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El jardín del volcán

Azores, un recorrido paradisíaco por Terceira y San Miguel

Autor: Claudia Navarro. Imágenes: Arcadio Shelk
Viernes, 9 de diciembre de 2016

A una vista de pájaro muestra el origen volcánico de este verde tapiz de fertilidad que conforma la orografía de las islas Azores: lagos en sus cráteres, playas negras y paisajes imposibles que otorgan un crisol de sabores.

Nueve islas en pleno océano Atlántico, a más de 1.500 kilómetros del continente, conforman uno de los paraísos volcánicos más impactantes del planeta: las Azores. Cada una posee un paisaje único, un reclamo turístico igual de potente, pero diferente. Y por tanto existen nueve excusas ineludibles para conocerlas todas.

Para el viajero español la pequeña isla de Terceira y la mayor del archipiélago, San Miguel, son quizás los destinos más populares, con propuestas muy económicas y completas, algo asombroso si tenemos en cuenta la distancia y especialmente la riqueza paisajística que encontraremos en ese destino. Y en ellas basaremos nuestro recorrido siempre teñido por aromas y sabores tan peculiares como el territorio. Como afirman los lugareños, son las islas para los turistas que no quieren sentirse turistas. Un logro difícil que solo consiguen con la personalidad amigable y cercana que despliega el portugués de Azores.

 

San Miguel

 

[Img #11565]La hermana mayor de este archipiélago –lo que significa que con unos 137.000 habitantes reúne casi al 50% de la población total de las islas– tiene en Punta Delgada su capital, una bella ciudad orientada al mar. Pero la belleza insospechada de San Miguel se concentra especialmente en su interior, de norte a sur, de cráter a cráter en un paisaje volcánico impactante. Hablamos de un territorio con 20 lagunas volcánicas permanentes, vertientes y costas escarpadas, playas de arena blanca infinitas, olas perfectas para el surf y rutas de senderismo inagotables.

 

El camino puede comenzar en un extremo, en el paisaje protegido de Sete Cidades, con múltiples rutas que enlazan cráter y lago con vistas espectaculares. Allí se alojan dos de los lagos más bellos del mundo; el Lago Verde y el Lago Azul, cuyo misterio se arropa en leyendas de amores imposibles entre princesas y pastores. Desde lo alto del mirador Vista do Rei o paseando en el borde de sus aguas, el silencio se impone para no quebrantar la paz del lugar. Desde allí parte una ruta de trekking que atraviesa un largo túnel hasta llegar al mar. El paso fue construido para evitar inundaciones en los lagos y hoy se ha convertido en una experiencia aventurera para la que se precisa calzado impermeable y linterna.

 

[Img #11564]Atravesando la isla llegamos a otros paisajes mágicos, como la Caldeira Velha, una cascada de agua caliente donde tomar un baño en un entorno vegetal de frondosidad. Muy cerca, el Valle de Furnas, con sus fumarolas, su característico olor a sulfuro, sus aguas termales, sus hornos excavados en la tierra para elaborar exquisitos cocidos guisados lentamente al calor del volcán y su inmenso lago. Allí mismo puedes degustar este guiso de carnes, o muy cerca en el hotel-balneario Terra Nostra (edificio y jardín que datan de 1935), al que se debe dedicar tiempo, no solo por su buena gastronomía, sino por su jardín palaciego de tres hectáreas (abierto al público no alojado) que sorprende con una piscina de agua mineral caliente con los tonos ferrosos tan característicos de la zona.

 

Volvemos a la costa para pasear o tomar unos pescados frescos en cualquiera de sus poblaciones costeras. El mar bate bravo en sus acantilados e incluso en sus largas playas semidesérticas como Santa Bárbara, San Roque o Agua d'Alto.

 

Desde San Miguel parten muchos de los barcos que se lanzan a la búsqueda de la literaria Moby Dick como en las travesías del capitán Ahab. Enormes ballenas y cachalotes migran o residen en sus aguas, lo que convierte esta isla en uno de los lugares perfectos para iniciar su búsqueda y observación.

