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África Sur

Johannesburgo, un viaje apasionante a la ciudad del oro

Autor: Mayte Lapresta. Imágenes: M.L. y Archivo
Viernes, 5 de abril de 2019

Fruto de la riqueza mineral de la zona, Johannesburgo creció hasta convertirse en la gran urbe que es hoy en día. En sus calles, la huella omnipresente de Mandela permanece, siempre a ritmo de business y jazz.

Suena Soweto Blues en la radio. El ritmo de la popular cantante sudafricana Miriam Makeba parece acompañar con placidez el paseo en coche. Johannesburgo no es para transeúntes, sino que se asemeja a esas megalópolis americanas tipo Los Ángeles donde todo se mide en tiempos sobre ruedas: “Vive cerca, a tan solo media hora… En coche, por supuesto”. No hay taxis y los atascos parecen desenvolverse con naturalidad, sin estrés. Los pasos de peatones son escasos y no parecen tener relevancia. Tampoco hay un sistema claro de transporte público. Las paradas improvisadas de autobús se manejan con un lenguaje signado entre conductores de los denominados black taxis y los potenciales clientes. El dedo índice hacia arriba te llevará al centro. Allí, en el [Img #15949]denominado CBC o town, los rascacielos te trasladan a principios de siglo. Su estilo art decò deja clara la prosperidad de esta ciudad en tiempos de oro y diamantes. No en vano se la denominó City of Gold (igoli en zulú). Johannesburgo es una ciudad enorme creada en medio de la nada. No hay un río ni un puerto natural que propiciara el nacimiento de esta prospera metrópoli, “capital” de África. Aquí lo que había era enormes yacimientos de oro que convirtieron a la provincia de Gauteng en la más rica del país. Joburg, Jozi o JHB como se conocer coloquialmente a la ciudad nació, creció y se desarrolló gracias a su ubicación única en medio de las colinas de Witwatersrand, cuyo subsuelo posee una riqueza mineral inigualable. Así, los casi 10 millones de habitantes, con una abrumadora mayoría negra (73%) pasean hoy por la superficie de un subsuelo horadado por miles de túneles, mientras que las colinas que rodean la ciudad no son sino los depósitos de cientos de toneladas de tierra extraída. Ese descubrimiento afortunado ocurría allá por 1886 y en menos de 10 años la ciudad pasaba de la nada a los 100 000 habitantes, fundada por los bóeres y posteriormente ocupada por los británicos. De esta segunda etapa pervive la conducción por la izquierda, el té de las cinco y, por supuesto, el idioma predominante.

 

[Img #15946]El clima en Johannesburgo es relativamente templado y agradable. Debido a su gran altitud, que se sitúa a más de 1.500 metros sobre el nivel del mar, posee un verano suave y lluvioso, pero con mañanas soleadas que dan paso a tardes algo más tormentosas. Por el contrario, el invierno es seco y sus temperaturas no suelen descender por debajo de los cero grados. A pesar de esta sequía invernal, la ciudad se caracteriza por su inmenso arbolado. Nuevamente su origen minero propició la plantación de miles de árboles que surtirían adecuadamente de la madera necesaria para sujetar los túneles y estructuras subterráneas. El resultado es una enorme ciudad boscosa (1600 km2 de extensión) con más de 300 parques que esconden entre ese verdor sus barrios residenciales y sus suburbios, donde destacan los modernos rascacielos de Sandton, una de las zonas más ricas y prósperas de la ciudad (denominado el Manhattan), en la que residen una mayoría absoluta de blancos afrikáner (descendientes de holandeses) y británicos.

 

[Img #15948]En la capital de Sudáfrica pervive el recuerdo de la dura segregación. En un acto claro de dejar patente la memoria histórica, la ciudad homenajea esos pasos, revoluciones y revueltas que desembocaron en ese país libre, abierto y avanzado que hoy parece atisbar. Mandela está omnipresente. Su casa de Soweto se encuentra en la famosa calle Vilakazi, la única del mundo donde han vivido (y convivido) dos Premios Nobel de la Paz, pues un poco más abajo se encuentra el hogar de Desmond Tutu. Los alrededores se han convertido en uno de los puntos palpitantes de este gueto, símbolo hoy de la lucha por la paz, la libertad, el respeto y la igualdad. A pesar del devenir turístico, South Western Township (SO.WE.TO) tiene mucho de verdad y así lo demuestran sus dos millones de habitantes de los cuales solo 200 son blancos. La creación de este reducto para recluir a la población negra expulsada de las zonas destinadas a los blancos se convierte hoy en un lugar para profundizar en la historia reciente del país y en el apartheid. Allí se redactó el Freedom Charter en 1955, con nueve puntos que fueron la semilla de la convivencia pacífica entre las diferentes razas y religiones sudafricanas. Siguiendo las huellas de la segregación muy cerca está el museo de Hector Pieterson, el estudiante asesinado en las revueltas de 1976 y la iglesia Regina Mundi (una de las pocas católicas del país) donde se refugiaron los jóvenes ante el ataque de la policía. Todavía se pueden observar los agujeros de bala en paredes y techos.

 

[Img #15947]Al fondo, siempre destacando en el perfil de la ciudad, las dos torres de una antigua estación eléctrica, hoy pintadas y reconvertidas en un lugar donde practicar puenting. Sin duda, un verdadero símbolo, pues se instalaron en un barrio de negros que carecía de luz, aportando toda la contaminación al área, para dar electricidad a los barrios de blancos.

 

Ya en otras zonas de la ciudad, una parada indispensable en el Museo del Apartheid; un paseo por Main Street, con sus rascacielos y su museo al aire libre explicativo del pasado de la ciudad; una fábrica de cerveza visitable, SAB World of Beer, y un increíble mercado gourmet todos los sábados, The Neighbourgoods Market, son algunas recomendaciones valiosas.

 

Joburg no puede considerarse una ciudad bella de bonito centro histórico como Pretoria. Tampoco tiene un paseo junto al mar como su compañera Ciudad del Cabo. Pero la capital judicial del país te traslada como ninguna a la realidad de Sudáfrica, a su pasado reciente, a la lucha de un pueblo sometido y a la revolución por la libertad. Un imperdible absoluto.

 


 

 

Toma nota

 

  • Si quieres un buen servicio de guías, déjate llevar por Kobo Safaris.
  • Café. El consumo de café en Sudáfrica es muy elevado, por encima de su rooibos y del té. Tómalo en Mugg &Bean, el Starbucks del país.
  • Biltong. Carne seca de res, avestruz, antílope u otros animales salvajes. Un snack diferente.
  • El apartheid y la necesidad de ser autosuficientes durante años ha desembocado en la presencia inusual de marcas propias. McDonald's ha sido reemplazado por Steers y el KFC por Nando's, con unos platos de pollo muy condimentados y picantes.
  • Braai. Barbacoa africana con carbón o madera de Namibia. Son grandes expertos en carnes a la brasa. La procedencia de esta forma de cocinar viene e los afrikáners y se plantea todo un ritual en torno a su realización.
  • Bébete una Castle. Sin duda la cerveza más popular. Si te apetece algo mejor, Windhoek, de Namibia, es realmente buena.
  • Y en vinos, Sudáfrica es un país productor con una relación calidad y precio excelente. Sorprendentes pinotage, cálidos chardonnay, buenos shiraz y curiosos pinot noir.
  • Date un masaje africano ccon piedras calientes en el Spa Mangwanari en el complejo Montecasino.

 


 

 

 

 

Agenda

 

Para comer

 

[Img #15957]Marble

 

Quizás el lugar de moda para gente guapa, pero además con una cocina impecable y sabrosa. En la tercera planta de un centro comercial de Rosebank, ofrece buenas vistas desde una preciosa terraza perfecta para tomar el aperitivo o la copa de sobremesa. Cocina vista con posibilidad de cenar en la barra viendo actuar a los chefs. Bodega impecable. En carta, platos internacionales con toques locales y materias primas de primer orden. P.M.: 45€.

 

Sakhumzi

 

Restaurante frente a la casa de Mandela. Una amplia terraza y un buffet con cocina típica sudafricana a buen precio. Aunque la pinta no es especialmente apetecible, el pollo, las tripas y las diferentes polentas son muy buenas. Para descansar en esa visita a Soweto. P.M: 15€.

 

The Big Mouth

 

En plena plaza de Nelson Mandela, un lugar animado con restaurantes internacionales, buenas carnes a la parrilla y posibilidad de paseo. Se ubica en pleno barrio de Sandton. Prueba un sensacional Biltong en tempura o cualquier carne hecha en su Josper, como los boerewors, salchichas de ternera o cerdo enrolladas. Entre los pescados, interesante la carne blanca y tersa del kingklip. Y para acompañar las carnes, su clásico peri-peri, en ocasiones muy picante. P.M.: 30€.

 

[Img #15955]Mad Giant

 

Un beergarden moderno y divertido en pleno downtown. Cerveza artesanal elaborada en el propio lugar y comida sin pretensiones en una cocina vista. Un lugar vibrante y juvenil con ese toque industrial tan ambiental.  P.M.: 20€.

 

 

 

[Img #15956]Pata Pata

 

En honor a la famosa canción de Makeba, este restaurante africano del barrio de Naboneng es el lugar perfecto donde descubrir la cocina africana. Lleno de público local y con una decoración ecléctica moderna y buena terraza, siempre tienen carnes exóticas, potes con estofados de carnes y música jazz en vivo por las noches. Todo el distrito es muy recomendable para comer, cenar o tomar una copa. P.M.: 30€.

 

 

Para dormir

 

[Img #15954]Hotel Saxon

 

Bellísimo hotel histórico donde se alojó el mismísimo Nelson Mandela para escribir su libro Long Walk to Freedom. Piscina infinity, relax y buen gusto.

 

 

 

Hotel 54 on Bath

 

Pequeño hotel boutique lujoso y exclusivo en el barrio de Rosebank con acceso directo desde su segunda planta al centro comercial. Habitaciones coquetas, buen servicio, un pequeño jardín con piscina y un restaurante, Level Four, evidentemente en su cuarta planta, para desayunos y cenas con
calidad y variedad.

 

 

Compras Gourmet

 

Adquiere nueces de macadamia, licor Amarula (parecido al Baileys), rooibos (su más famosoa infusión sin teína) y chocolates. En dulces, llévate un pan dulce rusk, un bizcocho preparado en el horno de procedencia afrikáner que se moja en el café.

 

 

Cómo llegar

 

Si prefieres la comodidad las lujosas aerolíneas Qatar Airways conecta España con Sudáfrica a través de Dohacon 21 vuelos semanales a Johannesburgo.

 

 

Saber más: Turismo de Sudáfrica

 

 

 


 

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