Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Enviar por email
Bodegas Valdemar

Ana Martínez Bujanda, una pionera repleta de historia

Autor: Luis Vida. Imágenes: Álvaro Fernández Prieto
Jueves, 19 de abril de 2018
Noticia clasificada en: Vinos D.O. Ca. Rioja

Ana Martínez Bujanda, responsable de marketing de Bodegas Valdemar, pertenece a la quinta generación de la familia, comparte responsabilidades con su hermano Jesús en la casa fundada en 1889 y no quiere renunciar la vanguardia.

La velocidad de la historia se nota cuando vemos que los innovadores de los primeros tiempos de la “revolución enológica” hoy suenan a clásicos.

 

¿Sois más viticultores o más bodegueros? La Rioja es una región en la que muchas bodegas han sido más bien “negociantes” a la francesa.

 

Somos las dos cosas pero, lo primero, somos viticultores. De lo que nos sentimos más orgullosos es de nuestras fincas, de nuestra tierra. Siempre estamos en contacto con los ingenieros agrónomos con los que trabajamos y las parcelas son nuestro sitio de encuentro más que la bodega. Cuando decimos que nuestros pilares están en la tierra no nos referimos solo al suelo, que es muy importante, sino al “concepto”: dónde están, si les da bien el sol y, por supuesto, saber qué variedad hay que plantar en cada sitio y cómo hay que tratarla, el factor humano. Tienes que entender lo que cada finca te puede dar. Cada vez se busca más que cada vino tenga una personalidad, una historia que contar que, en gran parte, viene de allí.

 

¿Vuelve la viña a ser protagonista en la Rioja después de la “era industrial”?

 

Para nosotros ha sido siempre fundamental. Desde nuestros orígenes estamos trabajando por fincas y parcelas. Mi tatarabuelo Joaquín empezó con una pequeña bodega con un calado de piedra en Oyón y unas viñas pequeñitas. Después, mi padre hizo el cambio radical desde una empresa pequeña y familiar que hacía vino de mesa a la Bodega Valdemar, la más avanzada tecnológicamente de Europa en los años 80. De los tres que estamos ahora, aún sigue siendo el más moderno.

 

Habéis sido pioneros de unas cuantas cosas, desde los blancos fermentados en barrica a los varietales riojanos de garnacha que estrenasteis en 1987. ¿Habéis acertado?

 

Ahora es una variedad de moda pero, en aquellos años, era una uva de segunda para hacer rosados, no se concebía para un reserva. Fuimos los primeros, abrimos un camino y la gente tuvo que reconocer que se podían hacer grandes tintos de garnacha, una variedad que hay que saber dónde plantar porque da resultados completamente diferentes en distintos viñedos. Es tanta la querencia que tenemos por ella que ahora hemos sacado La Gargantilla, un vino de cepas viejas de una parcela muy especial. No creemos que se pueda hacer un buen vino sin escuchar lo que tiene que decir la tierra.

 

Estáis elaborando con las nuevas variedades blancas ¿Les veis futuro?

 

Trabajamos, sobre todo, la viura, aunque hemos plantado algo de verdejo, sauvignon y tempranillo blanco. Los injertos se han hecho hace tres años, así que todavía tenemos que ver qué fincas y suelos son los más adecuados para ellos. El poco verdejo que tenemos se muestra en las pruebas muy diferente al de Rueda. Tiene una gran aromaticidad, que complementa muy bien a la viura, así que estamos utilizando algo en el blanco joven. Y el tempranillo blanco es una variedad maravillosa, una mutación que se ha dado solo en la Rioja y que comparte un 97 o un 98% de su genética con el tinto, pero que no se parece prácticamente en nada cuando lo elaboras porque es muy aromático, en clave tropical. No estamos jugando con variedades que puedas encontrar en cualquier parte del mundo; hay que poner en valor lo que es único, nuestro; lo que nos diferencia.

 

¿Vais a etiquetar algún vino según el nuevo Reglamento de la D.O. que distingue los vinos de municipio y de parcela?

 

De momento, se han autorizado tres términos en las etiquetas para los vinos de zona, de municipio y de viñedo singular, que es a lo que nos hemos acogido ya que es el verdadero marchamo cualitativo, los otros son temas geográficos. Nuestra bodega está en Oyón, en la Rioja Alavesa, pero tenemos viñedos en las tres zonas y creemos en la singularidad de cada uno.

