Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Enviar por email
Mujeres en Gastronomía Valencia 2018

El surgimiento de una gastronomía en clave femenina

Autor: Raquel Pardo. Imagen: Esther Cerveró
Martes, 13 de noviembre de 2018
Noticia clasificada en: Congresos de Gastronomía

Ayer tuvo lugar en Valencia el primer encuentro Mujeres en Gastronomía, una iniciativa de la que forman parte más de dos centenares de féminas que reclaman más visibilidad y reconocimiento en todos los ámbitos del sector.

La propuesta de reunir a la mayor parte de mujeres que desarrollan su labor en el ámbito gastronómico, ya sea como productoras de materias primas, cocineras, sumilleres, jefas de sala o periodistas gastronómicas y del mundo del vino llevaba semanas gestándose mediante el intercambio de mensajes en un grupo de Whatsapp que fue creciendo hasta aglutinar a más de doscientas mujeres de diferentes edades y condiciones, y algún hombre “infiltrado” que, en general, supo mantenerse en un discreto segundo plano, como tocaba.

 

El motivo de la reunión telemática que se convertiría en encuentro personal era tan sencillo como la invisibilidad de las mujeres que trabajan en todos los ámbitos relacionados con la gastronomía y cómo combatirla, para lograr que sus voces se escuchen, sus trabajos e investigaciones se tengan en cuenta y valoren en su justa medida y no con raseros masculinos y, en general, que el papel de la mujer sea igual que el de sus colegas hombres. Con multitud de orígenes y disparidad de criterios, entre ellos algunos que han llegado incluso a proscribir la palabra “feminismo” del encuentro porque, inexplicablemente, el término aún genera rechazo (sí, entre mujeres también); con mucho trabajo y la energía que da saber que se rema en una misma dirección, el encuentro se llevó a cabo con una participación nada desdeñable, dada la premura y los medios de la convocatoria: más de un centenar de mujeres se buscaron la vida para estar ayer como clavos a las 11 de la mañana en Valencia y hablar, escuchar o ser escuchadas.

 

La iniciativa, surgida a raíz de un encuentro previo de mujeres relacionadas con la gastronomía que tuvo lugar en octubre pasado en el Restaurante Monastrell de Alicante, que dirige María José San Román, fue tomando fuerza en forma de un encuentro de féminas que se materializó ayer en el Pabellón 5 del Centro de Eventos Feria de Valencia, con el nombre de Mujeres en Gastronomía.

 

La reunión se basó en tres puntos escogidos por consenso por las participantes del grupo telefónico que la ex presidenta de la Academia Valenciana de Gastronomía, Cuchita Lluch, se encargó de ordenar y comunicar al resto, en calidad de organizadora del encuentro: ¿Por qué no hay más mujeres en la alta cocina?; Un poco de autocrítica: ¿Estamos haciendo todo necesario para estar donde queremos estar? Y el tercero, Invisibilidad: causas, consecuencias y formas de combatirla. Las participantes que lo desearon intervinieron durante cinco minutos cada una con alguna ponencia o idea relacionada con estos puntos, que se recogerían después en una serie de conclusiones por cada bloque.

 

La encargada de abrir la jornada ha sido la profesora de la Universidad politécnica de Valencia Purificación García Seovia con la exposición de algunos puntos de su tesis doctoral Barreras y facilitadores que enfrentan las mujeres en la gastronomía, entre los que destaca, por ejemplo, que solo el 10 por ciento de los 195 restaurantes con Estrella Michelin en España están regentados por mujeres, y entre ellas solo una ha lucido el trío de luminarias con un solo restaurante, la recientemente retirada Carme Ruscalleda. Cuando la autora de esta crónica se ha dirigido a la dirección de comunicación para preguntar por el número de juezas que valoran los restaurantes para la Guía Michelin, en caso de haber alguna, no ha obtenido respuesta.

 

El estudio da a conocer que son los cocineros, y no las cocineras, quienes consiguen reconocimiento y financiación para sus proyectos aunque no constata que haya diferencias entre mujeres y hombres en la alta cocina cuando se comparan habilidades y competencias. Es entonces cuando salta a escena la principal traba en la carrera de la mujer: la conciliación.