 

Impoluta Terceira

 

[Img #11561]Esta pequeña isla de elíptica forma tiene menos de 400 km cuadrados de extensión, por lo que se recorre de un extremo al otro en un par de horas. Pero, por contra, se necesitan varios días para conocerla y (afirmaría) semanas para disfrutarla. Esta contradicción se basa en la belleza que aguarda en cada rincón, en cada pequeño pueblo blanco integrado en el paisaje, en cada colina donde las vacas (principales pobladoras de las islas) pacen con tranquilidad, en sus costas para disfrutar del cálido mar (en octubre se registraban 26 grados) y en sus ciudades, Angra do Heroísmo (Patrimonio Mundial desde 1983) y Praia da Vitória, con largas calles que invitan al paseo, a la tertulia y al descanso.

 

[Img #11557]Terceira es coqueta. Subimos a la Serra do Cume, desde donde se divisan las dos vertientes de la isla. Desde sus suaves colinas se ofrecen vistas incomparables, con un tapiz de verdor dividido por los pequeños cercados de piedra. El mismo verde intenso todo el año. Es la llamada “manta de retazos”, característica de Terceira. Siempre una vaca en el camino, en la carretera, en la montaña. Bajamos al mar para disfrutar de un baño en cualquiera de las piscinas naturales que se abren en toda la costa. O paramos a comer en cualquier punto. Seguro que hay alcatra (carnes cocinadas hasta 12 horas en barro al horno de leña servidas con pan dulce y patata) o sopa de Espíritu Santo, con verduras y patatas. Su carácter isleño permite proveer unas largas listas de pescados: abrotea, boca negra, cherne… quizás elaborada en caldereta o quizás en sus características telhas, envueltos sobre una teja y al horno de leña. Los sabores son intensos, fuertes y especiados. Su situación privilegiada en pleno Atlántico propició el comercio con los barcos que recalaban en ellas y con ello una gran profusión de diferentes especias del mundo entero.

 

[Img #11558]Un pueblo se sucede de manera inmediata por el siguiente. Todos blancos impolutos, jugando en la construcción con la piedra negra en absoluto contraste. Y, de repente, el color, en esas pequeñas capillas llenas de flores y donativos dedicadas al Espíritu Santo. Son sus imperios. Solo en Terceira hay 72 perfectamente señalizadas. Si están abiertos seguro que te invitan a tomar unos dulces y licores a cambio de un donativo. Bellísima iglesia la de San Sebastián, la más antigua de la isla, una magnífica catedral de 1570 en el centro de la capital Angra do Heroísmo. En sus callejuelas, dos lugares ilustres, la pequeña tienda de abarrotes del siglo XIX donde siguen aprovisionando de legumbres, especias y todo tipo de productos, en el 56 de Rua Direta; y la pastelería Il Forno, donde adquirir o degustar bôlos Dona Amélia, magníficamente explicados por Ana María, la propietaria. Volviendo al interior, un lugar imprescindible es su Algar do Carvâo, una chimenea volcánica formada hace 3.200 años que nos permite adentrarnos en las profundidades de la Tierra. Alrededor, frondosidad de bosque encantado, con helechos gigantes, o largos paseos rodeados de hortensias. El paraíso.

 

 

 

 

Viñedos que darían tres veces la vuelta al mundo

 

Los mejores vinos proceden de la isla de Pico (viñedo Patrimonio de la Unesco). Merece la pena probar Terras de Lava, Frei Gigante, Faria's Vineyard, o Chico Maria si se prefiere dulce. Sus viñedos se protegen cepa a cepa con muros de piedra volcánica. Dicen los lugareños que si colocásemos en línea las piedras de los muros darían tres vueltas al Ecuador.

 

[Img #11563]

Su proverbial anticiclón y su tiempo cambiante

 

Cuentan sus habitantes que en Azores el tiempo cambia cada diez minutos. Sin duda, las lluvias son abundantes –de ahí el verdor intenso de su paisaje– pero despeja en breve dando paso a esa temperatura suave siempre primaveral y deliciosa, como su conocido anticiclón.

 

 

 

 

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1 Comentario
Tami
Fecha: Lunes, 8 de enero de 2018 a las 02:15
Hola, me gustaria saber si en la isla de terceira hay alguna terma de aguas calientes, e intentado buscar y no encuentro nada en esta isla, pero tambien se ke a veces las ocultan a los turistas, para el disfrute de los lugareños, me puede decir algo al respecto, es posible ke viaje afinales de febrero, muchas gracias

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