 

¿Cuántas líneas tenéis en este momento?

 

Conde de Valdemar es nuestra gama tradicional, atemporal, en la que buscamos la finura a través de las crianzas y los blends riojanos. Luego, tenemos el trabajo de parcelas: las Seis Alhajas, el Balcón de Pilatos… Aparte, está la Finca del Marquesado que compró mi abuelo en los años 70, cuando parecía que ir desde la Rioja Alavesa hasta el Valle de Ocón, en la Oriental, era mucho camino. Es distinta a todo porque tiene una altitud media de 600 y pico metros –que supera el promedio de la zona– y un suelo de cantos rodados. Mi padre decía que mi abuelo estaba loco porque se pasaron dos años sacando piedras, que hoy hemos comprobado que era gran virtud: es una zona en la que hace mucho calor en verano pero la temperatura baja de noche por el viento, así que la raíz se puede enfriar y parar su trabajo pero, con las piedras, se mantiene caliente. De allí procede la garnacha de La Gargantilla y, seguramente, vendrán otros vinos porque la calidad que se obtiene es excepcional. Es una finca de gran tamaño y estamos encontrando parcelas muy interesantes.

 

Hablemos de Fincas Valdemar. ¿Es fácil entender la Ribera del Duero desde la experiencia riojana?

 

Lo maravilloso de la viticultura es que de una misma cepa salgan vinos tan completamente diferentes. Si una variedad como el tempranillo cambia tanto dentro de Rioja, ir a otra zona es mucho más radical. En la Ribera del Duero nacen vinos de una fuerza tremenda, muy expresivos, mientras que en Rioja el tempranillo es más elegante y propicio para largos envejecimientos. Me tira mi tierra, pero las dos me encantan y no podría elegir.

 

¿Son tiempos para el gran reserva? ¿Tenemos paciencia para esperarlos o hay que cambiar el concepto y hacerlos y beberlos al modo rápido de esta época?

 

Somos defensores totales de los grandes reservas. Hay modas para todo, pero llegan y se van y un GR es para siempre. Si algo define a la Rioja es este estilo, esos coupages de tanta delicadeza, finura y longevidad por los que somos reconocidos y que, en un mundo tan global, es muy difícil encontrar en otras zonas. Pase lo que pase, en mi casa no se dejarán de elaborar porque son nuestro mayor orgullo.

 

Ahora habéis saltado al estado de Washington. ¿No hace mucho frío allí?

 

Sí que hace, porque no estamos hablando del D.C. –mucha gente se confunde–, sino que estamos al norte de la costa Oeste, en la misma latitud de Burdeos. La capital es Seattle, una ciudad donde llueve mucho pero, cuando cruzas las Montañas Cascade y llegas a las otros dos tercios del estado, pasamos a un clima continental muy seco y extremo: los veranos son bastante cálidos, la primavera y el otoño muy parecidos a los de Rioja, pero con menos lluvia, y los inviernos muy fríos. Es entonces cuando cae el total de litros del año así que, cuando buscas una finca, lo primero que tienes que mirar es que tenga derechos de agua, si no, olvídate...

 

¿Cómo os dio la locura?

 

Siempre hemos sido pioneros en las cosas que no hacía nadie y mi hermano y yo queremos seguir creciendo y hacer algo que sea el legado de la 5ª generación. Jesús había estudiado en Washington State, estaba completamente enamorado de aquello y me llevó a conocerlo. Hemos empezado hace año y medio y ya estamos excavando para construir la bodega en Walla Walla, en una región relativamente nueva con muchas variedades de uva y distintas zonas vinícolas (que allí llaman AVA's). Somos la primera bodega no americana en implantarse y, si hacemos las cosas bien, vamos a formar parte de su historia; es como si fuéramos a Napa Valley hace 30 o 40 años. Los paisajes y la gente son increíbles y estamos buscando parcelas, fincas singulares, porque vemos un gran potencial. Queremos hacer vinos de Washington con sus peculiaridades, pero supongo que nuestro estilo riojano acabará saliendo.

 

 

Enlaces automáticos por temática
Compartir en:
Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Sobremesa: revista de gastronomía y vinos
Revista Sobremesa • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress