca aún inéditas, Cerro las Cuevas 2012, un tempranillo de Leza de la finca que le da nombre, frutal, con notas de tinta, maduro, fresco, mineral y distinguido, y el blanco Montes Obarenes 2012 de viura y un porcentaje (14%) de tempranillo blanco, en el que David González comenta el intenso trabajo de lías para conseguir un vino con presencia en la boca, que ya apunta buenas maneras pese a no haber concluido su crianza en botella.

 

CVNE, saltándose ligeramente las reglas, mostró su Viña Real Rosado 2014 (Viña Real no se elabora ya en sus instalaciones del Barrio, sino en su moderna bodega de Laguardia), un magnífico Contino Blanco, cremoso e intenso, y las nuevas añadas de su gama riojana, desde las marcas Cune a Viña Real, pasando por los Imperial, Real de Asúa y los Contino, con Viña del Olivo 2011, Garnacha 2012 y el especialísimo Graciano 2011.

 

[Img #8329]La Rioja Alta presentó las últimas añadas en el mercado de sus vinos más asequibles, Viña Alberdi y Viña Arana, y de los de alta gama, Viña Ardanza 2007, Gran Reserva 904 2001 y Gran Reserva 890 2001. Tondonia, en la misma línea de añadas “nuevas”, teniendo en cuenta las largas crianzas que efectúa, contaba con Viña Tondonia Reserva Blanco 2002, Vina Gravonia 2005, Tondonia Tinto 2003 y 2002. Roda, aparte de abrir las puertas a su espectacular calado con vistas al Ebro, un privilegio que solo comparte con López de Heredia, mostró las nuevas añadas de sus Roda, Roda I y Cirsion, los dos primeros de 2008 y el último de 2011, además de tener sus aceites Dauro y Aubocassa para degustación (y deleite) de los visitantes.

 

La primera edición de esta Cata del Barrio de la Estación fue esfuerzo titánico por parte de estas siete bodegas, que abrieron sus puertas para mostrar el patrimonio histórico que albergan, y que está muy ligado a la propia historia del vino español. El barrio es un tesoro que sin embargo el instigador de las jornadas, el inglés Tim Atkin, ha sabido ver como activo para revitalizar el enoturismo y el consumo, y que es aún muy desconocida en el mundo, seguramente por la falta de unión entre bodegas hasta ahora para un proyecto común de esta envergadura. En los actos oficiales del 17 de septiembre, durante la apertura de la Cata en una cena para VIPS, sí se echó a faltar para mostrar su apoyo a esta iniciativa a algún representante de la cúpula del Consejo Regulador, esos días de misión internacional fuera de España.

 

 

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