 

“Las mujeres hemos salido de casa para trabajar, pero nadie ha entrado en nuestro lugar”, comenta la cocinera Marta Escauriaza, una de tantas anónimas trabajadoras de gastronomía, titulada por Le Cordon Bleu y quien fundó su propio restaurante, aunque después tuvo que cerrarlo. “Nosotras somos menos competitivas” cree, pero “el problema no es el talento, sino que se nos ha apartado”, continúa, y considera que el gran problema es “el manto de machismo” que cubre a todas las profesionales del sector, “desde directoras a trabajadoras pequeñas, caras conocidas o desconocidas”.

 

San Román, que lleva un tiempo reivindicando la presencia de más mujeres en los carteles de los congresos y cuenta con una estrella Michelin, considera que “la invisibilidad está arraigada y el talento invisible desincentiva a futuras generaciones”. La alicantina considera esto un problema mundial, aunque cree que se puede liderar el cambio desde España. Aprovechó, también, para recordar que cocineras con renombre y estrellas Michelin, como Carme Ruscalleda; Elena Arzak, Fina Puigdevall, Susi Díaz, Macarena De Castro, Esther Manzano, Mari Carmen Velez o Beatriz Sotelo, entre otras han apoyado la iniciativa y la reunión femenina.

 

Soluciones

 

Aunque en general se reconoce que queda mucho por avanzar, entre las soluciones que se plantean, además de crear una red de trabajo y contactos donde las mujeres puedan conocerse y hablar para colaborar, se apuesta por fomentar el corporativismo y crear una red de apoyo que también dé relevancia a trabajos que habitualmente se ignoran por los medios y los congresos (pescadoras, agricultoras...).

 

También hubo espacio para el ámbito del vino en la persona de la sumiller Silvia García Guijarro, quien destacó que “nadie se da cuenta de que somos invisibles, parece normal”.  

 

García Guijarro cree que falta información pero las mujeres de la gastronomía “tenemos que salir de nuestras situaciones personales y empezar a hacer preguntas, mirar al entorno general de la gastronomía y aunque no hayamos tenido situaciones difíciles, seamos capaces de mirar a las que sí y ayudarnos entre todas”. Cree, también, que la palabra feminismo genera todavía una explosión cuando se pronuncia en foros como este pero recuerda su significado: “Cuidado, que no es una posición de mujeres frente a hombres sino de igualdad”.

 

Destaca también la “invisibilidad de la invisibilidad”, esa subestructura ante la cual la mujer sale también perdiendo: leyes, convenios, que están hechos con un modelo masculino e impiden a muchas mujeres alcanzar una posición visible o destacada: “Que no queramos verlo no significa que no exista”, comenta ante los mensajes que hablan de pensar en “personas” en lugar de en hombres o mujeres y la falacia de que el talento no se mide por sexos. Cree que todo este prisma desencadena en una falta de mujeres- figuras a las que imitar por las siguientes generaciones, o ejemplos en los que apoyarse. Sin embargo, recuerda que con encuentros así, don mujeres de todas las edades y condiciones, se abre una puerta para una 4ª revolución, como llama a la revolución feminista.

 

La cocinera Begoña Rodrigo animó a seguir las reglas establecidas por la alta cocina para avanzar: “o la coges (la alta cocina) y vas a por todas, o la dejas”.

 

La chef de La Berenjena, Rebeca Hernández, recordó también que las mujeres llevamos 20 años de retraso pero ahora “es nuestro momento”.

 

El encuentro MEG ha nacido en Valencia pero su vocación es nacional e internacional y ya se han fijado nuevas convocatorias para trazar una estrategia de trabajo. Congresos como Hospitality Innovation Planet, dirigido por Eva Ballarin o San Sebastián Gastronomika, que dirige Roser Torras, ofrecen espacios para debatir y reunirse para avanzar en los objetivos que se vayan planteando.

 

Silvia García Guijarro comenta: “A los que nos dicen que el cambio ha de ser poco a poco, les digo ¿poco a poco, les parece poco 2000 años intentando cambiar las cosas” y anima a ir “paso a paso, sí, pero a buen ritmo, que ya toca”.

 

 

Enlaces automáticos por temática
Compartir en:
Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Sobremesa: revista de gastronomía y vinos
Revista Sobremesa • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress